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Puccini, nevado y navideño

Ilia Galán
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El Real recupera para estas fechas una de las obras más populares, 'La bohéme', en la que el frío y el romanticismo inundan la escena

Puccini, nevado y navideño

Sigue maravillando. La obra más querida en el mundo operístico es La bohème, junto a Carmen, de Bizet; ambas se disputan el puesto supremo en cuanto al número de representaciones, lo que da conocimiento de cuánto son estimadas. Gustan a todo tipo de público y a los críticos en diversos países. Dos obras cumbre del mundo sonoro occidental, excelentes cada una de ellas.

En este caso, La bohème de Puccini vuelve al Real y con el mismo montaje después de cuatro años. Antaño, cuando una ópera triunfaba, seguía en cartel mientras se llenasen los asientos. Ahora, como los calendarios se entrelazan con varios teatros y unos encajan con otros en sus producciones, no se puede hacer así, pero sí reponer después de andar girando de un sitio a otro. Excelente idea para una obra que se plantea ya en el libreto con la cercanía de la Navidad. Aunque se destruyó en el Real la producción de Giancarlo de Monaco, tan añorada, cuando se hacían producciones espectaculares, la actual de Jones, algo sobria, es válida. Las luces suplen la falta de montaje y la nieve no para de caer sobre la escena, moviéndose la buhardilla donde buena parte de la trama se produce. El segundo acto, ante la sobriedad de la fría estancia inicial, resulta movido y muy divertido. Es la dirección de los actores la que en esa maquinaria a la vista compensa en estos tiempos de ajustes económicos la frialdad de los montajes. Sin embargo, se llenó y fue un rotundo éxito, como era de esperar con un reparto estupendo.

Al estreno acudieron conocidos personajes de la política como Alberto Ruíz Gallardón, Carmen Calvo, Andrea Levy y celebridades como Carmen Lomana, Pedro J., Iñaki Gabilondo, entre otros. Pero en estas 15 representaciones esperan verse todas las localidades ocupadas, pues bien lo merece. 

Puccini, nevado y navideño Puccini, nevado y navideño Puccini se puso a elaborarla en su villa de Torre del Lago. Cuando se estrenó, después del éxito de Manon Lescaut, escribía un crítico en La Gazzetta Piemontese: «Sería conveniente que el compositor la considerase como una aberración momentánea». Pero, pese a una acogida hostil de parte de la crítica de ese Turín de 1896, impresionada al ver poco antes al Wagner del Götterdämmerung, en París triunfaría poco después y se convirtió en un símbolo. Pretendían que innovase unos, que fuera más italiano otros, pero Puccini hizo lo que quiso. Ahí aparecía gente sencilla, desplazados de la sociedad, bohemios que se entrelazan con sus amores; una bordadora, Mimí, y una mujer alegre, Musetta, con un filósofo, un poeta, un músico y un pintor que se nutren de utopías y, aunque pasan hambre y frío, todo les parece bien, pues tienen ilusión. La primera escena muestra al poeta quemando sus escritos para poder calentarse en la estufa, conversaciones cotidianas en medio de una vida heroica de artistas que luchan por conquistar el mundo con su estética. Es puro romanticismo digerido en lo cotidiano, del que aún hoy nos nutrimos cuando pensamos en un incipiente creador.

Personajes. La dirección de escena es aceptable pese a su austeridad y los efectos al abierto del cambio de unos y otros artilugios. Pero, sin duda alguna, es la música, maravillosamente interpretada, y el esfuerzo de unos cantantes que dan todo de sí, que transmiten lo que viven sus personajes, que se mueven llenos de gracia, lo que entusiasmó al respetable público, que se mostró arrobado, más ardiente que en 2021, con un Michel Fabiano que ha logrado largos los aplausos, demostrándose grandioso, potente y de grato timbre, seguro, al dar voz a Rodolfo, pero todo el elenco fue muy aplaudido. La albanesa Ermonela Jaho (Mimí) mostró unos matices refinadísimos, sobre todo, a medida que avanzaba la obra, muy expresiva, entregada, pero también pudimos disfrutar de una excelente y vivaz Musetta (Ruth Iniesta), que actuaba con desparpajo.

El resultado es un regalo navideño para los oídos y la mirada, que trae lo mejor de la producción europea para aprender con un excelente libreto y una música inolvidable.