La desesperación hostelera

J. Benito Iglesias
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La clausura del interior de bares y restaurantes afecta a la capital y los municipios de Aguilar, Venta de Baños, Villamuriel y Cervera de Pisuerga y supone un nuevo quebranto económico · Las salas de apuestas tampoco podrán abrir hoy sus puertas

La desesperación hostelera - Foto: Sara Muniosguren

Un nuevo varapalo que durará al menos 14 días para el sector hostelero. Las medidas excepcionales, que fueron acordadas ayer en el Consejo del Sistema Interterritorial de Salud para las localidades que superan en su incidencia acumulada a 14 días más de 150 casos por cada 100.000 habitantes, depararán desde hoy un nuevo cierre del interior de bares y restaurantes que afectará a la capital palentina y los municipios de Aguilar, Venta de Baños, Villamuriel y Cervera. La restricción supone un nuevo quebranto económico para un sector muy tocado y las salas de apuestas tampoco podrán abrir sus puertas.

Al respecto, el alcalde de Palencia, Mario Simón, aseguró ayer que el Ayuntamiento «se mantiene en la misma línea y no hace política con las medidas sanitarias», por lo que garantizó la lealtad institucional por las restricciones tanto regionales como estatales, que se dicten en función de la pandemia. Aun así, Simón solicitó a la Junta que las restricciones se revisen semanalmente «a fin de que se ajusten en cada momento a la incidencia», según señaló a la agencia Ical.

Nuevos problemas. Los hosteleros consultados ayer por DP mostraron su preocupación por un nuevo cierre del interior de establecimientos, especialmente los que cuentan con terrazas reducidas por el nuevo lastre económico que conlleva. Pedro de la Cruz, del bar El Malecón, se mostró claro. «Es indignante que todo un sector con miles de empleos tenga que estar desde hace un año pendiente de una rueda de prensa para enterarse de cada nueva decisión, sin negar que algunas puedan ser acertadas. Sin saber aún datos de Semana Santa, ya nos amenazaban hace días con un nuevo cierre del interior. Al no poder disponer de una terraza buena estamos absolutamente desesperados. Tenemos cinco trabajadores y eso nos importa mucho», enfatizó.

La desesperación hostelera La desesperación hostelera - Foto: Sara MuniosgurenRosario González, del bar Noemar, añade que, aunque con espacio para terraza, su clientela prefiere en muchos casos el interior. «Puede haber algo de miedo pero el consumo dentro del establecimiento es seguro con todas las medidas de seguridad que tomamos. En Semana Santa hemos trabajado bien, pero los impuestos no se dejan de pagar. Se cierre o no se cierre, te dan zapatazo y llevamos tirando de ahorros todo el año», lamentó.

Violeta Blanco, del bar Glam, indicó que, por las características de su local, abrir el interior es clave.  «La capacidad es muy grande y, aunque no funcione la terraza si hace frío, hay mucho espacio y la gente quiere estar dentro. Hay que acoplarse a lo que hay, pero tenemos muchos gastos y cualquier cierre nos sobrepasa. Mientras nos dejen trabajar con la terraza podremos salvar un poco la situación con el verano», concluyó.

La desesperación hostelera
La desesperación hostelera - Foto: Sara Muniosguren