Todos somos iguales

E.M.
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TODOS SOMOS IGUALES

La familia García González elabora un vídeo casero para explicar a sus hijos que, aunque por fuera cadauno sea diferente, la calidad del interior es la que debe primar. Hasta el momento, 27.000 visualizaciones

«Os dejo un vídeo que hemos creado para mis hijos, ya que por desgracia hemos tenido que sufrir en nuestra propia piel lo que viene a ser la discriminación racial. Así que, en vez de hacerles ver que nos hacen daño, preferimos enseñar humildad. Os pido que lo compartáis para que llegue muy lejos y hagamos entender al mundo que todos somos iguales y que juntos creamos un mundo mejor». Cuando Alicia García escribió estas palabras en una red social no imaginó la repercusión que podrían tener las imágenes que las acompañaban. En apenas diez días, más de 27.000 personas han visto los dos minutos con los que esta familia palentina quiere mostrar su rechazo al racismo y alzar la voz para recordar que la diferencia está en el pensamiento de cada uno.
«La discriminación existe. Es triste, pero está en todos los sitios. Aunque no lo entiendas, hay veces que tienes que escuchar cosas para las que un niño no está preparado y tienes que ayudarle», apunta Alicia García. Tras esperar 5 y 9 años por las dificultades que suponen las adopciones internacionales, junto a su marido logró formar la familia que tanto deseaban. «Cuando nos plantearon la nacionalidad de los niños sí pensamos en la posibilidad de que sería más fácil si no fuera de color o tuviera rasgos diferenciados, porque temíamos que pudiera pasar lo que ahora vemos», cuenta esta madre.
La familia García González tiene un hijo de color y otro de origen asiático. «Estábamos mentalizados de que, en algún momento, mis hijos se sentirían mal porque alguien les dijera algo, pero no tan pronto».
El mayor tiene 4 años y, tal y como cuenta la familia, escucha comentarios  en distintos ámbitos. «Los niños son esponjas. Cuando mi hijo oye algo relativo a su raza no lo comprende», dice Alicia García. Por ello y para hacerles entender a los pequeños que todos somos iguales, estos padres decidieron elaborar un vídeo y explicar, de forma muy sencilla, que lo importante está en el interior. Para representar a cada uno de los miembros de la unidad familiar han utilizado huevos de distintas tonalidades, con la intención de mostrar que, al romper la cáscara, «todos somos iguales por dentro, sin importar el color de la piel, el color del pelo o el tamaño de los ojos».
«No imaginábamos la repercusión que pudieran tener estas imágenes, pues nuestra intención era que nuestros pequeños entendieran lo que les empezaba a pasar, pero nos alegramos si realmente está sirviendo para hacer reflexionar a la gente sobre el racismo, tal y como nos han manifestado», añade.
De hecho, las imágenes se han reproducido en varios centros educativos, así como en gabinetes de distintos campos. «Muchas familias nos han agradecido que hayamos sabido trasladar de forma sencilla esta idea, mientras que otros nos han contado sus experiencias propias. Con que haya servido para que alguien reflexione, nos damos por contentos. La verdad es que cuando ves mal a tus hijos, piensas en ayudarlos como sea», comentan estos padres.
La familia García González cree que todavía queda mucho camino por recorrer para equipararnos a otros países «en los que es normal la mezcla de razas». «Esperamos que con el tiempo no miremos a la gente por su color de piel, pues  tenemos que tener claro que hay hueco y espacio para todos», añaden.