Diez años con la puerta abierta

E.M.
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En la iglesia de Las Claras se puede rezar ante el Santísimo 24 horas al día, 365 días al año. Más de 300adoradores, implicados en la tarea

Diez años con la puerta abierta - Foto: Á“scar Navarro

Sesenta minutos de culto eucarístico en el que una persona acompaña al Santo Sacramento. Una devoción que permite a los fieles prolongar la eucaristía más allá de la misa.
Y así diez años en Palencia. El 19 de junio de 2009, tras la eucaristía en la catedral, partió de la seo una procesión  encabezada por el entonces obispo de Palencia, José Ignacio Munilla, que portaba la Custodia, acompañado del Cabildo, otros sacerdotes y muchos fieles. El destino fue la iglesia de las Claras, donde quedó establecida la Adoración Eucarística Perpetua en Palencia. Se cumple el décimo aniversario de una constante e ininterrumpida Exposición del Santísimo y del paso de miles de palentinos, mayores y jóvenes, que cada día velan, rezan y adoran al Señor en este templo capitalino. Así, durante 24 horas al día, 365 días al año.
«José Ignacio Munilla quiso apoyar el trabajo de Justo Lofeudo, padre misionero del Santísimo Sacramento, promotor de la apertura de capillas de la adoración perpetua por todo el país», explica Mateo Aparicio, consiliario de la Adoración Perpetua en Palencia. La idea es «ensalzar la doctrina de la presencia de Jesús en la eucaristía durante el día y la noche», añade Mateo. Y a tenor de los resultados, el objetivo se ha cumplido.
Cuando el entonces obispo anunció la intención de poner en marcha esta iniciativa, más de 500 personas se animaron a participar de ella. «Aunque inicialmente se barajaron varios templos, finalmente se acordó que las Claras fuera la iglesia en la que acompañar al Señor de forma continua y, desde entonces, no ha quedado ni un minuto sin la presencia de un fiel», apunta.
Así, en todo momento se puede encontrar a alguien sentado en un banco de la iglesia ubicada en la calle Burgos. Lo peor son las noches, evidentemente. «Algunos deciden acompañar a otros y hacen dos turnos juntos, pues hay momentos en los que puede resultar más duro que un adorador se quede solo, como entre las doce de la noche y las seis de la mañana», reconoce el consiliario de la adoración perpetua. Pero, afortunadamente, nunca se ha producido incidente alguno.
libre compromiso. Bajo la supervisión y el orden establecido por varios coordinadores de turno, los más de 300 adoradores implicados acuden puntualmente a su cita semanal, de forma libre y sin necesidad de que nadie tenga que recordárselo.
«Es una acción de la Iglesia a la que uno se compromete libremente. No se piden cuentas a nadie, sino que se trata de un compromiso serio y firme que cada uno realiza de forma individual», dice Mateo Aparicio.
La mayoría de los adoradores se mantienen desde el principio, aunque alguno ha tenido que dejar su compromiso y otros se han sumado al proyecto.  Respecto al perfil de quienes todos los días y a todas las horas se acercan a las Claras no hay uno concreto. Son más mujeres que hombres, eso sí, y en todos ellos destaca la disciplina, la rigurosidad y la puntualidad. «Nadie se va hasta que ha llegado el siguiente», añade.
Una hora de adoración pudiera parecer que da para mucho, pero la experiencia dice que «a veces se te pasa sin apenas darte cuenta». El silencio reina en la nave central del templo durante la mayor parte del tiempo. Los adoradores suelen aprovechar este tiempo «para meditar, dar gracias o pedir perdón». Además, hay un espacio con libros de espiritualidad.
Para dejar constancia de que se cumple el horario establecido y de que todo sigue el orden acordado, los adoradores firman en un libro instalado en la iglesia. Hasta el momento se han registrado ocho volúmenes. «Cada vez siento que hay más ánimo e interés por parte de la gente. Incluso algunas parroquias se han animado a tener una hora diaria de adoración, lo que supone recoger frutos de lo que se ha sembrado en la adoración perpetua», destaca el consiliario.
POR CONCRETAR. Las religiosas de la iglesia de las Claras ya habían puesto en práctica algo similar, pues después de su misa diaria tenía instauradas unas horas de adoración permanente, concretamente hasta las 20 horas. Con este nuevo compromiso se fortaleció esa idea y, según destaca Aparicio, «su iglesia está sirviendo para que, durante todo el día, haya personas que entran a rezar, meditar o pasar un tiempo de reflexión». Además, todos los gastos que conlleva el tener el templo abierto todo el día corren a su cargo, pues las religiosas no han aceptado recibir compensación alguna.
Las religiosas están contentas con la respuesta ciudadana a este llamamiento, aunque consideran que sería necesaria más implicación. «Muchos palentinos no saben que pueden venir a rezar a la iglesia todo el día y sería importante que pudiéramos animar a más gente», destacan desde el otro lado de la reja.
Aseguran que están orgullosas de que su templo «pueda ser testigo de un espacio para reflexionar y dejarse interpelar por la presencia del Dios, que nos ha creado y que nos salva». 
Las capillas de adoración perpetua son un fenómeno que no para de crecer por toda España. Si hace apenas unos años solo había 15, hoy son más de medio centenar repartidas por todo el país.Die