Cevico de la Torre volverá a presumir de danza

Laura Burón
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Unos 30 danzantes participan en esta celebración en la que es necesario salvar el desnivel de 96 escaleras para acceder al templo de San Martín de Tours, desde donde parte la procesión tras la eucaristía

Cevico de la Torre volverá a presumir de danza

Los danzantes de Cevico de la Torre ya tienen sus trajes preparados para celebrar el domingo la festividad del Corpus Christi, en la que ellos son los principales protagonistas. Tras la visita a las residencias de mayores, sobre las 12,50 horas arrancará la procesión con salida desde el Ayuntamiento y destino la iglesia de San Martín de Tours. En el trayecto, los 30 danzantes, entre los que se encuentran dos birrias y cuatro mozos de banda, deberán salvar los 96 escalones que conducen hasta el templo en una de las celebraciones más singulares de la provincia. «El Corpus en Cevico de la Torre tiene dos peculiaridades: la subida de las escaleras, que se hace dos veces en el mismo día sin dejar de bailar y los trajes de los danzantes», explicó ayer Inés Portillo, miembro del grupo de danzas, que añadió que en el pueblo «hay cantera, por lo que esperamos que se siga danzando durante muchos años». 
La vestimenta de estos danzantes, muy elaborada y fiel a la que se llevaba hace siglos, no impide que los danzantes muestren a vecinos y visitantes un baile que se remonta al siglo XVIII. Camisa con una banda roja cruzada, pololos y tres enaguas blancas, otra enagüilla de color amarillo  y una más de tul o gasa transparente, son parte de la indumentaria tradicional de los danzantes que además cinturón de pedrería, lazo al cuello y una cinta prendida con broches en el hombro y el centro de la espalda. .
El traje de los birrias está compuesto por camisa, casaca y pantalón, estos dos últimos elaborados con tiras de franela y en la mano portan una vara con una piel de cordero colgando de la parte superior y los mozos de banda, que abren y cierran la procesión son los que llevan el atuendo más sencillo: camisa blanca con banda roja cruzada, pantalón negro por la pantorrilla y un pañuelo anudado a la cabeza. «Hasta el 2005 se danzó con los mismos trajes que en el siglo XIX, pero ese año se estrenaron trajes nuevos», explicó Portillo.
Además de procesionar, los danzantes también bailarán en el interior del templo tras la celebración de la misa. «El sonido de la dulzaina y el tambor en el templo es impresionante», afirma la teniente de alcalde de Cevico, Cristina Franco. Luego, tendrá lugar la procesión con el Santísimo bajo palio, que recorrerá las calles de la localidad y se detendrá en las puertas de aquellas casas que hayan elaborado un altarcillo, para luego regresar al templo. «Es una procesión que sigue sorprendido aunque la veas año tras año», sentenció Franco. 


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