Zamarrones y Mascaritos recuperan la calle

A. Benito
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Zamarrones y Mascaritos recuperan la calle

Los personajes saldrán desde La Barbacana, el Arco de Reinosa, la calle del Pozo y El Soto para agruparse en la plaza, donde se leerán las coplas y se apedreará, manteará y quemará al pelele

Era una tradición a principios del siglo XX, pero como muchas otras actividades fue perdiendo fuelle y acabó por desaparecer. "Siendo optimistas, podría haber llegado hasta los años 50", explicaba el año pasado Francisco García, integrante de la Asociación de Amigos del Patrimonio de Aguilar (ARCO), y una de las personas que hizo posible que los zamarrones y mascaritos volvieran a tomar las calles de la villa galletera en 2018.
Gracias a los testimonios de las personas que aún tienen vida y memoria para recordar algo que sucedió hace casi cien años, el colectivo consiguió reconstruir las características de este primitivo Carnaval que este año contará con un acto propio y la participación de más de una treintena de personas, el triple que el año pasado. 
"Habrá cuatro grupos y cada uno saldrá de un punto establecido: La Barbacana, el Arco de Reinosa, la calle del Pozo y El Soto, lo que antaño eran Las Tenerías", apunta García, que junto al presidente de ARCO, Avelino Molina, ha decidido avanzar a Diario Palentino alguno de los detalles del evento que tendrá lugar el próximo domingo en Aguilar.
"Todos ellos estarán comandados por un zamarrón e irán rodeados por varios mascaritos. Además, en un grupo estará el oso, en otro el aliguí, en otro el pelele y en el último la vejanera", continúan ambos. Se refieren a los personajes que, tradicionalmente, salían a la calle unos días antes de la Cuaresma e iban por las casas del barrio al que pertenecían pidiendo viandas. Eran unos veinte en total, e iban vestidos con trajes muy rudimentarios a base de pieles, andrajos, elementos de la naturaleza, cartones y cencerros. 
Así ,y como sucediera en el pasado, los participantes celebrarán una reunión en un local cedido por el artista Herminio Revilla para vestirse, pero no será hasta las 13 horas cuando, con el toque de campana, cada uno de los grupos salga de cada uno de los barrios para unificarse en la plaza de España, donde además de llevarse a cabo la lectura de las coplas, también está previsto que tenga lugar el apedreamiento, manteo y quema del pelele. 
"Entre los asistentes habrá socios de ARCO, pero también personas externas al colectivo que han decidido participar en esta iniciativa que nos gustaría que tuviera continuidad en años posteriores", explican Molina y García. Y es que como ellos, son muchos los vecinos de Aguilar que tienen interés en que tradiciones como esta vuelvan a tener protagonismo en la localidad norteña, "no como un espectáculo, sino como una forma de poner en valor el patrimonio inmaterial de la comarca".
PARTICIPACIÓN. De ahí que su apuesta siempre haya sido la de construir un evento participativo y basado en el apoyo social. Por eso el año pasado emplearon el desfile como una herramienta para visibilizar a los zamarrones y mascaritos, pero este año hayan optado por conformar una propuesta propia dentro de la amplia programación del Carnaval aguilarense.
"Otra de las cosas de las que estamos orgullos -continúan- es de la variedad de edades que habrá entre los participantes. Tenemos niños, pero también jóvenes en torno a los 20 años y, por supuesto, adultos de mayor edad", concluyen Avelino Molina y Francisco García a la vez que aprovechan la ocasión para invitar a la gente a disfrutar del acto.