¡Que viene el coco!

Alberto Moreno
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¡Que viene el coco! - Foto: Eva Garrido

El 25 de marzo se inicia la sustitución del césped artificial de El Otero por otro de nueva generación con bolas de fibra de coco, en vez de caucho

El próximo 25 de marzo se iniciarán las obras de sustitución del ¿césped artificial? actual del campo del Otero por otro de última generación, con bolas de coco en vez de bolas de caucho, que algunos estudios indican que pueden tener riesgo cancerígeno.
Al margen de si es o no cierto, la realidad es que ese campo es impropio para la práctica del fútbol. Allí se practica un nuevo deporte llamado futvoley. Campo pequeño (con lo grande en dimensiones que era el antiguo campo de tierra) en longitud y anchura y un césped que ahora mismo es una moqueta dura donde aparecen esas molestas bolitas negras. Cualquier control del balón limpio es imposible, cada bote es alto e imprevisible. Allí no se puede jugar a otra cosa que a pelear los balones divididos y patada a seguir del zaguero Williams. Raro es ver goles en jugadas trenzadas, sólo llegan por errores o jugadas de estrategia. Así ocurrió el pasado sábado en el derbi y así sucede en la mayor parte de los encuentros.
El nuevo césped artificial promete que ese tipo de juego quedará para mejor vida, que el balón se podrá rasear, que su bote será muy parecido al de un campo de hierba natural. La pena es que no se van a ampliar las medidas del campo. Un error. Es de esperar que no se cometa otro que tuvo el actual césped de El Otero. Y es que allí no se pueden jugar partidos de fútbol-7 en edad benjamín y alevín, porque aunque estén marcados los campos, no lo estaba la línea de fuera de juego.