Campaña anecdótica de setas

E.M.
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La escasa lluvia caída en primavera ha provocado que los terrenos apenas tuvieran humedad, por lo que la recolección se ha limitado a ejemplares de amanita caesarea y boletus aereus

Campaña anecdótica de setas - Foto: Javier Pozo

A diferencia de la campaña de 2018, la campaña de recolección de setas de primavera no ha sido especialmente buena, principalmente por la escasez de precipitaciones en la mayor parte de las zonas productoras de Castilla y León durante los primeros meses del año. Palencia no ha sido una excepción, pues el primer semestre del año no ha sido especialmente lluvioso, por lo que las especies propias de la temporada se han quedado escasas.
Según los datos del programa de Micología de Castilla y León, las setas tempranas han estado condicionadas por unas variables climatológicas adversas para el desencadenamiento de fructificaciones, con elevadas temperaturas y valores bajos de precipitaciones en los meses de febrero y marzo. Este escenario ha provocado la aparición muy puntual, con producciones muy bajas.
En este sentido, desde la Cátedra de Micología de la Universidad de Valladolid destacan que una primavera sin agua ha provocado que muchos terrenos estén secos y sin apenas humedad. Pero, a pesar de ello, llegado el verano, los amantes de la micología pueden poner en práctica sus dotes. Sí, en verano hay setas, de hecho, se pueden encontrar todo el año. Es cierto que no es la época más propicia para practicar la micología y que las conocidas como setas de verano suelen ser solo para los más intrépidos, pero los expertos dicen que son muy agradecidas cuando se encuentran.
De ahí, que las condiciones climatológicas hacen que en estos meses haya dos tipos de setas que pueden encontrarse especialmente. Por una parte está el boletus aereus, conocido vulgarmente como hongo negro, y que es posiblemente el boletus más sabroso de todos los del grupo edulis. Su presencia destaca en bosques de robles, encinas o alcornoques y se caracteriza por que tiene el sombrero oscuro, incluso en ocasiones es totalmente negro.  A este se suma la amanita caesarea, una de las setas más bonitas, pues su sombrero naranja y el pie amarillo le confieren un aspecto muy apetecible. Se decanta por aparecer en encinares, robledales y alcornocales.
«Después de intensas jornadas de calor, en algunas zonas ha bajado la temperatura muchos grados, incluso hasta 16, a lo que se suma que luego han caído tormentas, lo que ha beneficiado la aparición de estas especies», apunta Juan Andrés Oria, director de la Cátedra de Micología.

 

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