Baltasar Lobo en el 25 aniversario de la Caneja

DP
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La Fundación se inauguró hoy hace un cuarto de siglo. La programación conmemorativa incluirá mesas redondas y la edición de una memoria de la actividad realiza estos años

Baltasar Lobo en el 25 aniversario de la Caneja - Foto: Juan Mellado

El 24 de junio de 1995 se inauguró la Fundación Díaz-Caneja, lo que significa que hoy se cumplen 25 años. Fue expreso deseo de la viuda, Isabel Fernández, que coincidiera  con el séptimo aniversario de la muerte del artista, tal y como expuso durante la firma de la cesión de 75 cuadros -que sirvió además para formalizar la donación que hiciera en vida el pintor de 44 obras a su ciudad-. Los representantes de las instituciones que integran el Patronato de la Fundación -Ayuntamiento, Diputación, Junta y Ministerio de Cultura- se habían comprometido a que así fuera, si bien la polémica rodeó la apertura. El mural de Mariano Olcese objeto de  la controversia se cubrió con un panel, como impuso Isabel Fernández si se querían colgar los cuadros de su esposo. Acompañaron a la viuda en la inauguración de la Díaz-Caneja el director general de Bellas Artes, Jesús Viñuales, en representación del Ministerio de Cultura; el secretario general de la Consejería de Cultura, Isaías López Andueza, en nombre de la Junta; el presidente en funciones de la Diputación  y presidente ejecutivo del Patronato de la Fundación, Jesús Mañueco; el alcalde, Marcelo de Manuel; y el gobernador civil, Ángel Capdevila.
Culminaba así un proceso iniciado en febrero de 1990, cuando el entonces alcalde, Antonio Encinas, encargó un estudio sobre la viabilidad de instalar en la casa de cultura un museo de arte contemporáneo dedicado al pintor y albergar la obra donada por él y su viuda a la ciudad. 
Las obras se adjudicaron a finales de 1993 a la empresa Cubiertas y MZOV, que las ejecutó en 16 meses. La actuación supuso la completa remodelación y ampliación de la casa de cultura. La adaptación implicó cambiar su uso y en parte su imagen; así, se reordenaron los espacios interiores para organizar dos salas de exposiciones, una permanente de la obra de Díaz-Caneja y otra de temporales dado el carácter de museo de arte contemporáneo. En la planta primera se adaptó el salón de actos existente, que vio reducida su capacidad a 160 plazas.
El pasado 16 de junio se celebró la reunión extraordinaria del Patronato de la Fundación, que hubo de suspenderse una vez que se declaró el estado de alarma debido a la crisis sanitaria de la Covid-19. Entre los puntos del orden de día, se abordó el programa para celebrar los 25 años de existencia de la Díaz-Caneja, con la incertidumbre de poder llevar a cabo determinadas actividades. El secretario del Patronato de la Fundación, Rafael del Valle, explica que se trabaja en una programación que «debe tener la misma categoría que la Fundación ha alcanzado en Palencia, epígono básico para considerar a esta ciudad heredera de la primera universidad, es decir, centro cultural de empaque, de raigambre».
 Así, se organizará una gran exposición dedicada al escultor zamorano Baltasar Lobo, íntimo amigo de Caneja y también Premio de las Artes de Castilla y León. Juan Manuel Bonet, patrono y especialista en la vida y obra de estos dos autores, coordinará dicha muestra, que tendría su réplica en Zamora con una de la obra del pintor palentino. «La dificultad es grande», reconoce Del Valle, y es que «mover una exposición,  más si es de escultura, es costoso, y un buen catálogo también requiere dinero». Además,  habría en esta programación  lecciones académicas y mesas redondas sobre nuevas visiones de la obra de Caneja y Lobo, y la presentación de una Memoria de los 25 años de vida de la institución, que servirá además para la justificación de determinados actos protocolarios de agradecimiento a las personas que han colaborado en dicha actividad.
Rafael del Valle señala, respecto a estos 25 años, que «cuestiones crematísticas han puesto en el borde de la supervivencia a la Díaz-Caneja, asunto no ajeno a otros centros culturales del mundo entero». Durante este periodo se han dado multitud de hechos culturales de importancia; por ejemplo,  pasaron por la Caneja los mejores poetas. «La verdad es que es -subraya- para sentirse orgullosos», porque «se ha conseguido con unos medios que en otras instituciones de este tipo, ni siquiera se empieza a trabajar». «Con ciento y pico mil euros al año -añade- mantener un edificio y una actividad casi continua, con una media de 15 a veces 20 actos al mes, no es fácil». Como insiste Del Valle, «se hace con el apoyo de las cuatro instituciones que la pusieron en pie. Es el pasado, el presente y el futuro si no se empuja, si la sociedad no la considera  un mérito de la ciudad y que le compete apoyar», dice. Así, hace referencia a la colaboración entre la Caneja y la Institución Tello Téllez y a que  «si se quiere que esto sea una base de turismo cultural, que es el único que podemos ofrecer por otro lado, ahora sí en abundancia y calidad, no tiene más remedio que salir a flote, pero con la ayuda de todos», concluye.