La nueva ley de Caza regional combatirá la superpoblación

SPC
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El documento reconocerá el papel tradicional de la caza, su «notable» relevancia cultural y su utilidad como instrumento de control de la fauna

Imagen de archivo de un cazador durante una jornada cinegética. - Foto: Pablo Lorente

La futura ley de Caza de Castilla y León tendrá mecanismos «eficaces y garantistas» para luchar contra la superpoblación de animales salvajes y los problemas que puedan generar. Así se pone de manifiesto en el Anteproyecto de Ley de gestión sostenible de los recursos cinegéticos de Castilla y León publicado ayer. El nuevo texto sustituirá a la actual Ley de Caza, vigente desde 1996, y pretende adaptar la regulación de esta actividad a los cambios que se han producido en estos 23 años. En ese tiempo se ha registrado un notable incremento de los terrenos forestales, y las especies de caza mayor se han multiplicado, provocando incluso situaciones no deseables de desequilibrio poblacional, con daños como los derivados del aumento de los accidentes de tráfico y con mayor dificultad para controlar enfermedades de la fauna, informa Ical.
En el texto, que cambia incluso su nombre dada las novedades que incluye, se reconoce el papel tradicional de la caza y su notable relevancia cultural, deportiva, turística y social, y como instrumento del control ordenado de las poblaciones de la fauna silvestre, además de que se establecen importantes novedades para asegurar que se practique de forma sostenible, garantizando la conservación de las especies, contribuyendo al desarrollo de los territorios rurales.
Además, se establecen mecanismos eficaces y garantistas de control poblacional para corregir los efectos negativos que, por la sobreabundancia de determinadas especies, se pudieran producir para personas y bienes como sobre la sanidad humana y animal, seguridad vial, los cultivos e incluso para la misma conservación de los ecosistemas. Una de las cuestiones sobre las que más se incide en el anteproyecto es que la caza debe realizarse en el marco de una planificación rigurosa, periódica y constante, que garantice su sostenibilidad. Por ello, todos los planes cinegéticos de los más de 5.000 cotos de caza que existen en Castilla y León deberán ser elaborados por técnicos. 
También se fija un sistema de seguimiento de las capturas realizadas, que garantice que no se superan los cupos de caza permitidos, además de proporcionar datos para el conocimiento actualizado de los ecosistemas. Para ello se prevé la implementación de una sencilla aplicación informática a través del teléfono móvil que permita a quienes practiquen la caza registrar las capturas que realicen. 
Emergencias cinegéticas

Otra importante novedad es la posibilidad de declaración de emergencias cinegéticas, cuando en una comarca exista una determinada población de especie cinegética que resulte especialmente peligrosa para las personas o perjudicial para la agricultura, la ganadería, los montes, la conservación de otras especies o de los hábitats, o para la propia caza, con el fin de determinar las medidas conducentes a eliminar el riesgo y reducir, si procede, el tamaño de las poblaciones de la especie en cuestión, que serán obligatorias para los titulares cinegéticos. Por último se crean las figuras de los cotos colaboradores y los cazadores colaboradores para ayudar a la obtención de información que contribuya a mejorar la gestión sostenible.