I+D, la fórmula para salir de la crisis

Carlos Cuesta (SPC)
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La economía busca asegurar un futuro de éxito radica en el apoyo a las iniciativas que apuestan por la generación de valor añadido en sus producciones como la herramienta más eficaz para hacer frente al mercado cada vez más globalizado y competitivo

I+D, la fórmula para salir de la crisis

De esta crisis económica provocada por la pandemia del coronavirus no nos va a sacar el Gobierno, ni tampoco Europa; de esta difícil situación solo puede salir España creando confianza tanto en el mercado nacional como en el internacional, para captar inversiones con las que poder desarrollar nuevos proyectos industriales y, por supuesto, la actitud que adopte cada español como empresario y como trabajador, cada uno en su rol, en el desempeño de su trabajo y con una clara apuesta por la I+D como la fórmula más potente para generar valor añadido y para impulsar una economía tan globalizada y competitiva como jamás ha existido y, de esta forma, crear empleo y riqueza en el país. 
La pandemia ha evidenciado lo importante que es para un país tener un sector productivo fuerte que, en un momento de necesidad, sea capaz de dar una respuesta firme y eficaz ante la adversidad. 
La economía nacional parte de una situación de un enorme retraso en materia de investigación y desarrollo respecto a Europa que, pese a que se ha mejorado en los últimos años, sin embargo, la convergencia con la eurozona puede tardar un tiempo, porque, pese a los esfuerzos actuales del país, el resto de los socios también avanzan cada año. 
En este sentido, la inversión en desarrollo e innovación (I+D), creció en 2017, ultimo año que se tienen datos, un 6% en España hasta los 14.052 millones de euros, según el informe anual de Cotec, la Fundación para la Innovación, que destacó que se trata de una cifra superior al PIB nominal de 4,3%. 
Este crecimiento no tuvo como principal contribuyente a las administraciones públicas, sino que fueron las empresas privadas quienes impulsaron el avance del gasto en investigación al aumentar un 8,2% su presupuesto, según Cotec.
El informe revela que la inversión en I+D no ha ido en ascenso y, de hecho, desde 2008, se ha producido un descenso. Así, en 2017 se registraron 10.175 compañías inversoras, un 30% menos que en 2008 cuando existían 15.049.
España se posiciona como uno de los siete países, entre los 27 que componen la Unión Europea, que todavía no han recuperado los niveles de inversión pública previos a la crisis de 2008 en I+D. 
Los expertos critican la falta de políticas empresariales que impulsen actividades emergentes de futuro y, en este sentido, denuncian que, desde el Gobierno, se han dedicado ingentes recursos a mantener estructuras y modelos de negocio obsoletos en vez de apostar por nuevas tecnologías y estrategias productivas. Así, como ejemplo, señalan que aunque los carburantes fósiles tienen en 2050 fecha de caducidad, se siguen produciendo vehículos diésel o gasolina y no se imitan políticas de países vecinos como Alemania y Francia que subvencionan con más de 6.000 euros la adquisición de vehículos eléctricos en el mercado nacional.
Lo mismo ocurre con la formación profesional y la universitaria, que sigue impartiendo doctrinas de profesiones con un porvenir muy incierto en vez de impulsar las carreras que marcarán en las próximas décadas el futuro de la economía internacional. Es más, los expertos lamentan la enorme fuga de talento que tienen muchos profesionales de ingeniería en España que, según terminan sus estudios, se ven obligados a expatriarse a otros países donde se invierte decididamente en I+D.
Según los académicos, hoy en día, las titulaciones con mayor futuro son las que aporten valor añadido, las que sean capaces de fabricar productos y dar servicios. Las llamadas STEM, relacionadas con áreas del conocimiento basadas en la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas.
En el caso de la industria nacional también debe potenciar las actividades relacionadas con el turismo porque son, en primer lugar, las que nos colocan en las primeras posiciones del mercado internacional. No olvidemos que España fue el pasado año el segundo país del mundo que más turistas recibió con 82,7 millones, por detrás solo de Francia (89,4 millones) y por encima de Estados Unidos (79,6 millones).
En los próximos meses, la UE se ha comprometido a facilitar liquidez en los Estados más afectados por la COVID-19 y, según todas las previsiones, España contará con miles de millones de euros para salir de la crisis e invertir en sectores con futuro que no solo reduzcan la tasa de paro que se espera que escale al 20%, o la deuda pública que estará próxima al 120% sino, sobre todo, a favorecer una expansión de la industria que vuelva a poner al países entre las 10 potencias más importantes del mundo, aprovechando la sinergias de inversión.
El profesor del IE Rafael Pampillón sostiene que «España necesita una industria fuerte, eficiente y más competitiva. No nos estamos poniendo en la frontera del conocimiento de la industria 4.0. Nuestro gasto en I+D es mas bajo que la media de la UE», explica. Las estadísticas oficiales muestran como el Gobierno gasta un 1,24% de su PIB en I+D, mientras que la media de la zona euro está en el 2%. 


Expansión

Estar en el lugar preciso es anticiparse a una economía global difícil de predecir, pero que, en el caso de la multinacional estadounidense Zoom, ha sido capaz de dispar sus ingresos un 169% durante el confinamiento por el coronavirus y, de hecho, asegura que confía en triplicar su facturación anual en 2020.
La aplicación de videoconferencias Zoom Video Communications es solo un ejemplo del tipo de economía que está triunfando en los Estados más avanzados y que ilumina a la industria que busca superar los grandes desafíos que llegarán en este siglo XXI y que debe servir tanto para que el Gobierno de España como sus industrias dirijan  sus prioridades hacia qué tiempo de sectores hay que apostar como, por ejemplo, la digitalización, las energías renovables.
En este sentido, el presidente del BBVA, Carlos Torres Vila, sostiene que la única forma para lograr una rápida recuperación de la crisis es mediante un modelo de desarrollo «sostenible e inclusivo». «Los ingredientes» para impulsar la agenda sostenible son la tecnología, los datos y las personas, incidiendo en la importancia de los recursos digitales para implantar soluciones.
«Necesitamos despertar el espíritu emprendedor de todos, como el motor que crea el futuro».