"Los mitos del amor romántico son muy peligrosos"

Rubén Abad
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Investigadoras y especialistas en prevención de violencia de género participan en un curso que oferta la Cátedra de Estudios de Género en el campus de La Yutera de la UVa. La conferencia inaugural corrió a cargo de la catedrática Vitoria A. Ferrer

"Los mitos del amor romántico son muy peligrosos" - Foto: Sara Muniosguren

Investigadoras y especialistas en prevención de violencia de género participan en un curso que oferta la Cátedra de Estudios de Género en el campus de La Yutera de la Universidad de Valladolid. La conferencia inaugural corrió a cargo de Vitoria A. Ferrer Pérez, catedrática de Psicología Social de la Universidad de las Islas Baleares con la conferencia Conceptualizando la violencia de género.
La violencia machista no entiende de clases sociales, nivel de estudios, ni edades, y aún así sigue costando denunciar. ¿A qué cree que se debe?
Tenemos que intentar entender las particularidades de la violencia que se produce en el entorno doméstico, y una de ellas es que la persona que agrede no es cualquiera, sino alguien con el que previamente se ha mantenido o se sigue manteniendo una relación de carácter sentimental. Darse cuenta de que esa persona a la que se quiere es un agresor no es fácil.
Otro elemento importante tiene que ver con la facilidad o la dificultad para romper con la relación. Cuando una mujer lleva tiempo con un maltratador, este ha generado a su alrededor un muro de aislamiento que hace que la capacidad de poder ser independiente económicamente no siempre sea sencillo. 
Además, en muchas ocasiones tienen hijos u otros familiares a su cargo y no saben qué hacer o dónde pedir ayuda. Es cierto que cada vez hay más centros o casas de acogida, pero estos solo ofrecen una solución puntual.
También existe el factor miedo, una emoción muy poderosa que nos paraliza. Este no es un miedo infundado, es real a que el maltratador pueda hacer daño, no solo a la mujer, sino también a las personas que más quiere, porque una de las formas más terribles de violencia es el asesinato de sus hijos.

Preocupa especialmente la visión que tienen los más jóvenes de las relaciones de pareja
Uno de los problemas que tenemos en la actualidad es lo que podíamos llamar la trampa del amor romántico. Las chicas, en general, tienen mucha más información y formación de la que teníamos antes, pero vivimos en una sociedad esquizofrénica. 
Por una parte, las estamos enseñando a tener unas relaciones independientes, en términos de igualdad con sus compañeros de vida, pero al mismo tiempo, los mitos del amor romántico están muy presentes en la sociedad que nos rodea: en la música que escuchan, en las películas y series que ven y, en definitiva, en todos los productos culturales que las jóvenes consumen. 
Hay que trabajar en una doble vertiente, por una parte intentar proteger a las mujeres que están en una relación de violencia y ayudarles a salir de ahí y, por el otro, hacer un trabajo de prevención importante que pasa por una educación afectivo-sexual y por el desmontaje de esos mitos románticos, que son extraordinariamente peligrosos. 

¿A qué edad sería conveniente abordar con los jóvenes asuntos relacionados con la prevención de la violencia en los centros educativos y en el entorno familiar?
Hay que hacer un trabajo a todos los niveles: desde la sociedad, desde las familias y desde los centros escolares. Cuanto antes empecemos, mucho mejor, pero abordando el tema según la edad y el nivel de estudios de los chavales.

¿Está retrocediendo la sociedad española en cuanto a la visión que se tiene del maltrato?
En la sociedad española está habiendo una fuerte reacción patriarcal, como la está habiendo en otras sociedades en todo el mundo. Los derechos de las mujeres están avanzando muchísimo, las propias mujeres lo hemos hecho y España en ese sentido es un país que en los últimos 40 o 50 años ha progresado enormemente y eso no se nos tiene que olvidar.
También tenemos que entender que en la misma medida que hay avances a todos los niveles, el patriarcado no se ha quedado quieto y ha reaccionado canalizándose a través de algunos medios y en las voces de determinados partidos políticos, pero no tenemos que generar alarma. 

Sí preocupa, cuanto menos, el discurso de algunos líderes políticos que niegan la existencia de la violencia de género
Por supuesto que preocupa. Estos partidos políticos que niegan la existencia de la violencia están tomando la bandera del patriarcado. Sin embargo, pueden empeñarse en negarla, pero la realidad es muy tozuda y los datos y los argumentos ahí están. Es verdad que los tiempos que vienen serán muy complicados, pero hay que recordar que venimos de otros aún peores.