La cara y la cruz de las urnas

Agencias
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Un exultante Santiago Abascal celebra al grito de «¡Viva España!» sus 52 escaños frente a los resultados de Albert Rivera, cuyo puesto, con solo 10 representantes, pende de un hilo

La cara y la cruz de las urnas - Foto: SUSANA VERA

Noche de contrastes, de sonrisas y lágrimas, de caras y cruces la de ayer tras conocerse los resultados de las elecciones generales. Confrontaba el júbilo en la sede de Vox con la soledad de la Ciudadanos a la luz de unos resultados que impulsaron a los de Santiago Abascal hasta la tercera posición en el mapa político nacional con 52 escaños en el Congreso de los Diputados, mientras que los de Albert Rivera mordieron el polvo y obtuvieron solo 10 diputados, uno de los peores panoramas que podían esperar los naranjas, que hace solo seis meses alcanzaron los 47 asientos.
La España vaciada y las circunscripciones que reparten menos diputados impulsaron en buena parte la espectacular subida de Vox a costa del derrumbe de los naranjas, que perdían toda su representación en las provincias menos pobladas. El caso más paradigmático de este trasvase de escaños fue Castilla y León, donde el partido de Rivera, que gobierna en coalición con el PP en el Ejecutivo regional, perdió los ocho diputados que consiguió el pasado mes de abril. Lo mismo sucedió en Castilla-La Mancha, donde se esfumaron los cuatro representantes que salieron de los anteriores comicios.


Ascenso de vértigo

Tan exultante estaba el presidente de Vox, que Abascal fue el primer representante político en salir a celebrar sus históricos resultados. Al grito de «¡Buenas noches y Viva España!», el dirigente ultraconservador celebró los 52 escaños y los tres millones y medio de votos que cosecharon en todo el país, convirtiéndose incluso en la formación más votada en territorios como Murcia.
La cara y la cruz de las urnasLa cara y la cruz de las urnas - Foto: Mariscal«No vamos a dar ni un paso atrás y defenderemos en las Cortes lo mismo que hemos defendido todo este año de campañas electorales», aseguró, haciendo alusión a que su partido ha experimentado una gran evolución al pasar de cuatro o cinco concejales a ser la tercera fuerza política.
Insistió en que Vox ha sido la formación que más ha subido en votos y en escaños, lo que describió como la «gesta política más fulgurante y más rápida de la democracia española».
Abascal incidió en que al superar el medio centenar de escaños podrán recurrir las «leyes liberticidas que los otros partidos han dejado pasar» y añadió que no solo han logrado alterar el mapa político de España, sino protagonizar también un cambio cultural.
Poco después comparecía Albert Rivera en la sede Ciudadanos tras fracasar en la remontada que auguraba al cerrar la campaña en Barcelona el pasado viernes. En la sede apenas había luz en el exterior y solo unos mariachis ponían color a la calle Alcalá.
Rivera felicitó a Pedro Sánchez y, tras reconocer un mal resultado sin paliativos y sin excusas, aseveró que asume los errores y los malos datos. Los éxitos son de todos, los fracasos, del líder», apuntó y anunció una reunión para hoy de la cúpula de Cs para analizar los «malos resultados» y tomar decisiones, que empezarán en un Consejo Extraordinario de la formación en el que sean los militantes los que decidan el futuro y el rumbo del propio Albert Rivera.
Hizo autocrítica, quizá no suficiente a tenor de unos malos datos, «pese a habernos presentado con el mismo programa y con las mismas personas que en las pasadas elecciones», explicó. De hecho, las urnas dejan sin escaño a buena parte del equipo de confianza de Rivera, incluidos su secretario general, José Manuel Villegas; su secretario de Organización, Fran Hervías, y fichajes estrella como Edmundo Bal o históricos del partido como Juan Carlos Girauta.