La despedida perfecta para una nueva aventura

Saray Hernández
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Más de cincuenta niños de 7 a 14 años viajan al campamento de verano de Frómista organizado por la Concejalía de Juventud e Infancia del Ayuntamiento repletos de ganas y muchos nervios

La despedida perfecta para una nueva aventura - Foto: Pedro Flórez

Es importante que los más pequeños aprendan a separarse de sus familias para poder desempeñar su vida de una forma más independiente. Por ello, los campamentos de verano municipales que organiza el Ayuntamiento son un recurso aliviador para los padres que pretenden un desarrollo completo de sus hijos, y aunque con miedo, se animan a dejarlos marchar. Este año el destino es Frómista, en la comarca de Tierra de Campos, donde podrán disfrutar de actividades en la montaña y paseos en barco.
Las amistades de verano son aquellas que no se olvidan nunca. Roberto Gutiérrez, padre de familia y exmonitor de actividades lúdicas, decidió apuntar a sus dos hijas de siete y diez años a este viaje. Considera que por su edad, en especial para la más pequeña, es primordial vivir estas experiencias que ayudan a que los niños «sean más abiertos al mundo» y «hagan nuevos amigos», apunta el padre. Alba Gutiérrez de siete años, se siente feliz por ir a un campamento por primera vez, aún no sabe todo lo que puede encontrarse pero quiere hacer nuevos amigos y pasar mucho tiempo en la piscina. Su hermana mayor, Leire, es la cuarta vez que viaja a estas actividades y ya tiene toda la experiencia necesaria para disfrutar por completo.
actividades. El coordinador del campamento, Juan José Carás vigilará los distintos proyectos que se van a realizar, entre ellos destaca las jornadas de senderismo, las actividades nocturnas y el piragüismo. Asistirán entre 50 y 55 niños por turno, explica Juan José, y se dividirán en dos turnos de siete días cada uno. Pasarán su estancia en el Albergue Don Orione de Frómista, pero desempeñarán juegos por todo el municipio. Muchos niños saludan al coordinador porque ya le conocen y esperan vivir experiencias junto al resto de monitores. La delegada de Bienestar Social, Raquel Martín asistió a la despedida para desear un buen viaje a los más pequeños y espera que formen un grupo unido, «trabajamos siempre con un programa transversal de diversidad en el que nadie se siente excluido», señala. 
Los padres desean que para sus hijos esta sea la primera de muchas aventuras. Manuel Herrero es padre de dos hijos a los que lleva por primera vez a un campamento y se ha llenado de la misma ilusión que ellos en su despedida. La cercanía con la capital da confianza a los padres a la hora de desprenderse de sus hijos, aunque confían en que no habrá ningún problema, este es un factor que se tiene en cuenta, señala Manuel Herrero. 
Su hijo Adrián, tiene nueve años y es un manojo de nervios. Posee unas ganas increíbles de comenzar su nueva aventura y sonríe todo el rato: «quiero jugar e ir a la piscina», repite constantemente. Siente menos miedo porque va acompañado de sus amigos. Su primo y su hermano mayor viajan con el, y además, también van algunos de sus compañeros del colegio Padre Claret. Por otra parte, su primo Rubén de once años lo tiene claro y está dispuesto a todo: «si tenemos senderismo por la montaña, creo que esa será mi actividad favorita. No se si se me da bien, pero tengo ganas de pasear por la naturaleza» apunta Rubén con mucha firmeza y seguridad.