Descanso merecido tras la lucha contra el Covid-19

Sergio Borja
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Alicia Álvarez, enfermera del Hospital Clínico Universitario de Valladolid, es la primera sanitaria en poder disfrutar del hotel El Yunque, en Tarilonte de la Peña. Elena González, su propietaria, agradeció que se haya «dejado la piel»

Descanso merecido tras la lucha contra el Covid-19

La enfermera de urgencias del Hospital Clínico Universitario de Valladolid, Alicia Álvarez, disfrutó junto a su familia de una semana de estancia gratuita con desayuno incluido en el hotel El Yunque de la localidad de Tarilonte de la Peña. Ella ha sido uno de los cincuenta sanitarios que podrán disfrutar tanto de las instalaciones del hotel como de la casa rural El Encinar, gracias a la iniciativa de Elena González, la propietaria de los alojamientos de la localidad. 
«Me llegaron un total de 117 solicitudes de sanitarios. A cada una de ellas tuve que pedirles por correo electrónico que me mandasen un certificado hospitalario para poder verificar si habían estado luchando contra el Covid-19. Al final, solamente me respondieron cincuenta, y dos de ellos han podido disfrutar de una estancia gratis», expresa González.
«Regalamos una semana en agradecimiento a la gente que se ha dejado la piel en esta lucha. Son gente que necesita descansar de tanto trabajo», asevera.
«Es mi  forma de agradecer el gran esfuerzo que nuestros sanitarios han realizado», manifiesta González.
Y es que, los tres meses que han estado trabajando los sanitarios han sido «muy duros», como relata la propia Alicia Álvarez en una carta. «Ha sido un período de sentimientos muy diferentes: tristeza, miedo, rabia, esperanza, insomnio, dolor y un largo etcétera», alega la sanitaria. A pesar de todo, solo se queda «con las cosas positivas».
«Desde el primer día de esta película de terror, he sentido que estaba rodeada de gente magnífica a nivel profesional», declara, considerándolos su «segunda familia».
Fue una situación que nunca pensó que viviría. «No hay palabras para explicarlo», asevera, y dice que «no es posible entender lo que se vivió si no se experimenta».
Y es que se le presentaron todo tipo de casos,«pacientes que llegaban a urgencias asustados; acompañantes que se despedían de sus familiares, etc».
Y es que, la situación era crítica. «En el interior del hospital era muy difícil. Había pacientes que morían en segundos a pesar de hacer todo lo que estaba en nuestras manos por salvarlos», expresa Álvarez. 
La enfermera califica de «muy dura» la situación que se vivió durante estos tres meses. Por eso, este descanso en Tarilonte de la Peña, lo tiene muy merecido.