Una apuesta por la tranquilidad

Agencias
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A la hora de decantarse por una fórmula de inversión rentable a largo plazo es crucial tener en cuenta las necesidades individuales antes de elegir entre los fondos o los planes de pensiones

Una apuesta por la tranquilidad

Los planes de pensiones y los fondos son dos vehículos de ahorro e inversión muy populares que deben incluirse en la declaración de la renta. De ahí, la importancia de conocer que tratamiento fiscal implica cada uno de ellos. En concreto, los primeros se imputan como rendimientos del trabajo, mientras que los segundos se integran en la base del ahorro.
De este modo, aunque ambas son opciones interesantes si la inversión está enfocada en el largo plazo, es crucial estar al tanto de  sus divergencias para escoger el más adecuado en función de las necesidades de ahorro del usuario.
En primer lugar, los fondos de pensiones, tal y como indica el propio nombre, están exclusivamente pensados para la jubilación, mientras que el ahorro conseguido con los fondos de inversión se puede destinar a cualquier otro fin.
En este sentido, la liquidez de ese acopio de capital es uno de los puntos más trascendentales a considerar por parte del inversor.
Al abrir un plan de pensiones hay que ser conscientes de que el dinero no se podrá retirar hasta pasada una década, con salvadas excepciones como los supuestos de enfermedad grave. 
En el caso de los fondos de inversión, lo más común es que el dinero pueda ser retirado en cualquier momento, si bien, en algunos productos existen comisiones de reembolso para salir antes del tiempo de compromiso.
En ambas situaciones existen interesantes ventajas tributarias y se pueden realizar traspasos sin pagar impuestos por las ganancias obtenidas, hasta que finalmente se reembolsa la inversión.

Distinta tributación 

La principal diferencia entre estos dos vehículos de ahorro comunes es que las aportaciones a planes de pensiones hasta 8.000 euros se pueden desgravar en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), mientras que esta ventaja fiscal no es susceptible de aplicarse a lo sumado a los fondos, aunque existe la opción de compensar las ganancias con pérdidas de otras inversiones en la declaración de la renta.
En cuanto a las comisiones, la ley marca los límites, pero estos son diferentes en función del tipo de plan y se establece un máximo del 0,85% para los de renta ja, del 1,5% para los variables y garantizados y del 1,3% para los mixtos. Además, existe una comisión de depositaría que está topada al 0,20%.
En el otro lado, las tarifas de los fondos de inversión pueden ascender hasta el 2,25% en caso de gestión y del 2% en el de custodia. A ellas, podrían sumarse posibles comisiones de reembolso para salir antes del tiempo de compromiso.
Llegada la hora de rescatar el ahorro con sus intereses, la tributación es diferente en los fondos, que se registran como rentas de ahorro, y los planes, que son consideradas rentas del trabajo y corresponde al nivel de ingresos.
«Tanto los planes de pensiones como los fondos de inversión son muy buenas herramientas para poner nuestro dinero a trabajar, pero es importante conocer estas diferencias antes de empezar a hacer uso de alguna de ellas», explica el director comercial de Bestinver, Gustavo Trillo.
En este sentido, hace hincapié en el efecto del interés compuesto y señala que «debemos poner el tiempo a nuestro favor a la hora de ahorrar y cuanto antes empecemos es mucho mejor».
En el caso de los planes de pensiones, al estar enfocados tradicinalmente a la jubilación, la inversión tiene que ser a largo plazo y en renta variable, que es la que mayor rentabilidad proporciona con el paso del tiempo, 
Si bien, cuando el horizonte temporal de la inversión se va reduciendo, se puede optar por activos de menor riesgo a corto plazo, como los bonos del Estado y otros productos de renta.
En el lado contrario, en los fondos de inversión, según el horizonte temporal del que se disponga para alcanzar la meta -que podrá ser a corto, medio o largo- se determinará el riesgo que se quiere asumir y la rentabilidad asociada.
En cualquier caso, y una vez reseñadas las diferencias entre estos dos productos de inversión, es un hecho que los planes de pensiones no terminan de cuajar en España como fórmula de ahorro para la jubilación. Los largos plazos para poder rescatar el dinero depositado o la baja rentabilidad hacen que los ahorradores desconfíen de ellos. 
Según datos de Inverco, la rentabilidad media anual de los planes de pensiones del sistema individual se situó en el 1,3% a un año a cierre de junio. A 3 años la cifra es del 2,3%, mientras que a cinco apenas supera el 1,6%.