La colza deja de tener tirón

P.V.
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La superficie sembrada de este cultivo ha caído en las dos últimas campañas debido a la falta de lluvias y los bajos rendimientos, y las previsiones de las opas apuntan a un nuevo descenso en 2020

Campo de colza en una localidad burgalesa, una de las provincias donde más ha crecido la plantación de este cultivo. - Foto: Jesús J. Matías

El característico color amarillo de la colza pierde terreno en el campo castellano y leonés. La sequía pasa factura a este cultivo en la Comunidad por el que los agricultores habían apostado ante las nuevas condiciones de la Política Agraria Común (PAC), que obliga a la rotación de cultivos, así como los buenos rendimientos obtenidos.
Este cultivo se daba prácticamente por desaparecido en la Comunidad hace unos quince años, aunque la apuesta de la Sociedad Cooperativa General Agropecuaria (Acor) por la producción de biodiésel lo rescató del olvido y comenzó a sembrarse de forma experimental. En las últimas campañas había alcanzado cifras cercanas a otras plantaciones tradicionales en el campo castellano y leonés como la patata o la remolacha.
Sin embargo, las necesidades de riego que exige ha llevado a los agricultores a optar por otros cultivos que se riegan menos en los dos últimos años ante las épocas de sequía que ha padecido la región tanto en 2017 como este año. De esta forma, si en 2016 se alcanzaron las 42.462 hectáreas sembradas de colza en la Comunidad, al año siguiente bajó hasta las 38.410 y en 2018, según los datos de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, bajaron hasta las 24.173, mientras que los datos provisionales de 2019 apuntan a 22.309 hectáreas.
Las previsiones que barajan las organizaciones agrarias es que la superficie de colza caerá por las malas condiciones de la sementera con un terreno seco. «En secano no se ha sembrado mucho y en regadío se está regando para hacerla nacer, que es algo básico», señaló Valentín García Fraile, de UCCL. Una opinión compartida por Aurelio Pérez, de Coag, que insistió en que «las condiciones climáticas han incidido mucho en este cultivo». Desde el servicio Agronómico y de Cultivos de Acor señalaron que la superficie de colza se mantendrá con respecto a la campaña de este año.
Sin aumentos

Desde Acor, la cooperativa que adquiere una buena parte de la colza que se produce en Castilla y León, indicaron que la campaña de siembra de este año «difiere algo, aunque poco, con respecto a años anteriores puesto que se han producido algunas precipitaciones, en forma de tormentas, que al menos habrán facilitado la preparación del terreno para llevar a cabo la siembra en mejores condiciones con las que se contaban próximos al mes de septiembre». 
Sin embargo, desde la cooperativa no se espera en principio un especial aumento en cuanto a la superficie de siembra con respecto al año pasado. «Incluso puede ocurrir que estos chaparrones hayan animado al agricultor a llevar a cabo la sementera pero que no lleguen a aportar la humedad suficiente para una óptima implantación, por lo que probablemente habrá parcelas sin planta mínima para que sea viable», matizaron desde el servicio Agronómico y de Cultivos.
Acor, que este año abonará a los agricultores 355 euros por tonelada, iniciará en breve el periodo de contratación y se notificará a los socios para que realicen la tramitación necesaria como es habitual.
Los rendimientos de la campaña pasada, según las mismas fuentes, fueron irregulares tanto en secano como en regadío, aunque se confirmó un poco lo que se esperaba, ya que el cultivo estuvo dificultado por las condiciones climatológicas, que no sólo complicaron la implantación del mismo al inicio, sino que provocaron la variabilidad en cuanto a producciones por daños en la floración y maduración.