La Policía Local ha denunciado a 59 personas en 2014 por hacer 'botellón'

O. Herrero
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Más menores. De ellas, 33 tienen menos de 18 años. La nueva Ordenanza contempla castigos consistentes servicios sociales que comenzarán a aplicarse en un mes. Además, un establecimiento ha sido sancionado por vender alcohol a adolescentes

Agentes de la Policía Local intervienen en un ‘botellón’. - Foto: PATRICIA¶

• El Ayuntamiento junto con la ‘IPA’, organizaron ayer la II Jornada Policial frente al ‘Botellón’, en las que se pusieron ejemplos de ciudades como Valladolid o Gijón.

 
Palencia quiere acabar con los puntos calientes del botellón. De hecho, desde el otoño pasado hay una nueva Ordenanza de promoción de convivencia y prevención de drogodependencias en la ciudad de Palencia que prohibe expresamente esta práctica. Pero ahora hay que aplicarla de la mejor forma posible y para eso, la ciudad y su Policía Local se han mirado en el espejo de otros municipios que han puesto en marcha iniciativas parecidas y han actuado contra la proliferación del consumo de alcohol en la calle. 
Hay que destacar que en virtud de esta nueva Ordenanza en lo que llevamos  de 2014 la Policía Local ha identificado y denunciado a 59 personas, de las que 26 son mayores de 18 años y 33 menores de edad, además de un local por venta de alcohol a menores este pasado fin de semana, según informó el Ayuntamiento. A juicio de Miguel Ángel de la Fuente, teniente de alcalde y delegado del Área de Servicios Sociales, que el número de menores sea mayor que el de adultos no resulta sorprendente. «Todos los indicadores señalan un acceso prematuro al alcohol».
Con la ayuda de la International Police Association de España, presidida en Palencia por el agente Luis Ángel Espeso, ayer se organizó la segunda jornada policial de abordaje del problema del botellón titulada Actuación policial frente al botellón y sus consecuencias. Porque como señaló De la Fuente, a la labor de educación y alternativas de ocio sano también debe acompañarla la acción policial, dentro de una conjunción de políticas municipales.
Enfrente, las experiencias de Valladolid o Gijón. Esta última puso en marcha una Ordenanza como la palentina unos meses antes.  El intendente de la Policía Local de Gijón, José Antonio Alonso Serna,  reconoció cierta similitud con Palencia a la hora de llevar a cabo la aprobación de la misma. Además habló de la experiencia operativa para acabar, o al menos mitigar el consumo, atajando «algunos focos» como el de Cimadevilla. «No era botellón al uso, lo que hay son muchos locales, y la gente salía a la calle dando como resultado un botellón», explicó el gijonés.
Pero no fue fácil, como señaló. «El primer operativo fue el 24 de agosto. Las reacciones en contra fueron las previstas. Decían que si estábamos secuestrando la calle. Los primeros fines de semana fueron un poco duros y con mucha resistencia, por lo que se montaron operativos con gran número de efectivos. Pero la gente ahora entiende que no hay otro camino lógico. Se puede seguir bebiendo sin montar esos tumultos en la calle, sin dejarla como la dejaban. A día de hoy la imagen de la ciudad los fines de semana es muy  distinta», señalaba orgulloso al afirmar, igualmente, que en Gijón se hizo además una puesta en común con los diferentes colectivos «de forma previa a la a la redacción de la Ordenanza y a la aplicación de la misma, a modo de vacuna».
En el caso de Palencia, los puntos calientes son, según Luis Ángel Espeso, presidente de IPA Palencia y vicepresidente regional, El Sotillo, Isla Dos Aguas o los parques de Santiago Amón. «Hay que atajarlos antes de que se produzcan. Cuando ya hay aglomeración es complicado pararlo. Por eso tenemos patrullas de paisano y otras de uniforme por estas zonas antes de que se inicien los botellones», señaló.
 
Educación.  Todos los implicados en la labor de erradicar el botellón afirman que el problema «más que policial es de educación», como manifestó Alonso Serna.
Por eso, con la puesta en marcha de la nueva Ordenanza hace apenas unos meses «se sustituyen las  sanciones por acciones educativas. En eso estamos. La idea es trabajar con los chavales. Nada mejor que trabajen en labores de limpieza de lo que ellos manchan. Se contempla también trabajar de forma directa con acción psicosocial con ellos e incluso con su familia», indicó Miguel Ángel de la Fuente. Eso sí, «cuando haya reincidencia o se haya roto material urbano entonces se proyectarán sanciones de materia reeducativa» y también sanciones y multas al uso.
De la Fuente habla en futuro porque aún no es posible aplicar estas sanciones: «El convenio está en tramitación con Centro Juveniles de Educación para la Salud (Cejos), ellos tendrán mediadores, y también hemos hablado con Urbaser, para las labores de limpieza. Podremos hacerlo en este mes o el mes que viene», aseguró.
Desde el pasado otoño se han paralizado las sanciones y están en suspenso hasta el momento en el que se ponga en marcha la Comisión Técnica que valorará qué sanciones aplicar a cada uno de los denunciados y que ya está constituida.