De castro Cántabro a calzada y monasterio

DP
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El Museo de Palencia exhibirá el sillar con la inscripción fundacional del templo de los Santos Justo y Pastor en Quintanaluengos

De castro Cántabro a calzada y monasterio

El recién reabierto Museo de Palencia (Arqueológico) exhibirá -proceso en el que quedan aspectos por cerrar- un sillar con la inscripción fundacional de la iglesia de los Santos Justo y Pastor de Quintanaluengos. En el mismo aparece  el año 1105, «posiblemente la fecha de consagración o reconstrucción», explica David Merino Revilla, que halló la inscripción en una de las viviendas, cerca del cementerio, cuando recorría las calles de la localidad -agosto de 2018- durante el proceso de recabar información para un libro -editado ya por Aruz-. Esta publicación ve la luz tras años de laboriosa investigación, y su autor  ofrece un repaso de la historia de Quintanaluengos desde sus orígenes hasta el siglo XVIII. Ese recorrido por el pasado de la localidad comienza con las páginas dedicadas al castro cántabro situado en la cercana elevación de El Otero y continúa después con un detallado estudio sobre el antiguo monasterio de San Justo, hoy desaparecido. La clave del arco de este -con un Cristo crucificado sobre una cruz de traza visigoda- se conserva en el Museo de Palencia, comenta Merino Revilla, que añade que puede verse en una fotografía de Matías Vielva de 1907. 


Recuerda que «paseando por el pueblo, ya hace una década vendían unas caballerizas, y en la siguiente visita que hice habían eliminado  la cal  de la fachada y se  podía apreciar esa inscripción visigótica, y después de unos años de llevarlo a los mejores transcriptores de universidades y especialistas se vio que era de San Justo, además de que coincidía con la que un arquitecto había dibujado en 1918».


«Originalmente  sería un poblado cántabro sitiado por las legiones romanas, y por eso surgieron todas las poblaciones de alrededor», afirma el escritor e investigador con vivienda familiar en Monzón de Campos y afincado en Madrid. La publicación, explica, hace un recorrido hasta el año 1750; «a partir de esa fecha espero que alguien tome el relevo y continúe con la historia de Quintanaluengos», comenta. 


Merino Revilla explica que buscó  información sobre Quintanaluengos y solo encontró unos datos en la web de Cervera de Pisuerga. «En ellos ponía que se había despoblado en el S. XV-XVI. Después, en el año 1000, sería despoblado el valle alto del Pisuerga. Todo eso era erróneo. Me he dedicado desde el año 2000 a documentarme sobre el pueblo.  Soy aficionado a la genealogía  y la búsqueda de mis orígenes me llevó a Monzón de Campos y, a partir del año 1750, a Quintanaluengos. De allí es la ascendencia de los Merino. El origen familiar se encuentra en esa localidad de apenas 45 habitantes. Digamos que he encontrado a los antepasados de mi familia», manifiesta.


El libro aborda, como ya se ha señalado, los orígenes del pueblo. «Empieza con un castro cántabro.  Las piedras se transforman en  una calzada romana; esta se convierte en un monasterio, que  acaba siendo una ermita y en el siglo XX pasa a ser un cementerio, y este  está  presente en todas las casas, que cuentan con signos lapidarios y ajedrezados antiguos. La historia de las casas de Quintanaluengos se puede ver por todas sus fachadas», afirma.


En torno al sillar de San Justo, Merino Revilla comenta que algunos vecinos no querían que se sacara, reprodujera y sustituyera, y «hay que explicarles que ha aguantado tantos siglos porque estaba cubierto con cal, pero ahora que está a la intemperie se va a acabar deshaciendo».  «En mayo del año 2018 -añade el autor del libro- la Junta de Castilla y León aprobó la intervención para recuperar y sustituir por una copia la piedra fundacional del templo». 


El insigne arquitecto Torres Balbás realizó un dibujo de la considerada piedra fundacional del templo en el año 1918. «ERA 1143», año 1105, que ilustra este texto, y Matías Vielva, archivero de la catedral de Palencia, en el año 1907 dibuja los grafismos del arquitecto de San Justo Petrus Deustamben y dice que están a la altura del ábaco de uno de los capiteles del arco triunfal (también en está página).


«Las casas de Quintanaluengos parecen un museo arqueológico, el antiguo templo de San Justo está por muchas fachadas, cementerio, muros y cercados. En el libro se reta a los vecinos, y en especial a los niños, a encontrar la piedra en la que aparece el nombre del arquitecto del templo», concluye David Merino.


Lápida. Cabe recordar,  por  otra parte, que en el Museo de Palencia puede verse la lápida de Husillos. Adquirida por la Junta de Castilla y León en el comercio de antigüedades, su origen permanece envuelto en circunstancias cuando menos oscuras, aunque parece verosímil su hallazgo durante alguna de las restauraciones a que ha sido sometida la iglesia de la localidad. Desde entonces habría pasado por varios destinos hasta acabar en la casa de subastas madrileña donde fue finalmente adquirida por la Junta, ingresando en el Museo de Palencia en el año 2009. 


La inscripción documenta una importantísima institución eclesiástica como es la abadía de Santa María de Husillos en una fecha temprana, aportando datos que  eran desconocidos.


El Museo de Palencia guarda medio centenar de piezas -impostas, cimacios, capiteles y fragmentos escultóricos- y algunas quizá más antiguas, aparecidas en las obras de restauración de la abadía hacia 1982, al realizar zanjas en la zona del claustro y remover el suelo de la iglesia, pertenecientes todas ellas a un edificio anterior al actual.



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