Mantener vivo el recuerdo de la historia

A. Benito
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El domingo se inauguró en Espinosa de Villagonzalo el Museo Etnográfico Comarcal Bajo Boedo, un espacio que se ha hecho realidad gracias a las donaciones de Luis Gutiérrez Franco

Mantener vivo el recuerdo de la historia

Mantener vivo el recuerdo de la historia reciente, una realidad, no tan lejana, que ha cambiado a pasos agigantados en un corto espacio de tiempo. Esa era la idea que, desde años, rondaba la cabeza de Luis Gutiérrez Franco, vecino de Espinosa de Villagonzalo emigrado a Madrid cuyas donaciones han permitido la puesta en marcha del Museo Etnográfico Comarcal Bajo Boedo.
Un nuevo espacio cultural que se inauguró ayer y que, a partir de ahora, podrán visitar todas las personas que estén interesadas en conocer la historia de los años 1840 a 1950. Un museo «modesto», pero con el que Luis quiere aportar su granito de arena para que los pueblos no se mueran, generando un nuevo recurso que, a buen seguro, llamará la atención de los turistas.
«El medio rural de Castilla no pasa por su mejor momento, todos lo sabemos, pero si con pequeños detalles logramos mantenerlos vivos por unos años, acaso mientras tanto se encuentren soluciones para evitar esta despoblación que ninguno queremos», apunta un hombre que en la jornada de ayer estuvo acompañado por decenas de vecinos de toda la comarca. Gentes de la zona que quisieron acompañar a Luis en un día importante y disfrutar junto a él del museo.
Mantener vivo el recuerdo de la historiaMantener vivo el recuerdo de la historiaDe esta forma, pudieron descubrir que, apasionado por la idea de recuperar objetos ya en desuso pero que formaron parte de la vida cotidiana de nuestros antepasados, este espinosense ha ido recopilando a lo largo de su vida todo tipo de enseres con la ilusión de poder llegar a exponerlos en un museo etnográfico. Un sueño que se ha hecho realidad gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Espinosa y cuyo resultado se encargarán de mostrar su hermana y su hija.
En él, el público podrá encontrar aperos de labranza, fotografías, juguetes, máquinas de coser de las de antaño, rudimentarias básculas, bicicletas, cuadros, utensilios de cocina y todo tipo de elementos que harán al visitante sumergirse en la historia de la España profunda y hacer un recorrido por sus tradiciones y costumbres.
«Queremos que este museo sirva para que nuestros hijos y nietos sepan cómo era la vida de sus mayores y para que los mayores recordemos, a veces con nostalgia, aquellos trabajos o labores que se llevaban a cabo en el campo o en la casa, así como los distintos oficios, en muchos casos relacionados con la agricultura y la ganadería, que eran el sustento de las familias y la base de la economía doméstica de la época», apunta Luis.
Mantener vivo el recuerdo de la historiaMantener vivo el recuerdo de la historiaImportante es también en el museo la presencia de la religión, parte imprescindible para entender la realidad social de hace cien años. Es por ello que el museo cuenta con un espacio dedicado a este asunto.
PERSONALIDA DE UN PUEBLO. No obstante, y a grandes rasgos, el museo es, tal y como afirma Luis Gutiérrez Franco «la manifestación de la personalidad de un pueblo, representada en un conjunto de objetos de nuestros antepasados que evocan su cultura, raíces y tradiciones».
Un lugar digno de visitar y de disfrutar con tranquilidad que, a partir de hoy, está a disposición de todas aquellas personas que tengan interés en conocer su pasado más reciente. Una oportunidad única de conocer la historia a través de los recuerdos. 
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