82 cartas que ven la luz

DP
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El poeta y académico Marcelino García Velasco publica con la Institución Tello Téllez de Meneses la correspondencia que mantuvo durante tres décadas con el Premio Nobel de Literatura Vicente Aleixandre

82 cartas que ven la luz

La Institución Tello Téllez de Meneses. Academia Palentina de Historia, Letras y Bellas Artes, ha publicado Cartas viejas, subtitulado Correspodencia epistolar de un premio Nobel con un poeta palentino novel. Ellos son Vicente Aleixandre y Marcelino García Velasco. 
«De repente los periódicos nacionales empezaron a hablar de gente que decía que fue amigo de Vicente Aleixandre, que estuvo en su casa. Y yo, que tengo 82 cartas metidas en un cajón, qué hago con ellas», explica García Velasco sobre el libro.  Hoy, «después de muchas dudas  y no pocos reparos de intimidad, he decidido hacer que rompan el silencio y vean la luz», afirma, para añadir a renglón seguido que con la publicación de este libro pretende que «la gente vea la categoría humana» de Vicente Aleixandre, quien «siendo yo un don nadie en aquel momento -tenía 18 años- me ofreció su amistad», subraya.
El poeta y académico de la Tello Téllez recuerda que la correspondencia entre ellos empezó porque le pidió un poema para la revista de poesía que iba a salir,  Rocamador. «Cuando fui a Madrid para cumplir como recluta con el servicio militar  pasé por su casa ocho o diez veces, cuando me lo permitía el tiempo de libertad del cuartel. Como era muy humano, y yo estaba lejos de casa, se ofreció para facilitarme lo que necesitara», rememora.
La «pena» fue que García Velasco no pudo volver a ver personalmente a Aleixandre «por razones de escuela».  «Un hombre que vivía en Madrid y no le gustaba para nada Madrid. En verano iba, sobre todo por razones de salud,  recobrar  fuerzas, inspirarse y trabajar, a Miraflores de la Sierra. Yo no tenía coche y tampoco había comunicaciones para ir desde El Escorial», señala.  
Cuando Vicente Aleixandre entra en la vejez, después de recibir el Premio Nobel, «las cartas ya son más cortas, algunas son tarjetas que manda él escribir a la gente que va a su casa, porque en su casa siempre había poetas». En este sentido, García Velasco alude a que allí conoció a Gabriel Celaya, José Hierro, Leopoldo de Luis, Ramón de Garciasol y Sánchez Barbudo, que «había sido republicano y se exilió; catedrático en una universidad americana que con pasaporte norteamericano pudo venir a España».
En cuanto al contenido, García Velasco comenta que «son todas cartas con un tratamiento familiar. Me pide detalles de mi vida de casado, de mis hijos».