Ver la luz del sol tras cinco siglos

ANTONIO RUBIO LÓPEZ
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Dada su calidad y estado manifiestamente mejorable, el Obispado restaura 'El Martiriode Santa Úrsula' que sale de la catedral

Ver la luz del sol tras cinco siglos

En el primer tercio del siglo XVI se encontraban trabajando en Palencia varios pintores que han dejado obras de indudable calidad; algunos de ellos discípulos o dependientes de Pedro Berruguete y más aún de Juan de Flandes, entre los que figuran Tejerina, el maestro de Becerril; Bartolomé de Castro, el maestro de Calzada o el maestro Benito, y varios más, algunos de los cuales, a pesar de haber sido estudiados concienzudamente por grandes especialistas como Pilar Silva Maroto, Vandevivere y García Chico, entre otros, siguen presentando no pocas dudas acerca de su identidad real.
A uno de estos pintores, el conocido como Maestro Benito, se le atribuye la creación de una de las grandes obras pictóricas que se conservan en la catedral de Palencia: El martirio de Santa Úrsula y las once mil vírgenes.  Menos conocida que el San Sebastián, del Greco, o que el díptico de la Crucifixión y de la Lamentación, de Pedro Berruguete, o que el tríptico de Los dolores de la Virgen, de Jan Joes de Calcar, pero de una enorme calidad. A él se refiere en su libro Viaje por España el historiador ilustrado del siglo XVIII Antonio Ponz, indicando que es del estilo de Durero pero que está pésimamente retocado.
Por ambas circunstancias, su calidad y su estado manifiestamente mejorable, se ha decidido que sea ésta una de las obras a intervenir en el taller de restauración de obras de arte, fruto del convenio existente entre la Diputación  y el Obispado para 2020 .
El proceso de restauración de esta obra, óleo sobre tabla, comenzó hace unos diez días a cargo de tres especialistas titulados, de los diez contratados con cargo a dicho convenio. Se ha estado trabajando en la propia catedral, en una de las capillas de la nave del evangelio, ya que por las grandes dimensiones de la pintura (267 x 230 centímetros) y el peso excesivo que tiene su traslado presentaba no pocas dificultades. Sin embargo, al avanzar en el proceso se ha visto la conveniencia de continuar los trabajos en el taller de restauración, ubicado en dependencias del Seminario Menor de la carretera de León, sobre todo por la gran ventaja que representa poder hacerlo con luz natural, lo que es imposible en el interior del templo. El traslado se produjo durante la mañana del jueves, participando ocho o nueve personas, cuatro de ellas del equipo de restauradores. Era, con casi total seguridad, la primera vez que esta obra del Maestro Benito veía la luz natural desde su creación hace ya más de 500 años, lo que no deja de ser una circunstancia, más que curiosa, memorable.
Una vez restaurado el cuadro se expondrá durante julio y agosto en la sala de exposiciones del Centro Cultural de la Diputación, en la plaza de los Juzgados, junto con el resto de las obras que están siendo intervenidas en el taller y que se estima pudiera sobrepasar la treintena. 
Después de las fiestas de San Antolín, clausurada la exposición, El Martirio de Santa Úrsula y las once mil vírgenes regresará al templo catedralicio. Hasta el comienzo de las obras de rehabilitación -que desde hace más de un año se realizan en la catedral- este cuadro de Santa Úrsula y sus compañeras mártires se encontraba ubicado frente al retablo de la Capilla del Santísimo. Corresponderá al Cabildo decidir si vuelve al antiguo emplazamiento o a otro donde pueda adquirir mayor protagonismo, el que corresponde a su calidad indiscutible.

Úrsula y sus vírgenes acompañantes fueron martirizadas en Colonia (Germania) por  Atila y los hunos al resistirse a sus apetitos sexuales. Allí, fueron enterradas en una basílica que se levantó en su honor. En la inscripción de  la dedicación de la basílica se citaba a once vírgenes, pero una errónea lectura posterior las aumentó hasta once mil, ya que la palabra latina «undecimilla» que significa «la pequeña undécima» se tradujo por «once mil» y así se propagó por toda Europa. 
La Iglesia nunca canonizó a  esta santa pero el pueblo cristiano siempre la tuvo por tal, y muchos santos compusieron  cantos en su honor. Fue patrona de las universidades y de los  comerciantes de paños. 
En  la girola de la catedral de Palencia se la dedicó una capilla y su culto perduró en ella hasta  el siglo XVIII, cuando pasó a llamarse de San José; y a finales del siglo XIX  el obispo  Don Enrique Almaraz y  Santos la sustituyó por  la de Santa Teresa de Jesús. FOTOS ANTONIO RUBIO LÓPEZ