Mujer de 80 a 90 años, perfil medio de la Ayuda a Domicilio

Carlos H. Sanz
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Mientras el número de beneficiarios desciende se registra un aumento de las horas de servicio por su mayor dependencia

Mujer de 80 a 90 años, perfil medio de la Ayuda a Domicilio - Foto: Eugenio Gutiérrez MartÁ­nez

El Servicio de Ayuda a Domicilio o SAD es el eje del modelo de atención centrada en la persona del Ayuntamiento. Desde febrero, recae en la empresa Clece, que atiende a unos 440 usuarios al mes, a los que se presta un total de 8.100 horas de servicio. 
El perfil medio de estos usuarios es el de una mujer con una edad de entre 80 y 90 años, y que tiene algún tipo de dependencia, según detalla Cristina Alves, jefa del servicio de Bienestar Social, quien también resalta que «aunque el número de personas atendidas por el SAD está descendiendo, se están incrementando las horas de atención, ya que los beneficiarios son cada vez más dependientes».
De esos 440 usuarios, 304 son mujeres, prácticamente siete de cada 10, y 122, varones. Aunque en la actualidad se atiende a una personas de 40 años y a otra de 101, el grueso de los usuarios tiene entre 80 y 90 años. A eso hay que sumar los 660 terminales de teleasistencia repartidos, sobre todo, en mayores de 80 años.
Los usuarios de este servicio son, principalmente, mayores con dificultades en la autonomía personal, así como personas con una discapacidad que la reduce. No obstante, también se presta a menores de edad cuyas familias no pueden proporcionar el cuidado y la atención que requieren en el domicilio o a grupo familiares con situaciones sociales especiales.
Modelo personalizado. La Ayuda a Domicilio se basa en un modelo profesionalizado que promueve el cuidado de las personas mayores con el objetivo de que mantengan el control de sus cuidados y de su vida cotidiana, y, de esta manera, pasen el máximo tiempo posible en sus propio domicilios.
Sin embargo, el nuevo contrato trae novedades centradas en que ese modelo de atención «sea único». «Queremos que no haya dos proyectos individualizados iguales porque las necesidades de cada persona son diferentes», explica Cristina Alves.
Hasta ahora, la atención al usuario en su domicilio se fijaba en función de criterios diagnósticos y del grado de dependencia, pero con el nuevo contrato se está trabajando en distintas líneas para alcanzar el objetivo antes citado.
La primera y quizá de mayor impacto para los usuarios pasa por adecuar la organización a ese modelo asignando un profesional de referencia y la flexibilidad de los horarios de prestación del servicio, lo que a su vez exige la realización de acciones formativas por parte de toda la plantilla, algo que ya está en marcha.
«Antes éramos nosotros los que le decíamos al usuario en qué horario iba la persona a su domicilio y ahora queremos que sea el propio usuario el que elija en función de sus necesidades», explica la jefa del servicio de Bienestar Social. 
De hecho, desde el Ayuntamiento se apuesta por confeccionar «un proyecto de vida individualizado para cada usuario en base a sus deseos y preferencias». Por eso, para favorecer la permanencia del usuario en casa, se asegura la atención inmediata                -hay un centro de llamadas las 24 horas del día y los 365 días del año-, pero también se desarrollarán talleres de educación para la salud, con iniciativas novedosas como un programa de paseos que arrancará en Navidad con una ruta de belenes, lo que permitirá a aquellos mayores sin problemas graves de movilidad combatir la soledad; u otro de apoyo al cuidador, con actividades formativas.
Otra de las mejoras que incluye el nuevo contrato es una página web y una aplicación móvil para que los familiares sepan en tiempo real qué es lo que se está haciendo en ese domicilio. De hecho, los técnicos municipales ya tienen un acceso directo gracias a un programa informático que permite conocer en todo momento la atención que recibe diariamente el usuario.
Finalmente, el nuevo contrato integra criterios de inclusión social y políticas medioambientales. De hecho, las personas que se desplazan al servicio de comidas o el propio personal auxiliar lo hacen en vehículos ecológicos. 
doble atención. En la práctica, el SAD se centra en dos ejes. Por una parte, la atención personal al usuario (aseo y vestido, ayuda a la movilidad, control de medicación, administración de alimentos…), la atención doméstica (limpieza del hogar, apoyo en el manejo de electrodomésticos, planchado de ropa, compras…), la relación con el entorno (acompañamiento en la realización de gestiones fuera del hogar, sean estas del tipo que sean: familiares, comunitarias o sociales) y los vinculados al descanso de la persona cuidadora habitual o el apoyo educativo para estimular la autonomía.
Y, por otro, está el servicio de comida diaria los 365 días al año, con amplia gama de menús sanos y equilibrados, personalizados según las necesidades de salud e indicaciones médicas. En la actualidad, 75 palentinos están inscritos en este servicio.