Vivencias de una gran familia

Elsa Ortiz
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El grupo cerverano deleitó con sus temas a sus vecinos en la Plaza Mayor del municipio montañés

El conjunto, vestido con el traje regional, resulta muy colorido y llamativo. - Foto: Belén Vila

En alabanza de la primavera, mes en el que los colores comienzan a florecer, surgieron unas canciones populares a las que se denominó marzas.  

Recuperar su canto fue el motivo que empujó  la unión de treinta y tres personas entorno a una tradición en la localidad norteña. Hace más de tres años, y con la intención añadida de animar a los comerciantes de la Feria de Ramos, nacían Los Marceros de Cervera.

El agradable sabor de boca que les dejó esta primera actuación transformó un impulso en una exitosa costumbre. «La experiencia nos gustó muchísimo. Desde entonces ensayamos todos los viernes y seguimos con ganas de que esto no se pierda en las nuevas generaciones», explica Pilar Pérez, una de las componentes de este grupo indispensable en días de celebración.

Un conjunto muy vistoso y colorido, que llama la atención por ir vestido con el traje regional, en el que hay «muy buen rollo. Evidentemente, en ocasiones nos encontramos con opiniones chocantes. Pero al final siempre salen adelante las actuaciones y las nuevas ideas».

Más que una obligación, se trata de una afición que en ningún caso les aparta de sus compromisos laborales o personales.

Los Marceros de Cervera se han convertido en una gran familia que celebra sus alegrías pero que también comparte sus penas. «Ha arraigado entre nosotros una verdadera amistad. Festejamos las buenas noticias y nos apoyamos cuando no lo son tanto. Todos no somos iguales, pero cuando nos reunimos desaparecen las diferencias», aclara Pilar.

Confiesa que su secreto reside en «la informalidad de un grupo que a su vez ha creado en todos los integrantes ciertas obligaciones y responsabilidades».

Cada viernes, después de ensayar, ponen un bote para tomar un vino y echar unas cantadas, como se hacía antes. «Nunca recurrimos a nuestro repertorio, sino que improvisamos y de ahí van surgiendo nuevas ideas», cuenta la cantante de marzas.

En la recopilación de los pegadizos temas de estos cerveranos abundan las canciones montañesas y han tomado como himno una que nunca falla en sus actuaciones: Viento del Norte del grupo de folk Tanea. «Si no la tocamos, el público nos la pide», reconoce.

Para esta marcera formar parte de este característico conjunto, que abarca diversas edades, supone «primero, un aliciente para salir y relacionarse, pues los inviernos en la Montaña Palentina son muy fríos y largos. Y personalmente, yo ya lo vinculo con amistad y diversión».

Durante las fiestas Los Marceros de Cervera han actuado en su localidad en la que, según apunta Pilar Pérez, «siempre tenemos muchísima expectación. Nos encanta estar todos juntos y colaborar con nuestro pueblo».

Como ella misma los define, este entregado grupo del norte de la provincia se asemeja a «los almendreros: cuando hay una fiesta, nos ponemos la falda y allá vamos. No nos perdemos ninguna celebración».