"No quiero entrar en casas de nadie"

Carlos H. Sanz
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"No quiero entrar en casas de nadie" - Foto: Eva Garrido

El Ayuntamiento trabajará con la Junta en una solución a la okupación de la Casa del Agua

Fue el pasado 2 de enero cuando Juan de Dios -nombre ficticio- rompió con ayuda la cerradura de la puerta de la segunda planta de la Casa del Agua, el edificio municipal protegido en el que otrora se regulaban los depósitos de agua a los pies del Cristo de Otero, y decidió que aquel iba a ser el nuevo hogar para su mujer y sus tres hijos de 2, 4 y 8 años.
«Yo no quiero entrar en casas de nadie, solo tener mi casa para estar con mis hijos», comenta este joven de etnia gitana, que afirma que si ha dado este paso ha sido para garantizar su seguridad y la de su familia.
Juan de Dios relata que a finales del pasado mes de octubre tuvo problemas con unos familiares que residían cerca del que hasta que comenzó el año, fue su domicilio en la calle Padilla, del barrio de Pan y Guindas. 
«Estábamos amenazados, enfados, y aunque los ancianos -gitanos de respeto, explicita- intentaron mediar en el conflicto no se solucionó el problema. Cogí miedo de estar allí así que fui al Ayuntamiento con mis padres y gente de peso para explicar al alcalde nuestra situación y solicitar una vivienda de alquiler social», relata a Diario Palentino. 
«Se nos dijo que en unos 15 días iban a buscar una solución y, mientras tanto, convivimos mi familia, 10 en el mismo piso. Sin embargo, pasó el tiempo y nadie nos dijo nada hasta que en el mes de diciembre se volvieron a revolver las cosas y ya, por miedo de mis hijos, de mi mujer y de mí, tomé la decisión de entrar aquí», señala Juan de Dios.
«Tenía conocimiento de que este local era del Ayuntamiento y que estaba cerrado, pero no sabía que estaba cedido y lo utilizaban otras personas. De forma amistosa, hace unos días dejé entrar y que se llevaran todas sus cosas. Yo de aquí no me he quedado ni con un alfiler, solo he metido cuatro cosas: dos sillones, un colchón y las comodidades para los niños», asegura este joven.
alquimia 130. Esas personas a las que se refiere Juan de Dios son los miembros de la Asociación Cultural Alquimia 130, un colectivo que desde el año 2004 desarrolla un proyecto cultural -durante año fue sede de su Escuela de Teatro- gracias a la cesión de las instalaciones por parte del Ayuntamiento.
«Estamos en shock. Hace unos días nos avisó un vecino de la situación y gracias a un mediador hemos conseguido sacar todo el material, pero ni sabemos qué va a ocurrir a partir de ahora ni nadie nos ha dicho absolutamente nada», comentan desde el colectivo.
En la actualidad, la asociación cultural utilizaba estas instalaciones como laboratorio de procesos artísticos, espacio para la investigación artística, asesoramiento cultural e incluso residencia para artistas que están de paso en la ciudad. La última vez que habían estado allí fue antes de Nochebuena y fue el martes cuando se enteraro de lo sucedido.
«Aunque el mobilitario que había lo hemos recuperado en el mismo estado en el que estaba, sí es cierto que hay material artístico que ha quedado degradado, porque cuando llegamos a la Casa del Agua vimos que estaba todo metido en bolsas de plástico», comentan desde el colectivo, que asegura estar en «una situación de vulnerabilidad» y que temen que lo sucedido repercuta en la dinamización cultural que llevan a cabo e la ciudad, aunque sí reconocen que no supone perjuicio económico alguno, ya que no viven de esta actividad.
el ayuntamiento. Desde el Ayuntamiento, propietario de este inmueble protegido que fue rehabilitado en 2010 gracias al Plan E, aseguran que están trabajando en una solución y que han trasladado a  la Junta de Castilla y León el problema para que haya una respuesta conjunta, según explicó ayer el alcalde, Alfonso Polanco.