Las peluquerías se sitúan en la rampa de salida

J. Benito Iglesias
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El sector reclama medidas concretas para poder reabrir y atender la lista de espera con garantías sanitarias y atención individualizada, al no figurar en el BOE ninguna especificación relativa a salones de belleza

Las peluquerías se sitúan en la rampa de salida

Con incertidumbre y a la espera de medidas específicas e información suficiente que garanticen su seguridad y la de sus clientes para poder retomar la actividad. Así se mostró ayer el sector de peluquerías ante el anuncio de que el próximo 4 de mayo puede empezar a trabajar con cita previa y una atención indidualizada.
«En el BOE se habla del comercio pero no  se especifica en qué condiciones de seguridad y sanitarias debemos reabrir nosotros. No sabemos bien qué pasos hay que seguir y nos falta tiempo para poder organizarnos», explicó a Diario Palentino María del Mar Tejido, presidenta de la  Asociación Provincial de Peluquería y Salones de Belleza (Artepebe).
En ese sentido, señaló que el  sector está «al límite» pese a la demora en el pago de las cotizaciones y las ayudas para autónomos «porque hay que adelantar pagos de material, adquirir equipos de protección individual (EPIS) y gastos fijos como luz, agua, alquiler y otros muchos que llegan tras 45 días cerrados y sin ingresos».
Las peluquerías se sitúan en la rampa de salidaLas peluquerías se sitúan en la rampa de salidaMaría del Mar Tejido mantuvo ayer una reunión por videoconferencia con parlamentarios del PP y les trasladó el temor, ante el anuncio de apertura, de que quien decida hacerlo, lo haga sin contar «con normas específicas en los establecimientos de belleza», ni las condiciones adecuadas en las que deberá prestarse el servicio. «Ni siquiera algunas peluquerías tienen todavía el material de protección preciso para evitar posibles contagios al ser muy complicado adquirirlo dada su escasez en el mercado», argumentó.
Los profesionales palentinos de la peluquería -que especialmente ayer empezaron a acumular  una larga lista de espera con numerosas llamadas- consideran que no se puede «poner en riesgo la salud, tanto de los clientes como del personal que presta el servicio» y manifestó que ha habido que invertir también en «material y productos desechables que será preciso utilizar ahora y que antes no eran necesarios, con el consiguiente gasto añadido».
María del Mar Tejido sostuvo igualmente que no es lo mismo trabajar una persona autónoma que quien tiene personal colaborador en las peluquerías y que actualmente afrontan un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE). «Algunos profesionales tenemos el trabajo organizado para cuatro-cinco empleados y, si la atención tiene que ser individual como dice el Gobierno, no sabemos bien con quién contar al poder atender pocos clientes los primeros días», dijo.
Adaptarse.  La responsable de la Asociación Provincial de Peluquería y Belleza sostuvo que no hay tampoco un espacio definido en locales que son pequeños para poder colocar un tocador de atención individual «y tener que trabajar una persona sola en un establecimiento nunca puede ser rentable si apenas hay clientes».
Por ello, plasmó el malestar del sector de peluquería: «Ya mostramos nuestro disgusto porque se tomen decisiones tan importantes como al decretarse el estado de alarma, cuando se dijo que se podía abrir y no se podía garantizar la seguridad».
María del Mar Tejido explicó que tampoco se ha elaborado un protocolo de actuación a seguir en los centros de trabajo. «Está claro que no se han tenido en cuenta las necesidades específicas del sector, sin que desde el Gobierno, en ningún momento se haya contactado con ningún colectivo que represente a los profesionales», destacó en nombre del sector.
Los profesionales de Peluquería y Belleza de la provincia, no obstante, han mostrado su total disposición a tomar las medidas necesarias, pero exigen que estas sean determinadas por el Ministerio de Sanidad para de esta forma trabajar con la máxima seguridad para ellos y su clientela.
Además, esto supondrá un coste económico importante. «Nos están hablan de equipaciones de ozono que tienen un coste muy alto y desinfecciones de todo tipo, a lo que se suman los grandes gastos de pedidos anteriores que se van pagando poco a poco», concluyó.

La opinión del sector.  Óscar Ruiz, propietario de la peluquería que lleva su nombre en la capital y con cinco empleadas a su cargo, mostró ayer su preocupación y la del sector en general si no se retoma un volumen de actividad que se tenía antes de decretarse el estado de alarma. «Muchos estudios y encuestas de las casas de belleza, droguerías y asociaciones profesionales ya temen que si se prolonga la situación mucho tiempo se vaya a producir el cierre de un 20 por ciento de los negocios por falta de rentabilidad», expuso.
En su opinión, la moratoria de pagos de las cuotas a la Seguridad Social y los créditos subvencionados para autónomos «no sirven de mucho al no tratarse de ayudas directas, porque retrasar pagos sirve solo si vas a tener ingresos pronto y las peluqueías llevan ya mes y medio sin poder generarlos».
Tal y como señaló, no es lo mismo el cese de actividad temporal con derecho a paro para una única persona que cuenta con un local pequeño de renta baja -que complementa los ingresos familiares con la actividad de peluquería trabajando por cuenta propia- que un centro de belleza con varias nóminas que pagar, como es su caso. De ahí la necesidad de tener claro de forma urgente cómo reabrir los establecimientos con total seguridad. «Ahora mismo, tras revisar el BOE, no se matiza cómo atender con cita previa y si hay cuatro personas en la peluquería cada uno tiene que atender a alguien de forma individual. Esperamos que esta semana se aclaren de forma exacta los términos, el aforo y otros criterios a seguir», arguyó.
Óscar Ruiz precisó tras hablar con otros profesionales  que no todos reabrirán su negocio. «Hay gente que ya quiere hacerlo de inmediato y otra que prefiere seguir con un ERTE. Al menos se da la posbilidad de elegir. Aunque sea a un 30 por ciento, en mi caso yo prefiero trabajar y hacerlo con seguridad. Buena parte quiere dar servicio y a otra gente, por sus circunstancias, no le corre tantra prisa y prefiere esperar un poco», concluyó.