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La leche se calienta

Vidal Maté
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El sector sufre, además de la subida del precio de los piensos, el peso dominante de las industrias, la escasa aplicación de la Ley de la Cadena y las cada día mayores exigencias sobre medio ambiente

La leche se calienta - Foto: VALENTIN GUISANDE ValentÁ­n Guisande Sancho

El sector de la leche de vaca atraviesa una de la situaciones más críticas de los últimos años. A los problemas estructurales se suman otros de carácter coyuntural que disparan los costes de producción, en algunos casos debido a problemas puntuales como la subida espectacular de los precios de los piensos o la luz, pero que se suman a las mayores exigencias en materia de bienestar animal o de medio ambiente. Como consecuencia de ello se está produciendo un envejecimiento grave de los ganaderos, una escasa o nula incorporación de jóvenes y la progresiva desaparición de las explotaciones familiares medianas o pequeñas para dar paso a otras de mayor dimensión (que se limitarán oficialmente a 850 cabezas).

La subida espectacular de los piensos en esta campaña se ha traducido en un incremento de los costes de producción de unos tres o cuatro céntimos de euro por litro. Rosario Arredondo, responsable del sector en COAG y ganadera a pie de explotación en Cantabria, estima un incremento de costes solamente por los piensos y otros elementos como la luz de unos 2.800 euros para una explotación como la suya de 80 vacas. El problema para los ganaderos tiene varios frentes. En primer lugar, el hecho de que en los contratos no se haya recogido la exigencia de ajustar precios durante su vigencia en función de determinados parámetros. Por otra parte, la firma de muchos contratos ya por debajo de los costes de producción impuestos desde la posición de poder de las industrias. Y, en tercer lugar, la falta de controles suficientes desde la Administración para exigir el cumplimiento de lo estipulado en la Ley de la Cadena para pagar como mínimo el coste de producción.

Los datos elaborados ya en su día por el Ministerio de Agricultura contemplaban unos costes medios de producción de 0,356 euros litro con precios por encima de hasta 0,40 euros y por debajo a 0,25 euros. Pero, frente a esa cifra media, los precios en los últimos años han estado prácticamente congelados entre los 0,32 y los 0,33 euros por litro como media, con cifras más bajas en algunas de las zonas más productoras.

Al margen de la necesidad de unas mayores actuaciones de oficio de la Agencia para la Información y el Control de la Cadena Alimentaria, una de la causas de la fijación de estos precios por debajo de costes se hallaría en la propia dispersión que domina en el sector, con pocas cooperativas y organizaciones de productores que permitan una posición de mayor fuerza frente a las industrias. La otra causa se halla en la otra parte. La concentración de la industria en unos pocos grandes grupos, entre los que domina la multinacional francesa Lactalis con marcas como Puleva, President, Lauki, Ram, con una cuota de compra en origen de casi el 30% para elaborar leche y quesos; esta empresa practica una política de precios a la baja lejos de las cotizaciones que se ve obligada a pagar en Francia. En la misma línea de precios a la baja se hallaría en la parte industrial Central Lechera Asturiana en sus compras a los no socios. En la parte de la distribución ha tenido una incidencia la estrategia del grupo Mercadona, con una cuota de mercado en el entorno del 30%, que tenía la leche como reclamo a menos de 0,60 euros y que actualmente ha subido a 0,62 gracias las protestas de los ganaderos que entregaban su leche a sus industrias proveedoras como Covap o Iparlat a través de Lactiber. Mercadona marca los precios en la gran distribución y en ese sentido su papel en el pasado, denunciado por el sector, ha sido muy negativo. Su subida de tres céntimos en los lineales se tradujo en dos céntimos para los ganaderos, línea que siguieron otros como Pascual en un céntimo, algo Reny Picot y poco más.

A los problemas de los mayores costes de producción por la alimentación o la energía y que los ganaderos no tienen posibilidad real para repercutir en los precios de venta, en el sector de la leche se han sumado otros problemas relacionados con el medio ambiente y las nuevas amenazas que se ciernen para el futuro. Entre estas se hallan las nuevas disposiciones en marcha sobre la ordenación sectorial o sobre sostenibilidad de los suelos donde se contempla un grave endurecimiento en medidas de bienestar animal y, sobre todo, en lo referido a ubicación de explotaciones (a una distancia mínima de 500 metros) sanidad y medidas de prevención (balsas, almacenamiento y tratamiento de estiércoles, distancias de los núcleos urbanos, etc.) que no son precisamente un aliciente para aumentar la actividad ganadera.

Los datos sobre la evolución del sector en los últimos años son un reflejo de la tendencia de esta actividad. Globalmente se mantiene una reducción anual de unas 750 explotaciones hasta la cifra actual, ya por debajo de las 12.000. Si se analiza su comportamiento en función de su tamaño productivo, la conclusión es que se están destruyendo miles de pequeñas y medianas explotaciones, mientras crecen las de un mayor amaño que se visualiza con un progresivo incremento de la producción hasta unos 7,5 millones de toneladas. De los datos oficiales se desprende que las explotaciones con una producción de hasta los 500.000 litros, equivalente a poco más de medio centenar de vacas a razón de una media de unos 10.000 litros por animal y año, supondrían el 70% de la mismas, pero aproximadamente solo un 20% de la producción, con lo que ello conlleva fundamentalmente para el territorio. Por el contrario, crece el número de muy grandes explotaciones, en muchos casos intensivas y fuera de zonas tradicionalmente ganaderas, muy por encima de esos 500.000 litros y muy especialmente superando los tres y hasta los ocho millones de litros. Aunque el número de vacas medio por explotación ha crecido en los últimos años, en Galicia y otras zonas de la Cornisa Cantábrica la media se sitúa en unos 50 animales; esa media pasa a entre 70 y 90 en Castilla y León; se eleva a unos 150 en otras como Aragón, Castilla-La Mancha, Aragón, Navarra o Andalucía, a más de 200 en La Rioja y a más de 300 en Murcia.

En los últimos años se ha suscrito diferentes acuerdos y protocolos entre producción, industrias y distribución para fijar una política de sostenibilidad en el sector de la leche con precios rentables para el ganadero y adecuados al consumidor. Esta semana se vuelve a hacer un nuevo intento en la misma dirección.

ARCHIVADO EN: Precios, Industria, COAG