En jaque el tradicional reparto de escaños en Palencia

Carlos H. Sanz
-
En jaque el tradicional reparto de escaños en Palencia - Foto: David Perez - Redactor grafico La Tribuna

En las 13 elecciones generales celebradas en España, la fuerza más votada siempre ha sumado dos diputados y la segunda, uno. Partido Popular, en nueve ocasiones, en dos el PSOE y otras dos veces UCD, han capitalizado el voto útil de los palentinos

A falta de solo unas semanas para la cita de las elecciones generales, la incertidumbre sobre cómo se repartirán los votos que los palentinos depositarán en las urnas es tal que por primera vez desde la democracia las encuestas ponen en duda el tradicional reparto de escaños en la provincia: dos para la formación más votada y uno para la segunda con mejores resultados.
En las 13 elecciones generales celebradas hasta ahora, ese ha sido siempre el reparto en la circunscripción palentina, pero por primera vez el escenario puede cambiar y los tres escaños del Congreso que corresponden a Palencia pueden repartirse entre los tres partidos más votados. 
Siempre, claro está, con las debidas precauciones de saber que todas las encuestas y sondeos publicados hasta ahora solo marcan tendencias y que hay que tener en cuenta que existe un enorme granero de votos indecisos que pueden volcar el resultado electoral a uno u otro lado.
Hasta hoy, el Partido Popular se ha hecho con dos de los tres escaños de la Cámara Baja en 9 de las 13 citas electorales (1989, 1993, 1996, 2000, 2004, 2008, 2011, 2015 y 2016), mientras que el PSOE solo fue la fuerza más votada en los comicios de 1982 y 1986. Allí donde ganaron los socialista, los populares -entonces bajo las siglas de Alianza Popular- fueron la segunda lista más votada; y donde ganó el PP, lo fue el PSOE. Solo en 1977, UCD tuvo dos representantes en el Congreso y los socialista fueron la segunda fuerza más votada, lo que les deparó el tercer escaño.
En todos estos procesos electorales, ninguna fuerza política tuvo opciones reales de disputar a las dos fuerzas mayoritarias el tercer asiento en la Cámara Baja. Lo más cerca que una formación política ha estado de disputar ese tercer escaño de la circunscripción palentina fue en diciembre de 2115, cuando Ciudadanos se quedó a 6.277 votos (un 6%) de sentar a Enrique Rivero Ortega en la silla que finalmente ocupó Miguel Ángel Paniagua, del Partido Popular.
En los últimos comicios electorales, los celebrados en junio de 2016, esa distancia ya se amplió hasta el 7,9%, los 7.906 votos que hubiera necesitado la coalición de Podemos, Izquierda Unida y Equo para quitar el segundo escaño al PP. Y también en junio de 1986, CDS estuvo cerca -si 8.657 votos, un 7,7% de los válidos, se puede considerar cerca- de disputar ese tercer escaño en la Carrera de San Jerónimo al Partido Socialista.
En la historia democrática de España, la fuerza más votada en Palencia nunca ha visto peligrar su segunda acta de diputado. El voto de los palentinos se ha concentrado tanto en las dos fuerzas mayoritarias (PP y PSOE) que la tercera fuerza nunca lo ha tenido realmente a su alcance. En las elecciones de 2004, 2008 y 2011, por ejemplo, Izquierda Unida hubiese necesitado por encima del 20% más de los votos válidos para ir al Congreso. 
Las matemáticas no saben de piedad alguna, y siempre que la primera fuerza doble en votos, como mínimo, a la tercera, se garantiza dos escaños. Eso es lo que ocurrió en las 13 citas electorales celebradas hasta ahora.
el voto útil. Este reparto de papeletas, concentrado en las dos principales fuerzas políticas, es habitual en circunscripciones como la de Palencia, en la que están en juego pocos escaños. Desde 1977, la población palentina ha aprendido que es muy difícil que las fuerzas minoritarias obtengan representación en el Congreso, por lo que el día de las elecciones optan por depositar su confianza en aquellas mayoritarias, las que tienen posibilidades de ganar al menos un escaño. Es lo que se denomina voto útil.
Los partidos minoritarios suelen culpar a la Ley D'Hondt de que sus votos no sirvan absolutamente para nada en circunscripciones como la palentina, y los mayoritarios recurren cada comicio al voto útil para concentrar el de su espectro ideológico, el PP el del centro derecha, y el PSOE el del centro izquierda. Pero en realidad, la Ley D'Hondt no tiene nada que ver.
Lo que ha consolidado -hasta ahora- el voto útil en Palencia no ha sido la forma en la que el sistema electoral reparte los votos sobrantes de cada partido, es decir, aquellos que no son suficientes para generar un escaño, sino el número de actas asignadas a cada circunscripción, lo que se denomina magnitud, y la relación que esta guarda con la población de cada circunscripción (proporcionalidad).
En España existen 52 circunscripciones electorales para el Congreso de los Diputados, que se corresponden con cada una de las cincuenta provincias españolas, además de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Todas tienen asignadas un mínimo de dos escaños -excepto Ceuta y Melilla, que tienen uno cada una- (102 en total), y el resto de los 248 diputados se asignan de forma proporcional en función de la población.
De esta forma, Madrid y Barcelona tienen una magnitud alta -37 y 32 escaños, respectivamente- y Soria, con 2; y Ávila, Segovia, Zamora y Palencia, con 3, una magnitud baja. 
Si en Madrid, en las últimas elecciones, hubo un acta de diputado por cada 93.670 votos; en Palencia, una por tan solo 33.542. Si hubiese una única circunscripción, no importaría porque todos los votos servirían para conseguir escaños, pero al haber 52, los resultados de las elecciones en una provincia como la palentina, con baja magnitud, infrarrepresentan a las opciones políticas minoritarias, y sobrerrepresentan a las mayoritarias. 
Un ejemplo. En las elecciones de diciembre de 2015, el Partido Popular obtuvo el 41,3% de los votos en Palencia, lo que le proporcionó el 66,6% de los escaños (2); mientras que el PSOE sumó el 25,2% y ganó el 33,3% de los escaños restantes (1). PP y PSOE estaban sobrerrepresentados en el Congreso.
Sin embargo, Ciudadanos sumó el 14,5% de los sufragios que depositaron los votantes y no obtuvo ningún acta de diputado, el 0%. Al igual que el resto de fuerzas que no lograron representación en el Congreso, quedaron infrarrepresentados. Es cierto que D’Hondt premia las fuerzas con más votos, de modo que las sobrerrepresenta y hace más fuertes, frente a otros sistemas de reparto como Saint Laguë, que castiga -infrarrepresenta- al partido más votado -el primero garantiza gobiernos más estables y el segundo una cámara más representativa del país-, pero esa distorsión no depende del sistema elegido.
Dicho de otra forma, ningún sistema, ya sea el de D’Hondt o el de Saint Laguë, puede cambiar esto, porque el problema está en la magnitud y la proporcionalidad asignada a cada circunscripción. Eso es lo que hace que los partidos nacionalistas, por ejemplo, obtengan más barata la representación en el Congreso que si tuviesen que competir a nivel nacional (circunscripción única), pero también hace que las distintas zonas del país, como son las provincias, puedan proteger y defender sus intereses a través de su representación en el Congreso de los Diputados. Otro debate es si las personas elegidas para ello cumplen con su función.
Aclarado este punto, el precio de cada escaño en la provincia de Palencia ha variado desde el inicio de la democracia, influido, como es lógico, por el censo y el grado de participación de los ciudadanos en los comicios. En diciembre de 2015, el Partido Popular hizo suyo el tercer diputado por tan solo 21.091 votos, el 20,7% de los sufragios válidos, los destinados a partidos más los que fueron en blanco. Nunca un candidato lo tuvo tan fácil, aunque en junio de 1986 o en junio de 2016, el listón también estuvo muy bajo, 22% (22.476 papeletas) y 22,5% (22.983 papeletas), respectivamente.
Las actas más caras, por decirlo de esta forma, fueron las de los comicios de marzo de 1996 y marzo de 2000, cuando el tercer escaño -en ambos casos para el PP- exigieron el 31% y 31,4% de los votos, 31.623 y 32.093, respectivamente.
fragmentación y sondeos. Pero todo este escenario puede estar a punto de cambiar por la fragmentación del espectro político. Hasta ahora, el PP y el PSOE lo tenían fácil porque acaparaban, gracias al voto útil, los votos del centro derecha y el centro izquierda -con la excepción de Izquierda Unida-, respectivamente.
Sin embargo, tanto los resultados de los comicios de diciembre de 2016 como los de junio de 2016, ya anunciaron la irrupción de nuevos partidos que se va a poner a prueba esa tendencia adquirida por los palentinos de votar mayoritariamente a quienes realmente tienen posibilidad de lograr un escaño.
El PP debe competir ahora con Ciudadanos y con Vox por los votos de la derecha; y el PSOE, con Unidas Podemos. Los mensajes de los nuevos partidos, sobre todo los de centro-derecha, están calando en los votantes, tal y como se vio en las elecciones autonómicas andaluzas. Y eso llena de incertidumbre la cita electoral del próximo 28 de abril porque los sondeos están diciendo que las distancias entre partidos están cada vez más cerca.
Para ver su efecto en la provincia de Palencia, hagamos un poco de ficción y apliquemos directamente a la circunscripción palentinalos los resultados de los últimos sondeos publicados. Ni son predicciones científicas ni tienen más valor que el de ver qué puede estar ocurriendo en la cabeza del electorado palentino.
De los seis sondeos recogidos por la web Electomania.es y que han sido realizados por distintas empresas para medios como El Español, La Sexta, El Confidencial, Público o El País, cinco repartirían los escaños en la provincia si aplicásemos sus resultados directamente. Todos dan la victoria al Partido Socialista -lo que no significa que vaya a ocurrir lo mismo en la provincia- pero lo que dejan patente es que la fragmentación del voto en la derecha abriría el acceso a ese tercer acta de diputado a una tercera fuerza.
A nivel nacional, el partido que se vería más beneficiado sería Ciudadanos, pero si se fijan en el panel elaborado por Electomanía -algo así como la media de todos los sondeos publicados- las cinco fuerzas llamadas a ser importantes están distanciadas en un 17% de los votos, lo que dice mucho de la gran incertidumbre que existe a la hora de establecer tendencias de voto.
El análisis más reciente, el que hace el experto Kiko Llaneras para El País y que también valora todos los sondeos publicados hasta el momento, se comprueba que aunque Cs se alza como la tercera fuerza más votada, Unidas Podemos y Vox están a solo un 4,8% de disputar teóricamente ese escaño  en Palencia.
Trasladar resultados nacionales a la provincia no es un método muy científico, pero a día de hoy solo se ha publicado un sondeo centrado en la provincia, el de GAD3 para El Norte de Castilla, en el que Partido Popular y Partido Socialista están casi en un empate técnico -32% de los votos para los populares y 31% para los socialistas- y Vox se alza como la tercera fuerza más votada con un 14%.
Aunque esos números otorgarían dos diputados al PP y uno al PSOE -con ese estrecho margen bien podría ser al revés-, Vox estaría a solo un 2,1% de los votos de arrabar el acta bien al PP o al PSOE. Esta situación de incertidumbre explica el por qué las dos formaciones de derechas -PP y Vox- llevan discutiendo semanas sobre el voto útil. Los sondeos apuntan que votar a una u otra puede puede romper con el tradicional reparto de escaños en la provincia, y que se pase del 2-1 al 1-1. Motivo por el que seguro que veremos Pablo Casado y Santiago Abascal en Palencia durante la camaña.