Quesería Ibérica AT de Herrera, en concurso de acreedores

ALBERTO ABASCAL
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La firma agroalimentaria, que cuenta con una treintena de operarios, alega insolvencia económica · Comercializa sus productos bajo las marcas Santé, Campoduero y Granja La Luz

Imagen de archivo de una manifestación en Herrera de Pisuerga apostando por el futuro de Granja La Luz.

La empresa Quesería Ibérica AT, con sede en Herrera de Pisuerga, ha presentado en el juzgado de primera instancia número 1 de Palencia, especializado en materia mercantil, un concurso voluntario de acreedores debido a su situación de insolvencia económica, según informaron a Diario Palentino fuentes consultadas cercanas al proceso.
Las mismas fuentes indicaron que el juzgado dictó el pasado 26 de agosto el auto de declaración del concurso y mediante en mismo hace un llamamiento a los acreedores para que pongan en conocimiento de la administración concursal la existencia de sus créditos.
La empresa actualmente cuenta con una treintena de trabajadores, aunque un número indeterminado se encuentra en situación de ERTE debido a la situación generada por el Covid-19. Con la declaración del concurso de acreedores se tratará de buscar una salida de futuro para la quesería o, en última instancia, su liquidación.
Quesería Ibérica AT se fundó en abril de 2014 por personas de reconocido prestigio en el mundo de la industria agroalimentaria. En poco más de un año se convirtió en una empresa de referencia en el sector lácteo y quesero con una facturación en torno a los 20 millones de euros, estando presentes en prácticamente toda la distribución española bajo las marcas Santé, Campoduero y Granja La Luz. 
Por lo demás, en Herrera de Pisuerga conocen muy bien esta situación. En octubre de 2014 este periódico dio a conocer que tras meses de intensas negociaciones con las entidades bancarias acreedoras con los que se mantenía una deuda aproximada de 2,8 millones de euros, la adquisición de la antigua empresa Granja La Luz por Quesería Ibérica AT era ya un hecho. Hay que recordar que la empresa Granja La Luz comenzó con dificultades en el año 2008, cuando solicitó un concurso de acreedores en el juzgado de lo mercantil número 2 de Oviedo. 
Después de casi seis años la entidad judicial decidió una regulación de empleo por tres meses para dar tiempo a una posible venta de la unidad productiva de la empresa, que comenzó a aplicarse en abril de 2014.
Gracias al esfuerzo de los trabajadores, el sindicato Comisiones Obreras y varias administraciones, se consiguió que varias empresas se interesasen por la unidad fabril, con el fin de seguir produciendo queso en Herrera de Pisuerga y manteniendo a sus empleados.
Finalmente, en junio de ese año la empresa Quesería Ibérica AT arrendó las instalaciones y mostró su intención de adquirir la factoría herrerense. Se formalizaron las condiciones laborales con los trabajadores, que firmaron contratos indefinidos por tiempo completo con unas condiciones similares, incluidas las salariales,  a las que tenían con la anterior empresa. Además, varios empleados se acogieron a la prejubilación, y estuvieron en el paro en el caso de algunos varios meses, y en el de otros un máximo de dos años.

 

La empresa pidió un préstamo de 1,5 millones a la Junta en 2018 para obtener liquidez

Quesería Ibérica requirió a comienzos de 2018 la ayuda de la Junta de Castilla y León para obtener liquidez y el Ejecutivo mantuvo que estaba dispuesto a salir al rescate de la empresa y aportar un millón y medio de euros de dinero público para ayudarle en su expansión.
La empresa solicitó en febrero del citado año ayuda económica a la Fundación para el Anclaje Empresarial y la Formación para el Empleo, dependiente de la Junta, alegando una deuda financiera de 11 millones de euros y el riesgo de pérdida de los 70 empleos que generaba entonces.
El entonces delegado territorial en Palencia, Luis Domingo González, aseguró en aquel momento, en respuesta a las preguntas de los periodistas, que veía la situación de esta empresa «con optimismo, ya que ha demostrado su capacidad» tras hacerse cargo de Granja la Luz cuando esta tenía unas instalaciones «muy precarias que ha sabido modernizar tras una inversión de ocho millones de euros».
Según publicaciones de la época, al parecer, Quesería Ibérica había recibido con anterioridad 2,5 millones de ayudas públicas a través de la sociedad de capital riesgo Sodical -participada por la Consejería de Economía de la Junta de Castilla y León-, y un préstamo de 700.000 euros del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl).
También señaló que Quesería Ibérica, que cerró 2016 con una facturación de veinticinco millones de euros, había multiplicado su facturación en pocos años y había firmado convenios de colaboración con otras empresas, como la también empresa palentina Quesos Cerrato. A  partir de esta semana tendrán las primeras reuniones entre las partes por la situación generada.