Pasarela de San Antón

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Unas 160 mascotas recibieron la bendición del santo · La mayoría fueron perros, ataviados muchos con ropas y abrigos

Pasarela de San Antón - Foto: Eva Garrido

En apenas una semana comenzará en la capital de España la Mercedes Madrid Fashion Week en la que los diferentes diseñadores, marcas y gurús de la moda proclamarán a los cuatro vientos qué es lo que se va a llevar en los próximos meses. Desfiles, pasarelas, flashes... casi como los que se vieron ayer en otro evento que, además de religioso, se ha convertido en una cita de moda, pero en este caso, la animal: la bendición en San Miguel a las mascotas de los palentinos, dentro de la festividad de san Antón. 
Años ha los animales más valorados (y los que se encomendaban al santo anacoreta)  eran aquellos que proporcionaban un valor añadido o significaban la supervivencia de sus dueños. A saber, los mulos de carga, los caballos y las yeguas y demás tracción de sangre, o los que servían para alimentar, como los cerdos. Sin embargo, ahora es el cariño real, sin valor crematístico, el que mueve a la mayoría de quienes tienen un animal en su casa o en su finca y le llevan a las puertas de San Miguel . Y claro, a ver al patrono no se va a ir con cualquier pingo, en cueros o con los pelos al aire. 
Así que ayer lo llamativo en la calle Doctrinos fueron los animales que, para recibir el agua bendita, acudieron como San Antón les trajo al mundo, ya que la mayoría lucía galas propias de las grandes citas. Además, si san Antón se celebrase en julio, no habría excusa. Pero siendo en enero, el abrigo no sobraba para los animales que acompañaron a sus dueños a la iglesia de San Miguel, sobre todo porque buena parte de ellos eran pequeños y caseros, y su capacidad de retener el calor a los 4ºC que se registraban a las 12,30 horas de ayer es más bien limitada.
Perros y perros. Sin sorpresas y sin especies exóticas (aparte de alguna mascota de peluche) lo más raro que pasó bajo el hisopo fue una pustela putorius furo (hurón), siendo los cánidos los principales sacralizados por el agua lanzado por el párroco de San Miguel. Aparte, algún gato con más miedo y frío que vergüenza. Aellos no les colocaron el abrigo como a sus compañeros perrunos que los lucían de fibra (tipo plumas), de lana, de forro polar, con tal variedad de colores, peinados algunos con coletitas, como los niños de la casa que son en muchos hogares. 
Alrededor de unas 160 mascotas  fueron ayer bendecidas, a tenor de la cantidad de galletas entregadas por los miembros de la Cofradía de San Antonio Abad, una de las hermandades con una edad media entre sus hermanos más alta. «Cada vez somos menos y más mayores. No hay relevo. La gente viene a la celebración, pero no entra en la cofradía», reconocía mientras entregaba una bolsita con dos pastas a uno de quienes llevaron a su perro a recibir la bendición en nombre del santo egipcio al que se le suele representar con un cerdo a los pies. «Quién se las coma, ya no es cosa nuestra. Lo que sí es verdad es que están elaboradas sin azúcar, para que no les haga mal a los animales si las comen», afirmaba. 
A quienes se les echó de menos fue a los grandes animales, como los caballos. Y es que, aunque casi todos los años acude alguno, lo cierto es que con una logística más complicada que un perro o un gato, se requiere de un tiempo y unos medios que no todos sus propietarios pueden disponer un día de diario. Además de que cada vez quedan menos animales de este tipo en Palencia.
También se ausentaron este año  los alumnos de una escuela infantil cercana que otros años incluía una salida a esta celebración como una de sus actividades más animadas y esperadas. No es para menos, viendo el colorido y diversidad de vestidos que ayer lucieron los animales bendecidos.