El venteño Juan Alonso abre la puerta grande

Laura Burón
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El alumno de la Escuela de Medina de Rioseco se mostró seguro de sí mismo, valiente y emocionado. Mario Navas y Juan Pérez también cuajaron buenas actuaciones que les valieron sendos apéndices

El venteño Juan Alonso abre la puerta grande - Foto: Sara Muniosguren

Palencia podría contar entre sus filas con una nueva figura del toreo, después de que el joven venteño Juan Alonso fuera el gran triunfador de la mañana de ayer de la segunda jornada en los festejos taurinos de promoción. El alumno de la Escuela de Medina de Rioseco fue el segundo en saltar al ruedo para enfrentarse a un eral con fuerza que le dio un pequeño susto nada más comenzar la lidia. 
El aventajado alumno demostró valentía y confianza en sí mismo para enfrentarse a uno de los tres erales de la ganadería de Concepción Quijano, que dieron buen juego en la mañana de ayer. El aspirante se atrevió a dar algunos pases sin soltar su mano del olivo, sin mirar al animal o incluso de rodillas. Ese desparpajo le valió el aplauso de un público que se mostró entusiasmado por ver en el ruedo a un paisano.
Además, Alonso remató a la perfección su actuación a la hora de entrar a matar. Su acierto con la espada en el primer y certero intento le sirvió para cuajar una faena redonda.
El venteño Juan Alonso abre la puerta grandeEl venteño Juan Alonso abre la puerta grande - Foto: Sara Muniosguren Precisamente su buen hacer en el coso hizo que algunos de sus allegados y él mismo se emocionaran al ver al público en pie agitando los pañuelos con convencimiento. El presidente de la plaza no dudó en concederle las dos orejas y el rabo. Juan Alonso dio la vuelta al ruedo escuchando los gritos de «¡torero, torero!» que gritaban los aficionados, tras despedirse del animal que le había brindado tan buen resultado.
Antes que él, fue el turno de Mario Navas, de la Escuela Taurina de Salamanca, que aunque hizo una buena demostración de lo aprendido no pudo evitar llevarse un revolcón, sin mayores consecuencias. Eso sí, los nervios hicieron acto de aparición, aunque supo reponerse para llevar a cabo una buena lidia. No consiguió acertar en el primer intento a la hora de  matar, pero pudo recomponerse de la falta de tino y conseguirlo a la segunda. Su paso por la plaza de Campos Góticos se saldó con un oreja y la consiguiente vuelta al ruedo.
El tercero en demostrar su intención de querer ser figura del toreo fue Juan Pérez, otro venteño de la Escuela Taurina de Medina de Rioseco. Su eral fue el más complicado, al tener menos fuerza que los anteriores. El aspirante no pudo disimular sus nervios iniciales, pero cuajó una faena que fue a más, en la que a medida que pasaban los minutos se iba sintiendo más cómodo y seguro. Fue en la suerte de matar donde se encontró con mayores dificultades y tras dos intentos tuvo que recurrir al descabello para acabar su actuación. Aún así, la presidencia valoró su evolución en la lidia y le concedió un apéndice.


El venteño Juan Alonso abre la puerta grande
El venteño Juan Alonso abre la puerta grande - Foto: Sara Muniosguren

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