«Necesitamos más mujeres en la toma de decisiones»

A. Benito
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Zaida Ortega es una de las 75 mujeres que este año forman parte del programa Homeward Bound, para el liderazgo femenino en la ciencia y la concienciación sobre el cambio climático. Natural de Soto de Cerrato, trabaja en una universidad en Brasil

«Necesitamos más mujeres en la toma de decisiones» - Foto: Juan Mellado

Doctorada en Biología, Zaida Ortega también tiene un máster en Biodiversidad y otro en Estadística. Tras centrarse en el estudio del comportamiento termoregulador de las lagartijas en las Islas Baleares y en zonas de alta montaña de la Península Ibérica, comenzó a interesarse por los impactos del cambio climático. 


Desde hace tres años y medio, trabaja en la Universidad Federal de Mato Grosso do Sul, Brasil, y hace aproximadamente un año fue seleccionada para participar en el proyecto Homeward Bound, que quiere llamar la atención sobre la desigualdad entre hombres y mujeres dentro de la comunidad científica ,así como concienciar a la sociedad  sobre las consecuencias del calentamiento global.


Empecemos por el principio, ¿qué fue lo que le animó a iniciar los estudios en Biología?
«Necesitamos más mujeres en la toma de decisiones»«Necesitamos más mujeres en la toma de decisiones»Siempre me ha gustado estar con los animales. De niña, me pasaba el día interactuando y viendo cómo se comportaban los animales de compañía. También me gustaba ir al campo a coger ranas y tritones o mirar a los pájaros, aunque por aquel entonces yo no pensaba en carreras. Más adelante mi tía Cristina se fue a estudiar Biología a Salamanca. Cuando venía, me hablaba sobre algunas asignaturas y  así fue como me di cuenta que era justo eso lo que yo quería hacer. 


Actualmente trabaja en Brasil. ¿Qué le llevó a cruzar el charco y en qué consiste su trabajo allí?
Cuando acabé el doctorado hice una pequeña estancia en el Museo de Ciencias Naturales de Berlín. Después marché a Brasil para hacer el posdoctorado y ya son tres años y medio los que llevo allí. 
«Necesitamos más mujeres en la toma de decisiones»«Necesitamos más mujeres en la toma de decisiones» - Foto: Juan MelladoVivo en una ciudad que se llama Campo Grande, en Mato Grosso do Sul, un estado en la frontera, al ladito de Bolivia y Paraguay. Está muy cerca de Pantanal, un sitio no muy conocido, pero maravilloso, el humedal más grande del mundo. Se trata de un lugar tremendo, enorme y con las encharcadas llenas de fauna. Hay jaguares, osos hormigueros gigantes, capibaras, anacondas, caimanes... Me encanta, es una gozada investigar allí.
A través de la geolocalización estoy creando una línea de investigación propia que une la ecología del movimiento con la temperatura. Quiero ver cómo les afecta a los animales los cambios en la temperatura del ambiente provocados por el cambio climático y la deforestación, para mejorar su conservación. 
También doy clases de Comportamiento y Ecología, y tengo algunas alumnas de doctorado.


Participa, además, en el proyecto Homeward Bound. Háblenos un poco más de este programa 
Es un programa australiano de liderazgo de científicas para la sostenibilidad y contra el cambio climático. Hace ya casi un año que me aceptaron y estoy muy contenta porque se trata de una experiencia nueva, basada en la ciencia, la colaboración internacional y la perspectiva femenina. El programa pretende formar a mil mujeres en diez años. Este año somos 75 de más de 30 países. 
Ahora mismo estamos trabajando de manera telemática la formación en liderazgo y para más adelante está prevista una expedición a la Antártida de tres semanas. En principio iba a tener lugar el próximo mes de noviembre, pero después de muchas reuniones, hemos decidido ir cuando sea totalmente seguro, para nosotras y para la gente que está allí en las estaciones biológicas. Hay que tener en cuenta que la Antártida es el único lugar del mundo donde no ha llegado el virus. Por lo tanto, vamos a viajar cuando haya vacuna, quizá en noviembre de 2021 o a comienzos de 2022. Mientras tanto, seguiremos trabajando y ampliando la formación.
Por cierto, aprovecho la ocasión para agradecer el apoyo de la empresa Grupo CFI, de la Diputación de Palencia y de las muchas personas que han participado en la campaña de crowdfunding para financiar una parte de esta aventura.


¿Qué dificultades se ha encontrado usted por hecho de ser mujer?
Muchas, y la verdad es que cuanto más avanzo, más dificultades encuentro. Cuando era estudiante no lo veía tanto, pero ahora lo pienso y me doy cuenta de que sí había diferencias. Por ejemplo,  cuando íbamos al campo, los roles eran diferentes para los chicos y las chicas, y en el laboratorio, lo normal era que nos tocase a nosotras recoger el material y limpiarlo. Hoy en día, por suerte, las alumnas no toleran esas situaciones.
Pero ha sido, sobre todo, en el doctorado y en el posdoctorado donde he sentido más esa desigualdad, porque ademas en Brasil el machismo es más intenso. Por eso, me he hecho bastante feminista. También por las alumnas y porque apenas tenemos profesoras en el departamento. En Biología, en general, hay muchas mujeres, igual que en los másteres. En el doctorado la cosa se equilibra y al llegar al posdoctorado se reduce mucho el número de mujeres. Al final, se repite el mismo gráfico que en el resto de carreras científicas. 


¿Tiene esperanza en que la situación cambie?
Sí, esperanza sí. Por ejemplo, el proyecto en el que estoy trabajando es muy potente porque se centra en formar a las mujeres que están en la toma de decisiones. La idea es provocar un efecto cascada que repercuta en otras muchas mujeres. También se están realizando iniciativas muy interesantes desde abajo, lo que pasa es que va todo muy lento. Por lo tanto, tengo esperanza, pero creo que nuestra generación no va a ver la igualdad, aunque sí grandes avances. Mis alumnas lo van a tener más fácil que yo, aunque solo sea por el hecho de tener redes, apoyo, referentes... Eso es muy importante.
Aquí en Palencia también participo en el Stem Talent Girl. Hago de mentora de alumnas de Bachillerato y las acompaño hasta que empiezan la carrera. Creo que este tipo de proyectos también ayudan, aunque de momento no abarquen a tantas chicas al ser iniciativas independientes que no están dentro de la educación pública. 


¿Cree que el mundo sería mejor si las mujeres hubieran tenido más protagonismo a lo largo de la historia?
Es una pregunta complicada, pero está demostrado que en los países donde hay más mujeres en el Parlamento, se toman más decisiones para proteger el Medio Ambiente. Y no es casualidad, es porque ellas impulsan más medidas relacionadas con este asunto. En temas de liderazgo también hay ciertas cosas en las que destacamos: por lo general, nosotras buscamos más el consenso y menos el enfrentamiento. 
Yo no creo que por genética los hombres y la mujeres tengamos que ser diferentes en nuestro comportamiento, pero sí creo que por cómo nos han educado tenemos cualidades distintas. Por eso, hoy en día creo que sería muy beneficioso incorporar en gran medida a las mujeres en la toma de decisiones, para arreglar las crisis mediambientales. También creo que esa masculinidad tan férrea debería cambiar. Hay que abandonar el pensamiento clásico de dominar la naturaleza y empezar a cuidarla.


Homeward Bound también pretende ser una llamada de atención a los negacionistas del cambio climático, ¿no es así?
Creo que hoy en día hay mucha confusión con el tema de las fake news (noticias falsas), pero en el tema concreto del cambio climático se sabe bien que el negacionismo ha sido financiado por lobbys relacionados con los combustibles fósiles. Desde los años 90, se han financiado laboratorios de ideas muy potentes para hacer congresos y lanzar noticias negacionistas. También grandes políticos en Estados Unidos tienen relación con esas grandes empresas. 
En cualquier caso, negar el cambio climático, del que tenemos evidencias desde hace más de cuarenta años, es casi como pensar que la Tierra es plana. No se sustenta. Hoy en día parece que todo el mundo puede tener opinión, pero hay que intentar profundizar un poco en los temas. 


Cambiando de tema. La crisis del coronavirus le ha pillado en Soto de Cerrato, su pueblo. ¿Cómo está siendo trabajar a distancia?
Otros años venía justo los días de Navidad. Esta vez,  como quería presentar el proyecto Homeward Bound, dar conferencias y buscar financiación, me vine en noviembre. Tenía también un congreso en Viena, así que aproveché. Mi idea era regresar a Brasil el 21 de marzo. Con el estado de alarma se canceló el vuelo y no pude volver.
La verdad es que estoy aprendiendo a organizarme mucho más, porque con la diferencia horaria, muchos días tengo que trabajar con Brasil en reuniones a las 11 o las 12 de la noche, con Australia a las 8 de la mañana y también tenemos compañeras de EEUU. Cuadrar horarios es un poco caótico, pero estoy aprovechando mucho los días. 


¿Tiene ya billete de vuelta?
Brasil está ahora mismo fatal, es el país del mundo con más tasa de contagios y, además, tiene un nivel de subnotificación brutal. La ciudad donde yo vivo es más tranquila  y no hay tantos casos, pero la Universidad está cerrada. Los alumnos se han ido a sus estados de origen y lo estamos haciendo todo a través de Internet. Ahora en julio se decide si el segundo semestre, que empieza en agosto, se hace online también o no. Si es así, yo creo que me quedaré para no estar encerrada en un apartamento, no tiene mucho sentido, y menos sabiendo que si hay un rebrote no voy a poder regresar. 


Se ha referido usted a esta situación como «una manifestación más de la gran crisis de salud del planeta, que es la madre de todas las crisis»
No estábamos preparados para esto porque el tema tampoco estaba en el discurso público, pero muchos científicos llevan estudiándolo varios años. El 60 por ciento de las enfermedades nuevas que aparecen son zoonosis. Dentro de ellas están las relacionadas con los animales salvajes, como ha sido el caso de este coronavirus. Por lo general, estos casos tienen que ver con la destrucción de sus hábitats para la obtención de zonas de cultivo o pasto. Lo que conseguimos con esas prácticas es estresar a a los animales, ponerlos más en contacto con los humanos y reducir la diversidad. Esto en zonas con altas densidades de población, como China o algunos lugares de América Latina, hace que se genere la situación perfecta para que surja una pandemia. Son puntos calientes.
También en las macrogranjas se pueden generar zoonosis, por la gran cantidad de antibióticos que se les administra a los animales y porque viven hacinados. De hecho, la OMSlo viene advirtiendo desde hace varios años: de aquí a 2050 estima que este será uno de los riesgos más importantes a los que tendrá que enfrentarse la humanidad. 
El tema que se está poniendo ahora de relieve es el One Health (Una Salud),  que pretende acabar con la separación entre la salud del medio ambiente, la de los animales domésticos y la de los seres humanos. La salud está relacionada y por eso hay que tratarla en conjunto. 
Por otro lado, tenemos que prestar muchísima atención a la crisis del cambio climático. Estoy un poco preocupada, porque creo que la recuperación económica tiene que ser sostenible. Si nos ponemos a financiar industrias muy contaminantes en lugar de hacer una transición a una economía verde, ahora que Europa va a inyectar más dinero que nunca, si perdemos esa oportunidad, en diez o veinte años la situación va a ser mucho peor. 
Quiero ser optimista, pero al final hay tantas presiones de las empresas clásicas que parece que los estados no están reaccionando a la velocidad que necesitamos. Lo que está claro es que los límites de la Tierra no los podemos cambiar. 


Precisamente, un tema que está dando mucho que hablar es el de la instalación de varias macrogranjas porcinas en la provincia. ¿Qué opina al respecto?
Lo veo fatal por el riesgo a que aparezcan patógenos y, como profesora de comportamiento animal, me parece una salvajada lo que se hace en esas granjas. Creo que hay formas mejores de generar riqueza. La campaña que se ha hecho para fomentar el  turismo sostenible en Palencia está genial, y también se puede hacer con la agricultura y la ganadería. La provincia ha sido puntera en el sector primario, ¿por qué no ser puntera en esa transición a la agricultura ecológica? También creo en la investigación, la tecnología, las empresas jóvenes, pero lo de las macrogranjas tendría que ser algo obsoleto. 


Como bióloga, ¿qué nos puede contar de los recursos naturales con los que cuenta la provincia? ¿Cree que explotarlos más y mejor podría ser una herramienta de desarrollo para el territorio?
Tenemos la Montaña Palentina, que es una auténtica joya y creo que tiene muy presente el turismo ecológico y de aventuras. En mi opinión, también debería apostar por los cultivos y la ganadería sostenible. 
En Tierra de Campos espero que comiencen a verse los efectos de la normativa europea Biodiversidad 2030, que obliga a tener un porcentaje de cada tierra dedicado a los árboles y a mantener las lindes con flores. Necesitamos tener diferentes plantas y usar menos químicos para que haya insectos polinizadores.
Los montes de los páramos, las plantas, los endemismos, la fauna o la Laguna de la Nava, un lugar de paso de aves migratorias que atrae a gente del norte de Europa y de Inglaterra, me parecen otra joya. 
De cara al futuro hay que mirar el tema de las especies invasoras y proteger un poco mejor especies como el lobo, al tiempo que obtenemos recursos de ellas. Si tomamos el buen camino, también debería tener gran relevancia la restauración de ecosistemas. En Palencia tenemos una Escuela Técnica Superior de Ingenierías Agrarias y ahí podría emplearse a mucha gente. 
Otro ejemplo bonito es el de la Universidad Rural. En definitiva, hay muchas experiencias interesantes en la provincia. 


Para finalizar, ¿qué es lo que más echa de menos de Palencia cuando está fuera?
Lo primero, la gente; la familia y los amigos, enseguida se echan en falta. La comida también, es un clásico cuando estás fuera. Además, me he dado cuenta de que echo de menos la naturaleza de aquí. Al principio estaba fascinada con la selva, conociendo animales maravillosos, pero cuando he vuelto a pasear por aquí, ahora con esta situación, me he dado cuenta de cuánto me gustan nuestras plantas y nuestros animales.