La provincia pierde 2.000 autónomos en una década

Carlos H. Sanz
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La agricultura es el sector que más bajas experimenta (566), seguido de la construcción (493) y el comercio (472)

La provincia pierde 2.000 autónomos en una década - Foto: Óscar Navarro

Hace tiempo que los números demuestran que no corren buenos tiempo para los trabajadores por cuenta propia. Mes a mes, año a año, las estadísticas reflejan la constante pérdida de autónomos en la provincia, un panorama que se oscurece aún más si se pone la mirada a un tiempo más atrás, a cómo era la provincia hace diez años.
En 2009, Palencia tenía 15.192 personas en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos y una década después, tiene 13.192. En diez años, la provincia ha perdido 2.000 trabajadores por cuenta propia, el 13,2 por ciento, lo que la sitúa como la de mayor deterioro del tejido empresarial de toda Castilla y León, según el informe realizado por la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos ATA. Los datos confirman que la provincia lleva perdiendo un autónomo cada dos días desde hace al menos 10 años. 
Es la agricultura el sector que más bajas experimenta en la última década, con una pérdida de 566 autónomos, seguido de la construcción (-493 autónomos), comercio (-472 autónomos), industria (-220 autónomos), hostelería (-209 autónomos) y transporte (-149 autónomos). 
La situación del campo no sorprende. Esta misma semana los profesionales del campo denunciaban que llevan años sintiéndose olvidados por parte de la administración, demonizados por determinados sectores conservacionistas y animalistas y presos de una normativa que les aprieta cada vez más y les pone difícil a sacar adelante sus explotaciones. Hoy se manifestarán bajo el lema Por unos precios justos y más respeto al medio rural.
La situación del comercio tampoco sorprende, sobre todo en la capital, donde el goteo en el cierre de negocios -casi 50 han desaparecido cada año desde 2009- parece incesante. Estos días, otros dos negocios del centro, Dayaday y Décimas echaban el cierre sin visos de ser relevados por otros autónomos.
Solo los sectores relacionados con servicios a las personas han sido capaces de impulsar el autoempleo en Palencia en la última década, sobre todo los vinculados a las actividades sanitarias (94 autónomos), actividades profesionales científicas y técnicas (94 autónomos) y la educación (59 autónomos).
De los 13.192 autónomos que sobreviven en la provincia, 9.129 son hombres, casi siete de cada diez inscritos en el  Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. Hace una década, eran 10.899, por lo que en estos diez año 1.770 negocios liderados por hombres se han ido al traste. A las mujeres que han optado por el autoempleo les ha ido mejor aunque no han escapado a la tendencia que asola la provincia. Hace diez años eran 4.293 y hoy son un 5,3% (230) menos, 4.063 para ser exactos.
El informe de ATA también estudia cómo ha evolucionado la edad de los trabajadores autónomos y resulta preocupante que solo aumenten las altas en el tramo de edad de más de 55 años y de 16 a 19 años. 
El envejecimiento de la población y la consecuente falta de relevo generacional es otra losa al cuello del sector, y es que solo el 11% de los autónomos que se han perdido en esta década tenían edades comprendidas entre los 25 y los  39 años. El siguiente intervalo que más pierde es el de 40 a 54 años, seguido del de 20 a 24.
Para el presidente de ATA Castilla y León, Domiciano Curiel, la situación es preocupante, no solo porque «no se garantiza el relevo generacional y en los próximos 10 años el 80% de los autónomos de la región alcanzarán la edad de jubilación y, previsiblemente, cerrarán sus negocios».
«Las cifras evidencian que las comunidades que más sufren la despoblación son las que más autónomos pierden. No sabemos si es causa o consecuencia, lo que es evidente es que ni Palencia ni Castilla y León se pueden permitir perder tantos autónomos. Ellos vertebran el territorio y le dan sentido al medio rural», añade.
Para el presidente de ATA Castilla y León, las conclusiones del informe están muy claras: «Existe una debilidad estructural en el tejido de autónomos». 
«La despoblación ha dejado de ser un problema social para ser también económico. No hay relevo generacional, nuestros autónomos son cada vez más mayores; la agricultura, la construcción y el comercio están en caída libre», comenta. 
«El comercio está pasando por una de sus peores crisis, sobre todo en las poblaciones medianas y pequeñas, y la administración mira hacia otro lado», sentencia Curiel, que apela a un pacto nacional urgente por la despoblación y a una mayor apuesta por el emprendimiento y consolidación de las pequeñas empresas en Palencia y Castilla y León.