Las viviendas oficiales, en peligro de extinción

Carlos H. Sanz
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La Subdelegación, Defensa y Hacienda, los únicos edificios que conservan vivienda oficial

Las viviendas oficiales, en peligro de extinción - Foto: Sara Muniosguren

El presidente de las Cortes de Castilla y León, Luis Fuentes, mostró esta semana a los medios de comunicación la vivienda que alberga la sede del parlamento regional. Unas dependencias de 100 metros cuadrados que el político de Ciudadanos quiere utilizar «de forma puntual», una decisión que ha generado cierta controversia política este verano.
La existencia de viviendas en las sedes oficiales de las instituciones no es ni mucho menos nueva. De hecho, en Palencia, todas excepto la Delegación Teritorial de la Junta de Castilla y León, sita en el número 27 de la avenida de Casado del Alisal, tuvieron o tienen dependencias privadas, bien para el uso de la máxima autoridad, bien para que habitaran en ellas el ordenanza u ordenanzas encargados del mantenimiento diario de las instalaciones. Además, era habitual que colegios e institutos tuvieran también una o varias residencias. 
Sin embargo, a día de hoy, solo la Subdelegación del Gobierno, la de Defensa y la Agencia Tributaria poseen una vivienda a disposición de su máximo responsable político. Ninguna de ellas está en uso, y mientras que las dos primeras tienen hasta 400 metros cuadrados, la de la administración militar es mucho más austera. 
El subdelegado del Gobierno, Ángel Miguel, abrió esta semana a Diario Palentino las puertas de la vivienda que podría utilizar por ser el máximo representante del Gobierno en la provincia. «Siempre he tenido claro que esta responsabilidad es temporal y nunca me he planteado mudarme aquí. Es demasiado grande, sobre todo si se compara con mi apartamento o el de cualquier otro palentino», explica.
Los últimos en utilizarla de forma habitual fueron los exsubdelegados del Gobierno, Gabriel Castañeda y Raúl Ruiz Cortés,  entre 2004 y 2011. Tras los atentados de Madrid y con ETA todavía activa, no tuvieron más remedio que mudarse por seguridad. Luis Miguel Cárcel la utilizó durante tres años, cuando nacieron sus hijos; y el subdelegado actual, Ángel Miguel, prefirió mantener su domicilio y nunca ha residido en la Subdelegación, ni en su primera etapa (2011) ni en la actual. 
La vivienda asignada al máximo responsable del Gobierno en la provincia está en el segundo piso del edificio número 4 de la avenida de Casado del Alisal. A ella se accede desde dos vías, una ubicada a pie de calle, con entrada desde Obispo Nicolás Castellanos; y otra a través de una puerta en el despacho del subdelegado. 
En el pasado, la segunda planta de este inmueble albergaba otras dos viviendas, una para el secretario general de la institución y otra para el ordenanza que tiene asignado su cuidado. La del secretario se reformó para destinarla a oficinas, y hoy en día allí están las dependencias de varias unidades. La del ordenanza sigue en uso. 
Los 400 metros cuadrados de la vivienda de la Subdelegación están divididos en tres estancias muy diferenciadas. Hay una parte protocolaria, para recibir visitas, y que está compuesta por un recibidor, una sala de reuniones y un dormitorio para invitados, por si algún ministro o alto cargo tenía que hacer noche en Palencia. 
Una puerta doble separa estas estancias de la vivienda propiamente dicha, que se articula en torno a una larguísimo pasillo. El dormitorio principal, el más amplio de los tres que existen en esta zona de la casa, dispone de baño propio. Además, existen otros dos cuartos de aseo en la casa, y hay dos salas para reuniones, un comedor y un salón con chimenea.
La tercera estancia de la vivienda es la que corresponde al servicio. Tiene un acceso propio y se articula de forma paralela a las estancias nobles de la casa. Para el personal del hogar existe una habitación, un baño y una pequeña cocina americana. Esta parte de la vivienda comunica directamente con la cocina y con una sala de lavado y planchado.
La vivienda, por tamaño y calidades, impresiona, pero el paso de los años ha hecho mella en ella. La tarima de los suelos está estropeada en muchos puntos y la decoración sigue anclada en los años 70 u 80 del siglo pasado. Las alfombras -metros y metros- se han recogido y apilado; y tanto los utensilios como la ropa de cama, cortinas o fundas de los sofás están desfasados. Muchos muebles han acusado también en el paso del tiempo, y solo la cocina, la última estancia reformada por petición de la fallecida Rosa de Lima Manzano, aguanta el paso del tiempo. Todo el piso pide una reforma a gritos, algo que en la actualidad no está encima de la mesa del Gobierno. Eso sí, es perfectamente habitable y se mantiene limpia y en orden aunque no viva nadie en ella.
La vivienda que hay en el edificio de la Agencia Tributaria, en la plaza de la Sal, es similar en tamaño, entre 300 y 400 metros cuadrados, sin embargo no se utiliza desde hace tiempo, y eso que tanto el actual como el pasado delegado provincia tienen su residencia fuera de la provincia.
Ayuntamiento y diputación. También la casa consistorial del Ayuntamiento y el palacio provincial de la Diputación albergaron en el pasado viviendas. Sin embargo, no eran para el alcalde o el presidente de la institución provincial, sino para los ordenanzas y conserjes, que eran los encargados de mantener el edificio en correcto estado de revista.
Estas viviendas ya no existen y con la jubilación del personal que residía en ellas dejaron paso a otras estancias más necesarias. En el Consistorio estaban ubicadas en la parta más alta del número 1 de la plaza Mayor, donde hoy están los despachos de los grupo municipales y los sindicatos. En el palacio provincial, también estaban en la última planta y el torreón, sitio que hoy ocupan las oficinas de Medio Ambiente o el Servicio de Asistencia a Municipios, entre otras.
La Delegación Territorial, construida en 1990, nunca ha tenido ni un solo espacio dedicado para el descanso del delegado territorial, pero otros edificios que hoy están bajo su tutela sí, como el Servicio Territorial de Sanidad, en la plaza de San Lázaro, o el de Cultura, en la calle del Obispo Nicolás Castellanos.
El motivo merece una explicación. Antes de que existiesen las autonomías y se transfirieran ciertas competencias como la sanidad, la cultura, los servicios sociales o la educación, estas dependían del Estado, que solía nombrar a un delegado provincial que, generalmente, venía de otra parte de España, de ahí que las sedes de estas administraciones dispusiesen de una vivienda para el uso del cargo político y su familia.
Cuando los delegados provincial pasaron a depender de la Junta de Castilla y León y se convirtieron en jefes de los servicios territoriales -y por tanto funcionarios con plaza-, perdieron el derecho a utilizar estas viviendas. En algunos casos, se reformaron para aprovechar el espacio para oficinas; en otros, siguen cerradas.
La antigua casa de cultura -hoy sede de la Fundación Díaz-Caneja, el palacio de justicia o la Comisaría de la Policía Nacional -esta última en uso- también tienen o han tenido vivienda. Otro ejemplo reciente es el edificio de la bilblioteca pública de la calle de Eduardo Dato, propiedad del Estado aunque gestionado por la Junta, donde hasta hace solo tres años existía una vivienda para uso de su máximo responsable, un espacio que ahora alberga otras dependencias necesarias para el funcionamiento de la biblioteca.
La gran mayoría de estas residencias oficiales ha desaparecido y el espacio se ha aprovechado para el trabajo diario. Y las que quedan, parece que tienen el tiempo contado. Los tiempos cambian.