PP, Cs y Vox aprueban una inversión de 133 euros por vecino

Carlos H. Sanz
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El PSOE y Ganemos se oponen a un presupuesto que «carece de proyecto de ciudad» y es «continuista», pero que el equipo de Gobierno defiende como «riguroso» y «ajustado a los ingresos y gastos»

PP, Cs y Vox aprueban una inversión de 133 euros por vecino - Foto: Á“scar Navarro

El pleno aprobó ayer el presupuesto del Ayuntamiento para el próximo año, el primero del equipo de Gobierno de Ciudadanos y el Partido Popular, dotado con 79.406.337 euros en ingresos y otros tantos en gastos, de los que 10,5 integran el plan de inversiones, una media de 133,6 euros por cada uno de los 78.629 vecinos de la capital en 2020. 
El voto a favor de Vox, anunciado por su portavoz, Sonia Lalanda, nada más tomar la palabra, despejó cualquier incertidumbre sobre el resultado final del debate, en el que el PSOE y Ganemos encarnaron la oposición al proyecto económico «de la derecha». 
Quizá por ese motivo, por ser el primer gran debate del mandato, ni fue acalorado ni tuvo especial carga política prácticamente hasta el final. El concejal de Hacienda, Luis Miguel Cárcel, desgranó las claves de un presupuesto que definió como «ajustado lo máximo posible a la capacidad de gasto y a la realidad de los ingresos». «Un presupuesto realista y prudente», continuó el edil, que recalcó que se ha confeccionado acorde «a la ejecución presupuestaria de 2019 y a la situación económica».
De todos los adjetivos con los que se puede calificar un presupuesto, que después de todo no deja de ser una declaración política de lo que se acometerá a lo largo del año, los empleados por el equipo de Gobierno de Cs y PP no fueron elegidos para levantar el ánimo de la ciudad. 
Así lo reconoció el propio alcalde, Mario Simón, que destacó el valor de las cuentas de 2020 como «una herramienta de gestión municipal para ser eficientes», centrada en «el cumplimiento normativo, en no gastar más de lo que se ingresa y en garantizar los servicios y prestaciones del Ayuntamiento».
Bajo esa definición, el concejal de Hacienda destacó «el moderado crecimiento en las transferencias o cesiones de los impuestos dependientes del Gobierno», «un descenso en los ingresos directos como consecuencia de la bajada de impuesto de plusvalía», la futura «revisión de ciertas tasas y precios públicos» o el aumento del préstamo para inversión hasta los 2,7 millones.
Eso en el capítulo de ingresos, porque en el de gastos Luis Miguel Cárcel hizo referencia a «los 29,9 millones de euros que se destinarán íntegramente a la gestión de los considerados como servicios públicos esenciales», a cómo el área de Bienestar Social se lleva, con 8,1 millones de euros, un 10,14% más, certificando que «es una de las principales puntas de lanza de la acción del equipo de Gobierno»; o a los 2,3 millones de euros para Empleo y Desarrollo Económico.
El responsable de las arcas municipales también hizo hincapié en que Cultura, Turismo y Fiestas gestionará 4,79 millones, un 25,35% más, «apostando por actividades consolidadas, como el Palencia Sonora, y por el turismo como motor de la economía local». Cárcel no dejó ni una sola cifra en el tintero para definir casi al milímetro su primer presupuesto municipal: proyectos de inversión, en especial los del Edusi; deportes, personal...
Ciudadanos y vox. Tan convencidos estaban el Partido Popular y Ciudadanos de las bondades de su propuesta económica, que estos últimos rechazaron intervenir en el debate, al entender que al formar parte del equipo de Gobierno y ser el presupuesto fruto de un trabajo conjunto, el encargado de su defensa iba a ser en exclusiva el edil de Hacienda.
Nada que ver con Vox, cuya portavoz, Sonia Lalanda, apenas tardó un minuto en dejar claro que el que estará vigente a partir del 1 de enero nunca llevaría la firma de su partido. «Pero en la toma de posesión dijimos que íbamos a dar estabilidad al Ayuntamiento y lo respaldamos», sentenció.
El voto afirmativo fue la única gracia que Lalanda concedió a PP y Cs, porque criticó un presupuesto que «carece de un proyecto de ciudad, de un gran objetivo que aúne los recursos y esfuerzos públicos y privados de Palencia». «No hay un diseño de una ciudad mejor ni una apuesta de futuro. Es más de lo mismo; es anodino y gris», sentenció.
Vox se mostró satisfecha por ver incluidas algunas de sus reivindicaciones hasta el punto de dejar pasar las referidas a política fiscal, como la supresión del impuesto de plusvalías o la «protección a la familia» desde el IBI. 
Lalanda celebró «el mayor control en la concesión de subvenciones», una medida que casa con su política de que «el Ayuntamiento no sea un pozo sin fondo para todas las necesidades que existen en la ciudad», y que,  de momento, ya ha recortado la partida un 25% y en el futuro exigirá a asociaciones y colectivos ganar en concurrencia competitiva las ayudas, siempre que tengan un mínimo de 25 socios, que la financiación municipal sea del máximo del 50% de su presupuesto, y que acrediten y justifiquen el gasto en actividades. 
La eliminación del plan de medios -que también se sustituirá por otro de concurrencia competitiva- también queda reflejada en el presupuesto, aunque no otras como las referidas a limpieza viaria y de fachadas, informática o el gabinete de prensa. «Muchas cuestiones tendrán que suplirse con disciplina de trabajo por parte de empleados del Ayuntamiento y priorización de servicios», sentenció Lalanda. 
PSOE y Ganemos. La nueva forma de tramitación de las ayudas y subvenciones municipales fue uno de los aspectos más criticados por la oposición. El edil de Hacienda defendió que su objetivo es agruparlas en «grandes partidas económicas»  y que primará a los colectivos «con proyectos de mayor interés y a los que hacen bien su trabajo».
Sin embargo, desde la bancada socialista, Miriam Andrés lanzó una advertencia: «No estamos en contra de ese modelo, pero este Ayuntamiento no está preparado para afrontar ese gran cambio». La portavoz del PSOE avisó de que vigilarán que las bases de ese concurso público estén «consensuadas con los colectivos y publicadas antes de que termine el primer trimestre del año, para que puedan optar con previsión y calendarización a ellas». 
Asimismo, la portavoz socialista criticó «que se fiscalice a asociaciones que reciben 3.000 euros al año, y no se realice un seguimiento del cumplimiento del pliego del contrato de limpieza de la ciudad, que cuesta 6 millones de euros al año».  
Pero para el PSOE, la mayor falla del presupuesto de PP y Cs es que «el presupuesto no se parece en nada al acuerdo programático que firmaron en junio». Andrés fue muy crítica con que se bajen un 33% y 35% partidas vinculadas al empleo o del 70% en las de comercio y hostelería, «cuando se comprometían a trabajar por el futuro laboral».
Y llamó la atención sobre cómo «la soga de la falta de personal, una derivada de ley del PP», asfixia a los servicios municipales, «a los que se les dota con un presupuesto irreal y contratos verbales y actuaciones al margen de la ley de contratación pública» como en el caso de la iluminación navideña.
Las carencias de un programa de gestión del padrón municipal o la falta de apoyo a los asociaciones de vecinos para impulsar la participación ciudadana, fueron otras de las críticas lanzadas por el PSOE, y que se unieron a «la falta de mantenimiento y conservación de vías públicas, colegios, parques y jardines mientras dedican un millón de euros al cementerio». 
A esa crítica al nuevo sistema de reparto de subvenciones se unió también Ganemos, cuya portavoz, Sonia Ordóñez, llamó la atención sobre el impacto que tendrá en las pequeñas asociaciones que se nutren con voluntarios y que trabajan con enfermos, discapacitados o personas sin recursos. 
«Son unos presupuestos continuistas y conservadores, y suponen un retroceso en líneas sociales y medioambientales, ya que empeorarán la vida de la gente», criticó la portavoz de Ganemos, para quien, más allá de una «falta de sensibilidad y participación», pecan de haber cruzado una «línea roja» con la que la plataforma ciudadana no está dispuesta a transigir: «Se han plegado a la extrema derecha».



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