Ahogados por los costes

Rubén Abad
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Los profesionales del sector agropecuario hacen frente a fuertes inversiones en maquinaria, gasóleo y fitosanitarios para mantener sus explotaciones, cuya rentabilidad se ve comprometida porque no ingresan lo suficiente con las ventas

Ahogados por los costes - Foto: Óscar Navarro

Detrás de todas y cada una de las 2.000 personas que ayer se manifestaron en la capital en defensa de unos precios dignos para el sector agropecuario y en contra de la criminalización del gremio se esconden cientos de historias de superación y de lucha para sacar adelante un trabajo a veces poco valorado en algunos sectores de la sociedad, pero que es clave para la economía de muchos territorios del país, como es el caso de la provincia. La del campo es una profesión que no entiende de días libres, no sabe de festivos y en la que poco importa si es lunes o domingo. La faena hay que sacarla adelante, porque los tiempos no los marca el hombre, sino la naturaleza.
Entre esos dos millares de manifestantes se encontraba el joven Miguel Plasencia, quien a pesar de contar con tan solo 26 años conoce muy bien este trabajo, que ha mamado en casa desde que era un crío. El campo siempre le gustó y, aunque estudió un grado medio de mantenimiento electromecánico, sabía que lo suyo era trabajar la tierra. «Probé en una fábrica durante las prácticas, pero no me gustaba, y en 2013 comencé a trabajar en serio en la explotación familiar», comentó en declaraciones a Diario Palentino.
De eso han pasado ya siete años, y las cosas, lejos de mejorar, «empeoran a cada día que pasa». Y es que los precios a los que tienen que hacer frente son cada vez más elevados y el rendimiento de sus cosechas, cada vez menor. Calculadora en mano, los números no salen, «pero seguimos luchando», afirmó este joven afiliado a Asaja.

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