Las autonomías reclaman al Gobierno una desescalada a la carta

Agencias-SPC
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Todas las comunidades, salvo Castilla y León y Cataluña, piden cambiar de fase el próximo lunes. Sanidad recuerda que los criterios para avanzar hacia la normalidad serán sanitarios y no económicos

Los pequeños comercios han arrancado esta semana su actividad y en el siguiente nivel tendrán menos restricciones, pero manteniendo las medidas de higiene y seguridad. - Foto: Emilio Naranjo

Cuando el pasado 14 de marzo arrancó el estado de alarma y el obligado confinamiento que con él venía aparejado, hubiera resultado difícil de explicar que limitar la libre circulación de los ciudadanos y paralizar gran parte del tejido empresarial y social de España iba a resultar casi más sencillo que volver a poner en marcha el país. Pero parece que el camino hacia esa «nueva normalidad» prometida por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no resultará sencillo. Aunque el plan está más o menos claro, con sus cuatro fases y sus medidas en cada etapa, el pase al siguiente nivel se antoja ya como un posible foco de encontronazos entre el Ejecutivo central y las comunidades. 
 Las regiones, en su gran mayoría, quieren acelerar la hoja de ruta y han propuesto cambiar de fase el  lunes, incluso con peticiones de medidas a la carta. Solo Cataluña y Castilla y León se descolgaron de la exigencia general, reconociendo que no cumplen con los requisitos en todo su territorio. La última palabra la tendrá Sanidad. De momento, ayer comenzaron los trabajos del equipo de expertos -del que poco se sabe, porque, según aseguró Moncloa, es preferible que se mantengan en el anonimato para evitar presiones externas- que analiza con las autonomías sus peticiones para avanzar en el desconfinamiento. Una decisión que se hará público entre mañana y pasado.
Dos de los territorios que pidieron al Gobierno que la desescalada fuese por zonas sanitarias y no por provincias, Castilla y León y Cataluña, son, precisamente, las que han actuado con más prudencia. En el caso de la región central, excluyó a todas sus zonas urbanas de la petición al Ejecutivo, por lo que los grandes municipios se quedarían en el nivel 0. La autonomía mediterránea, por su parte, pidió el cambio de etapa solo para tres zonas sanitarias de bajo riesgo (Terres de l’Ebre, Camp de Tarragona y Alt Pirineu i Aran). Las cifras tampoco acompañan a ambas comunidades, puesto que en el último balance ofrecido por el Ministerio de Sanidad fueron las que registraron mayor número de nuevos casos de contagios confirmados en las pruebas de PCR: 266 en Cataluña, y 105 en Castilla y León.
De entre todas las peticiones para avanzar en la desescalada la más llamativa, comentada incluso por otros líderes territoriales, fue la de la Comunidad de Madrid, la autonomía más castigada por el coronavirus. «Se hará con mucha prudencia e irá acompañado de medidas protección individual a través de mascarillas», señalaron fuentes del Ejecutivo regional, que mantuvo un intenso debate en las horas previas a la expiración de plazo para presentar la solicitud a Sanidad.
El resto de autonomías plantean comenzar el lunes de forma global la siguiente etapa de la desescalada, que a principio de esta semana  iniciaron ya las islas canarias de La Gomera, El Hierro y La Graciosa, y la balear de Formentera. En esa etapa en la que reclaman estar gran parte de las regiones se permiten las reuniones de hasta 10 personas dentro o fuera del domicilio, la apertura de terrazas de establecimientos hosteleros hasta el 50 por ciento de su cabida o la celebración de velatorios con un número limitado de asistentes.
Algunas comunidades, como Aragón o Asturias, proponen para algunos de sus territorios pasar directamente a la fase 2 o intermedia, que contempla viajes a segundas residencias en la misma provincia, la apertura de restaurantes con servicio en mesas, la de centros comerciales o las de cines o teatros con un tercio de su aforo.


Carrera de fondo

Está por ver que el Gobierno acceda a estas peticiones, aunque las palabras del ministro de Sanidad, Salvador Illa, no fueron muy halagüeñas en este sentido. «El que propone tiene que ser responsable de lo que propone» apuntó al referirse a las iniciativas planteadas de pasar a la fase 1. En la misma línea, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias sanitarias, el doctor Fernando Simón, recordó a las autonomías que los criterios para «para pasar de fase son sanitarios, no económicos».
Y es que los epidemiólogos subrayan que la lucha contra el coronavirus es una carrera de fondo, en la que hay que marcar el ritmo, pero sin acelerarse, porque el patógeno puede aprovechar los errores.