Sánchez rinde homenaje al difunto Tomás Rodríguez Bolaños

SPC
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la FEMP, Abel Caballero, entregan a la familia de Tomás Rodríguez Bolaños la Llave de Oro del Municipalismo a título póstumo. - Foto: Juan Lazaro (Ical)

El que fuera alcalde socialista de Valladolid durante 16 años (de 1979 a 1995) y presidente de la FEMP (de 1985 a 1991) recibió la Llave de Oro del Municipalismo a título póstumo de manos de Abel Caballero y Pedro Sánchez

Irene Santamaría Uzqueda recogió hoy de manos del presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), Abel Caballero, y del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la Llave de Oro del Municipalismo concedida a título póstumo al que fuera su marido y alcalde socialista de Valladolid durante 16 años (de 1985 a 1991), Tomás Rodríguez Bolaños, tras su fallecimiento el pasado 2 de noviembre. Su viuda asistió junto a sus hijos -Jorge, Marta y Pablo- a un homenaje en el que, en palabras del actual regidor de Valladolid, Óscar Puente, “uno se siente pequeño al hablar de alguien tan grande".

“Honró el municipalismo, tanto en España como en todo el mundo”, no dudó en asegurar Puente sobre una persona con “una altura ética y política insuperables” que, además, presidió la FEMP entre los años 1985 y 1991. “Entonces no había techo de gasto, pero había muy poco dinero que gastar”, apuntó el alcalde de Valladolid antes de ceder la palabra al exvicepresidente de la FEMP Francisco Tomey (PP), quien destacó la lealtad recíproca de su relación: "Primó el consenso y el interés común. Trabajamos por la unidad, pese a nuestras legítimas diferencias".

El presidente de la FEMP, el también socialista Abel Caballero, destacó su “forma de entender” las corporaciones locales (8.126 ayuntamientos y 52 diputaciones, consejos y cabildos insulares) como responsable de la entidad y le recordó como “una persona que sabía lo que quería hacer” y “un político que siempre hablaba bien de sus adversarios”. “Por encima de todo está el bien común de esta nación”, dejó claro al hablar de un "gran hombre" que entendía el municipalismo como “unión, consenso y bienestar”. "Tomás era el ejemplo de que en la FEMP queremos y podemos entendernos, de que somos Estado, somos España", aseveró incidiendo en que “labró y grabó un lema en esta casa: lo primero es la gente”.

“Fue el alcalde de todos los alcaldes de España en un tiempo crucial en el que estaba todo por hacer”, remarcó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, centrando su intervención en un hombre “volcado en cuerpo y alma” a Valladolid. “Tomás Rodríguez Bolaños fue una de esas grandes personas que abrieron los ayuntamientos a la democracia y la libertad", señaló Sánchez destacando su “voluntad de tejer consensos, alcanzar acuerdos y fraguar espacios para el diálogo”.

Asimismo, le calificó de “pionero” en un 1979 en el que, “con muy pocos medios pero con mucha ilusión”, dejó entrar “el aire fresco de la libertad recién conquistada” en el Consistorio vallisoletano. “Fue un alcalde que sabía que las calles eran su oficina", indicó sobre “una voz fundamental” en una “política de puertas abiertas” que le hizo recordar su etapa como concejal en el Ayuntamiento de Madrid.

“Óscar ha recogido el testigo de Tomás para que Valladolid sea reconocida como una ciudad sostenible, preocupada por el aire que respiran sus ciudadanos y auténtico referente de la lucha contra el enemigo invisible que el calentamiento global”, puso de manifiesto el presidente del Gobierno alabando su protocolo contra la polución.

Sánchez aprovechó su discurso para hacer un pequeño chascarrillo sobre la relación entre Abel Caballero y Vigo. «Se ha empeñado en que su ciudad se vea desde el espacio», comentó el jefe del Ejecutivo desatando las risas de los asistentes a un acto que también contó con la presencia de la ministra Meritxell Batet, el exvicepresidente del Gobierno Alfredo Pérez Rubalcaba y el secretario general del PSOE de Castilla y León y candidato a la Presidencia de la Junta, Luis Tudanca. «No sé si va a ser posible, pero sí es evidente que ahora mismo se ve mucho desde todos los rincones de España», según apostilló.

Las palabras de su hijo Pablo.

Pablo Rodríguez protagonizó el discurso más emotivo al hablar de su padre como un “político convencido” y un “hombre bueno y respetuoso” del que destacó su “lucha, esfuerzo y valentía sin complejos a la hora de defender las causas justas”. “Estamos orgullosos de un padre tan comprometido con la sociedad y tan defensor de las libertades”, hizo hincapié su hijo pequeño visiblemente emocionado. “De él aprendimos la importancia de construir desde abajo sin querer conquistar la cima antes de haberla escalado”, expuso sobre su legado y forma de entender la vida, siempre con el “bien común” en mente, para “avanzar hacia una comunidad cada día más abierta y tolerante”.

Su “carácter amable, cercano y dialogante” le facilitaran la presidencia de la FEMP, “una institución necesaria en unos años en los que la política estaba muy distanciada de los ciudadanos”. Su traslado a Costa Rica a finales de 2009 para coordinar la Fundación para el Desarrollo Municipal y Fortalecimiento Institucional en Centroamérica y El Caribe (Demuca) también fue recordado por Pablo en un intento por dar a conocer el “valor de su empeño” y su “compromiso con el municipalismo”. Un reto que aceptó mirando hacia delante y aportando su experiencia con “humildad, optimismo y vitalidad”. “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay otros que luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay quienes luchan toda la vida, esos son imprescindibles", concluyó parafraseando a Bertolt Brecht.