Victorio Macho en el centenario de Galdós

J. Benito Iglesias
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Una muestra homenajea al escritor, ensayista y periodista canario Benito Pérez Galdós en la Biblioteca Nacional al cumplirse 100 años de su muerte. El escultor palentino fraguó una gran amistad con el canario, primero en Santander y luego en Madrid

Victorio Macho en el centenario de Galdós - Foto: JUAN LAZARO

Un busto cincelado por Victorio Macho en 1915 protagoniza el inicio del recorrido por la exposición que homenajea al escritor, ensayista y periodista Benito Pérez Galdós en el centenario de su fallecimiento, que se cumplió el 4 de enero. Fue abierta al público el pasado 1 de noviembre y cerca de 39.000 personas la han visitado ya en la Biblioteca Nacional (BNE), con sede en el paseo de Recoletos de Madrid, bajo el título La verdad humana. El canario entabló una estrecha amistad con el artista palentino en la larga etapa en que ambos coincidieron, primero en Santander -donde Galdós veraneó varios años y Macho tenía a su familia tras emigrar desde Palencia cuando tenía diez años- y luego en la capital de España. 
En esta dilatada etapa artística Macho esculpió también otros bustos de personajes históricos e intelectuales como Pío Baroja, Azorín, Valle-Inclán, Unamuno o Gregorio Marañón. En el denominado Año Galdós se contemplan exposiciones, conferencias, mesas redondas y encuentros literarios. Junto a la obra del autor del Cristo del Otero dedicada a Galdós, en la exposición madrileña figuran doscientos trabajos entre manuscritos, libros, esculturas, grabados y lienzos. También destaca la faceta de coleccionista de arte del escritor canario y su desconocida afición pictórica con su paleta de pintor, dibujos, paisajes y barcos de Santander, ciudad en la que vivió diecisiete años.
La pieza original del busto hecho por Macho -de la que existen diez copias regaladas a amistades íntimas- la tuvo primero Benito Pérez Galdós en su despacho de Madrid y fue cedida por la Casa-Museo ubicada en Las Palmas  de Gran Canaria para ser exhibida en la exposición que sobre el centenario de su muerte acoge la Biblioteca Nacional.
El busto de Galdós realizado por Macho que abre la la muestra -organizada por la BNE, Acción Cultural Española (AC/E) y el Gobierno de Canarias- podrá visitarse hasta el 16 de febrero en Madrid y a partir de esa fecha viajará a Canarias, entre los meses de abril y agosto, en concreto a Las Palmas, a la Casa Museo Benito Pérez Galdós propiedad del Cabildo de Gran Canaria; y luego a Tenerife, al Instituto Canarias Cabrera Pinto, entre septiembre y noviembre. 
La obra está firmada por el autor en un lateral y tiene unas medidas de 56 centímetros de alto por 26 de ancho. El artista, investigador y licenciado en Bellas Artes Teo Mesa se refirió a este busto-retrato en una publicación de 2011 dentro del Anuario de Estudios Canario, que depene del Cabildo de  Las Palmas de Gran Canaria.

Datos de la obra. El estudio sostiene que  Victorio Macho concibe y ejecuta el primer busto de la imagen del literato  canario en 1915. «A raíz de este estudio retratístico de la figura de Benito Pérez Galdós, la imagen facial y la expresiva de su rostro hierático, aunque vivaz y pensante,  que recoge una mirada profunda y escrutadora del maestro. Tenía ya Macho más que memorizada la estructura anatómica del eximio escritor, por lo que los restantes retratos escultóricos que le hiciera después, primero en Madrid y luego Las Palmas, serían de fácil concepción para el artista, cambiando solo los formularios estilísticos y conceptuales y significadas simbologías», tal y como explica Mesa en su estudio.
En la capital de España fue donde más se enraizaron los lazos de amistad entre el artista palentino y el autor de obras como Los Episodios Nacionales o Fortunata y Jacinta. Esa relación con Galdós dio lugar por parte de Macho a una gran escultura inaugurada en 1919 en el parque del Retiro. El monumento se concibió por suscripción popular para hacer frente al gasto de los materiales y la obra fue un regalo del palentino, que en sus Memorias reflejó que Galdós lo trataba como a un nieto. 
Entonces el palentino desempeñaba su labor artística en un estudio de Las Vistillas donde confeccionó la escultura de piedra caliza, situada sobre un pedestal de granito en una zona ajardinada. El monumento fue inaugurado el 20 de enero de 1919 en el Parque del Retiro como reflejan varias fotos publicadas en la época, con la presencia del escritor canario, que en ese momento ya estaba ciego y debilitado por sus problemas de salud, falleciendo al año siguiente.

Sello palentino. La inauguración del gran monumento a Benito Pérez Galdós de Victorio Macho situado em el parque del Retiro -donde el escultor palentino tiene otras dos grandes obras dedicadas a Jacinto Benavente y Santiago Ramón y Cajal- contó con la asistencia del propio autor canario homenajeado. Era una obra juvenil  hecha con un gran detalle y el germen de su trabajada fama artística como uno de los más destacados escultores del siglo XX tanto en España como en Europa.
La escultura del palentino fue entregada después al pueblo de Madrid mediante un acta, escrita en pergamino, firmada por el  propio Benito Pérez Galdós, el  entonces alcalde de Madrid, Luis Garrido Juaristi y por último firmó parte del público asistente. De esta forma legaba el monumento al pueblo de marileño bajo la custodia del Ayuntamiento.
Benito Pérez Galdós -del que Victorio Macho siempre se consideró un admirador confeso tras asistir a sus tertulias literarias y mantener después numeros encuentros- está considerado el escritor costumbrista y realista de finales del siglo XIX y principios del XX, e incluso como el más destacado novelista español después de Miguel de Cervantes.
El prolífico autor nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1843, pero se trasladó joven a Madrid, con diecinueve años. Fue un conocedor profundo de toda la sociedad madrileña, de la propia urbe, y en general de la historia española hasta su fallecimiento en 1920.