'The hole zero': fuera conciencias

O. H.
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Hasta el domingo, el Ortega, da la oportunidad de entrar en el 'agujero' primigenio

Llegó The Hole Zero y, como con el Fairy, los complejos, las vergüenzas y la conciencia (tomada como esa voz de pepito grillo que fastidia cualquier plan) desaparecen o debieran desaparecer. Hasta este domingo, para acudir a la sala principal del Ortega es mejor dejar todo eso fuera, acudir sin complejos y con ganas de divertirse. De sentirse un poco gamberrete. Casi tanto como Manu Badenes, el maestro de ceremonias que dirige al público con sus monólogos, con referencias actuales y también algunas locales, por un espectáculo pecaminoso. 
The Hole Zero (Zero porque pretende ser el origen de todos los agujeros 1 y 2, no porque se le haya restado nada de su esencia como a ciertas bebidas) aterrizó hoy con la contundencia con la que lo hacen sus acróbatas tras rozar el techo del Ortega. Una primera sesión y un minipase para la prensa, al que seguirán otras seis representaciones: mañana a las 19,30 y a las 22,30 h.; el sábado, en los mismos horarios, y el domingo, a las 18 y las 20,45 horas. 
Obviamente, el sábado, las funciones están prácticamente llenas,  así que las oportunidades más claras para disfrutar de este tan poco habitual espectáculo en Palencia son las de hoy y el domingo.
En esta ocasión, The Hole Zero, con un elenco internacional con una veintena de participantes sobre el escenario, traslada a los espectadores a otro agujero. Pero no a uno anónimo, sino un agujero con clase y pedigrí: al mítico Studio 54 de Nueva York, en la nochevieja de 1979. «Donde todos se mueren por entrar», advierte Badenes durante su monólogo de presentación. Un espectáculo acompañado de la música, la escenografía y un espíritu a caballo entre los 70 y los 80. Por cierto, hablando de caballos, Pon?y Loco (The Hole 1) tiene en esta precuela su sustituto: con cuernos y un pimiento italiano rojo donde aquel tenía... la cola.
Porque The Hole Zero va de eso. De provocación, de movimientos sensuales y sexuales, de llegar casi hasta el límite, pero adornado de tal manera que lejos de querer huir, se mira expectante ante lo que vendrá después. No todo son cuerpos esculturales mezclando el cabaret con el circo y la discoteca, porque lo que hacen tiene un valor que sorprende hasta en una época en la que ya está casi todo visto. La voz, el movimiento, el sonido, las acrobacias, las risas y las medias sonrisas cómplices...  Con decir que el arranque del espectáculo es una versión en directo de Rolling on the river, de Tina Turner, y gente volando por el escenario.
En algunos momentos, se vive un jolgorio en estado puro y al ver al elenco bajo los focos dan ganas de subir y unirse a ellos como si de una fiesta popular se tratase. Pero no se precupen que seguro que alguno sube, porque, además de una bola de espejos disco pululando como una diva, eso es lo que pasa en este agujero zero.

 ‘The hole zero’: fuera conciencias Eva Garrido
‘The hole zero’: fuera conciencias - Foto: Eva Garrido
 ‘The hole zero’: fuera conciencias Eva Garrido
‘The hole zero’: fuera conciencias - Foto: Eva Garrido
 ‘The hole zero’: fuera conciencias Eva Garrido
‘The hole zero’: fuera conciencias - Foto: Eva Garrido
 ‘The hole zero’: fuera conciencias Eva Garrido
‘The hole zero’: fuera conciencias - Foto: Eva Garrido