La economía manda

Carlos Cuesta (SPC)
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Los partidos llenan sus programas de promesas que van desde reducir la presión fiscal a los trabajadores a ofrecer rentas mínimas de hasta 1.200 euros a las familias más vulnerables y reducir la jornada laboral semanal a 34 horas

La economía manda - Foto: Ismael Herrero

En el tiempo que ha transcurrido ya de campaña para las elecciones generales del 28-A ha habido oportunidad de escuchar a las formaciones políticas como desgranan sus programas, especialmente en materia económica, que es donde más diferencias se aprecian. El gran reto de los políticos es convencer a sus electores de que con ellos les va a ir mejor los próximos cuatro años.
El PSOE, que lleva casi un año en el Gobierno, tras la moción de censura contra Rajoy, pretende mantener tanto su reforma fiscal como la política social que ha defendido en este período. Pedro Sánchez asegura que aprobará un nuevo «Estatuto de los Trabajadores para el Siglo XXI» y que elevará progresivamente el Salario Mínimo Interprofesional. 
En este escenario, el PSOE coincide con Podemos en hablar de «redistribución de la riqueza» y se compromete a desarrollar una «política económica marcadamente europeísta, que favorezca un crecimiento económico y la creación de empleo de calidad».
La economía mandaLa economía manda - Foto: Manuel Angel Laya SanchezAdemás, reforzará la progresividad del sistema, incrementando la aportación de las grandes empresas y de los contribuyentes con ingresos altos y grandes patrimonios». 
Los socialistas, al igual que Ciudadanos, anuncian una ley contra el fraude fiscal para prevenir la evasión y los paraísos fiscales y una norma integral contra la corrupción. 
Mientras, el PP apuesta por la mayor rebaja de impuestos de la historia, un blindaje al ahorro y la creación de casi 500.000 empleos anuales. Además, propone reducir la burocracia para crear empresas en cinco días, una reducción progresiva del IRPF y el impulso de la eliminación en toda España de los impuestos de Sucesiones, Donaciones y Patrimonio.
Los populares se presentan como «el valor seguro» en materia económica y, como Ciudadanos y Vox, apuestan por bajar impuestos. Pablo Casado trabaja en una «revolución fiscal» que contempla la reducción del impuesto de Sociedades por debajo del 20% y del IRPF máximo por debajo del 40%. 
Además, anuncia que los españoles se podrán desgravar hasta 8.000 euros al año por vivienda habitual o plan de pensiones y promete que no penalizará el rescate de sus planes de ahorro, pensiones o vivienda con más cargas fiscales. 
En materia social, el PP revalorizará las pensiones actuales y futuras, aumentando los subsidios de las trabajadoras con hijos cuando se retiren «entre un 2% y un 15%.
El partido de Albert Rivera, que dio su pistoletazo de salida a los comicios en la localidad segoviana de Pedraza, centra su programa en impulsar el mundo rural y destaca la bajada del 60% del IRPF en municipios con menos de 5.000 habitantes. 
El responsable de Economía y Empleo de Ciudadanos (Cs), Luis Garicano, explica que la prioridad es seguir con reformas estructurales en empleo, educación o en natalidad para hacer que el crecimiento potencial de la economía española (actualmente por debajo del 1,5%) aumente entre 0,6 y 0,7 puntos porcentuales.  
El equipo económico naranja ha  prometido una tarifa plana de 30 euros para las mujeres emprendedoras y para menores de 30 años y que los autónomos que sean padres o madres no paguen sus cotizaciones durante tres años. 
Garicano, que sigue apostando por el contrato único indefinido, avisa de que subir el salario mínimo (SMI) no es la medida «ideal» con una tasa de paro del 14,4%. 
Por su parte, Podemos explica que incluirá en el programa electoral una renta básica garantizada para los hogares sin recursos que iría de los 600 a los 1.200 euros, en función de los miembros familiares.
Para poder hacer frente a estos pagos, la formación morada propone establecer un impuesto a las grandes fortunas de entre el 2% y el 3% cuando su patrimonio sea superior al millón neto de euros. 
Desde Vox, la medida estrella  económica propone rebajar al máximo los impuestos, y, en especial, la reducción del peso que supone en los presupuestos los gastos de la Administración y las autonomías. El responsable de Relaciones Internacionales de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, asegura que rebajarían el Impuesto de Sociedades al 20%, los de Sucesiones y Patrimonio se suprimirían, el IRPF se fijaría al 21% para todos los contribuyentes excepto los que ingresen entre 15.000 y 20.000 euros anuales. 
En su opinión, el Estado sufre un «derroche» de dinero público y defiende una «drástica reducción del gasto público», excepto en las partidas de Defensa y Política Exterior.

 

La derecha fia su estrategia a reducir los impuestos. La gran apuesta y la mayor diferencia entre la derecha política y la izquierda está en la mentalidad que plantean de reducción impositiva para que la clase media disponga de mayor liquidez en sus bolsillos y puedan destinar una mayor parte de sus ingresos para el consumo y, de esa forma, que el país siga creciendo y generando empleo. Así, PP, Cs y Vox sostienen que si llegan a gobernar rebajarán el impuesto del IRPF y el de Sociedades.
El Partido Popular plantea la mayor rebaja de impuestos de la historia de España, un blindaje al ahorro y la creación de casi 500.000 empleos anuales. Además, propone reducir la burocracia para crear empresas en solo cinco días mediante internet, una reducción progresiva del IRPF y el impulso de la eliminación en todo el Estado de los impuestos de Sucesiones, Donaciones y Patrimonio. Además, el PP quiere incentivar a quien trabaje más años, después de los 65 que marca la jubilación, para que se beneficie fiscalmente.
Por su parte, el equipo económico de Ciudadanos ha diseñado un plan enfocado en una mejor distribución geográfica de la actividad impulsando la España rural bajando el IRPF hasta un 60% en los municipios que hayan tenido pérdidas de población en los últimos 10 años, que tengan menos de 5.000 habitantes, una densidad inferior a ocho habitantes por kilómetro cuadrado y una renta inferior al 75% de la media nacional. Otra medida es la de «cero impuestos» para los traspasos de explotaciones agrarias con el fin de facilitar los relevos generacionales. Para cuadrar las cuentas, Cs señala que también prevé una recaudación adicional de otros 5.000 millones de euros provenientes de medidas de lucha contra el fraude fiscal, de un impuesto de Sociedades que incentive la producción y de la eliminación de gastos superfluos como las diputaciones. La formación de Albert Rivera sigue abogando por eliminar estas entidades locales y recuerda que hay un sobrecoste en la contratación pública de unos 30.000 millones de euros.  Finalmente, ve necesario revisar lo que considera «excesivas subvenciones» a entes como las televisiones públicas.
Vox coincide con Cs en eliminar las duplicidades de la Administración y cuestiona la continuidad de las Comunidades Autónomas. Además, rebajarían el impuesto de Sociedades al 20%, el de Sucesiones y Patrimonio se suprimirían, el IRPF se fijaría al 21% para todos los contribuyentes (excepto los que ingresen entre 15.000 y 20.000 euros anuales). La formación de Santiago Abascal defiende la economía digital y se manifiesta en favor de incrementar las partidas para Defensa y Política Exterior.

 

PSOE y Podemos apuestan por políticas sociales. Las formaciones progresistas PSOE y Podemos dan prioridad en sus programas económicos a las políticas sociales, aunque eso signifique incrementar los impuestos a las clases medias y altas para poder asumir un mayor gasto público. Su planteamiento principal coincide en que las rentas más elevadas, las empresas y la banca contribuyan con más dinero a las arcas públicas para financiar sus iniciativas que tratan de reducir las desigualdades sociales y mantener el estado del bienestar. Las dos formaciones de izquierda incluyen como medida estrella una renta mínima parta los colectivos más desfavorecidos.
El programa de Pedro Sánchez pasa por aprobar unos Presupuestos Generales que prioricen la cohesión social con mayores partidas en educación, políticas de empleo, sanidad, dependencia, infancia y viviendas en alquiler para jóvenes, así como el fomento de la inversión en I+D+i, la transición ecológica y el desarrollo de infraestructuras para seguir modernizando el país. Además, se compromete a aprobar un nuevo Estatuto de los Trabajadores para el siglo XXI eliminando los aspectos más lesivos de la Reforma Laboral de 2012 y que compagine la competitividad empresarial con los derechos de los empleados perdidos durante el Gobierno de Rajoy.
Entre las medidas más destacadas de ambas formaciones progresistas, aseguran que aumentarán el Salario Mínimo Interprofesional, la equiparación de permisos por nacimiento de un hijo para ambos progenitores hasta las 16 semanas y una renta básica de emancipación para el alquiler.
Desde la formación de izquierdas más extremista, Podemos incluye en su programa aprobar un salario mínimo de 1.200 euros al mes por 14 pagas no solo a la población ocupada y con pocos recursos, sino también a las familias que se encuentre en una situación de vulnerabilidad.
Otra de las iniciativas de la formación que lidera Pablo Iglesias consiste en dejar la jornada laboral a 34 horas semanales, que sería la más baja de la UE para favorecer el empleo juvenil, prohibir los contratos temporales de menos de un mes, reducir el IVA a más productos alimentarios y de higiene femenina y crear un impuesto para las grandes fortunas con un 2% más a los patrimonios de más de 10 millones de euros, un 3% para los de 50 millones y un 3,5% para los más de 100 millones de euros.
También proponen que las personas que hayan cotizado al menos 35 años se puedan jubilar anticipadamente sin penalización a la hora de percibir las pensiones íntegras que les correspondan.