Recurre la absolución de un anciano por abusos sexuales

ALBERTO ABASCAL
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J.P.D., de 87 años, fue condenado por malos tratos y amenazas a la pena de 28 meses de cárcel

Recurre la absolución de un anciano por abusos sexuales

La Fiscalía ha anunciado un recurso de casación contra sentencia de apelación del TSJCyL que absolvió a un varón de 87 años de un delito de abusos sexuales continuados sobre su esposa, un caso procedente de la Audiencia Provincial de Palencia. 
El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, en una resolución dictada a mediados de mayo, absolvió a un octogenario,  J.P.D., del delito continuado de abusos sexuales durante los 55 años de matrimonio hacia su esposa por el que fue condenado por la Audiencia. 
Asimismo, el alto tribunal de la región mantuvo para el acusado la condena por maltrato habitual a la mujer y el delito de amenazas con una pena de 28 meses de cárcel y  varios años de prohibición de aproximación y comunicación con la víctima, tal y como estableció la Audiencia Provincial en julio de 2019.
Ahora, la Fiscalía de la Comunidad Autónoma argumenta en su recurso que en esta sentencia se estima que, aunque la mujer tuvo que acceder durante el matrimonio a los requerimientos sexuales de su marido sin contar con su voluntad y por no contrariarle, «ello no constituye delito con arreglo a los usos sociales y culturales aceptados en una época y un entorno rural muy diferentes de la concepción actual de las relaciones sexuales».

rural y urbano. La Fiscalía de la Comunidad Autónoma mantiene que este criterio «no puede aceptarse y que la tutela de la libertad sexual de las mujeres del mundo rural en España no puede ser distinta de la de las mujeres de la capital ni depender de que se trate de una mujer anciana o joven». 
Por ello, solicita que los hechos se consideren delito de abuso sexual continuado con penetración, con arreglo a la doctrina del Tribunal Supremo y los criterios sentados por el Convenio de Estambul de 2011, ratificado por España». 
La Audiencia Provincial estableció que el acusado, un hombre de «carácter fuerte y chapado a la antigua», había ejercido un «constante control sobre la vida de su mujer», la cual cayó en el alcoholismo para sobrellevar los frecuentes «gritos, insultos y menosprecios» que recibía.