Un paseo por el otro lado del mundo

A. Benito
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Un paseo por el otro lado del mundo

Carmela y Unai iniciaron hace un año y cinco meses un viaje por Asia que se ha convertido en una aventura con billete de ida pero sin fecha de vuelta

"Llegamos a Asia un bonito 10 de septiembre de 2017 y, en todo este tiempo, lo que más nos ha llamado la atención es lo bueno que es el mundo en general y lo malo que nos lo pintan". Son palabras de Unai y Carmela, dos jóvenes que hace un año y medio decidieron iniciar un viaje de unos meses que, finalmente, se convirtió en una aventura con billete de ida pero sin fecha de vuelta. Una experiencia con la que ambos han tenido la oportunidad de darse cuenta de "lo iguales, pero diferentes" que somos todos, de concienciarse de lo importante que es practicar un turismo responsable e incluso de cambiar muchos de sus hábitos para evitar la degradación del Medio Ambiente.
"La idea surgió en Dublín, donde Carmela estuvo viviendo ocho meses. Una de las amigas que conoció allí se hizo un viaje de tres meses y ella pensó que también quería hacer algo así. Cuando me lo dijo, no dudé ni un minuto en unirme al plan", apunta Unai, que creció y vivió en Herrera de Pisuerga hasta los 18 años, localidad en la que actualmente reside su madre y gran parte de su familia.
Así fue como ambos comenzaron a ahorrar para un viaje que, hasta el momento, les ha permitido conocer doce países: Tailandia, Myanmar, Laos, Camboya, Vietnam, Filipinas, Taiwán, Malasia, Singapur, Hong Kong, Brunei y Nueva Zelanda. "Nuestro plan era viajar hasta que se acabaran los ahorros por el Sudeste Asiático y Oceanía, pero durante el viaje, Carmela consiguió la Working Holiday Visa, un documento que te permite estar en Nueva Zelanda durante un año y trabajar durante seis meses. Y aquí estamos ahora, empezando una aventura un poco más estática que la del último año, pero igual de emocionante", indican los jóvenes.
La ciudad elegida para dar el pistoletazo de salida al viaje fue Bangkok, todo un acierto ya que, según Carmela y Unai, "Tailandia es un país por el que es muy fácil moverse y viajar, sobre todo teniendo en cuenta que cuando empiezas eres un mar de miedos e inseguridades". Sin embargo, y aunque mucha gente les ha hecho la misma pregunta, los dos miembros de esta aventurera pareja tienen la suerte de decir que nunca han vivido ningún tipo de inseguridad o peligro. "Ni si quiera esos días en los que el autobús nocturno llegaba antes de tiempo y nos dejaba a las 4 o las 5 de la mañana en nuestro destino", comentan entre risas. 
De lo que también pueden presumir los jóvenes es de haberse compaginado muy bien en todo momento. "La verdad es que nos hemos sorprendido porque al margen de algún rifirrafe como los que puede tener todo el mundo, nos hemos repartido muy bien las tareas viajeras y también hemos tenido nuestros momentos de soledad y espacio propio cuando así lo hemos necesitado", aseguran Carmela y Unai a la vez que señalan que cuando se han separado después, tras tanto tiempo, se han echado mucho de menos.
Juntos o separados, lo que también han podido comprobar es que la amabilidad en aquella parte del mundo es asombrosa. "Hemos visto como gente completamente desconocida nos ha ayudado e incluso nos ha abierto las puertas de su casa sin pedir nada a cambio", apuntan los jóvenes, que del modo de vida asiático se quedan con "la sencillez y la importancia que la sociedad le da a la familia y a los amigos".
También les han llamado la atención algunas cosas negativas, como la cantidad de plástico innecesario que se usa y que luego aparece en playas, montañas y demás parajes o el turismo desinformado que hay alrededor de los animales. "Eso nos ha hecho replantearnos nuestros hábitos", continúan los chicos que tienen muy claro lo que echan de menos de España: la comida, la familia y los amigos. "A parte de eso, y que la ducha esté fuera del baño -en Asia te puedes duchar, literalmente, mientras haces pis-, no añoramos nada más. Quizá también porque hemos estado en países cálidos en los que se hace bastante vida en la calle y eso facilita la socialización", explican este palentino y esta salmantina a los que les encantaría poder seguir viajando por el mundo mucho más tiempo.
PLANES DE FUTURO. "Europa, por supuesto, entra en nuestros planes, ya que es nuestra casa y, antes o después, allí volveremos. También nos encantaría dar el salto a América y, de hecho, existe la posibilidad de ir a Canadá con la misma Visa que Carmela consiguió para entrar en Nueva Zelanda. Y África es un sueño, pero aún no sabemos cuando llegará", apunta Unai.
Por el momento, su intención es conocer a fondo el país en el que se encuentran actualmente, trabajar en él, recorrerlo en furgoneta en sus tiempos libres y, posteriormente, visitar Fiji, Samoa, Tonga o Australia. "En este último, intentaremos hospedarnos mediante housesitting, una plataforma que hemos usado ya durante este viaje y que te permite quedarte gratis alrededor del mundo a cambio de cuidar de la mascota de los dueños. Una estupenda manera de viajar si te gustan los animales", aseguran los jóvenes, que tampoco se olvidan de Indonesia, uno de los pocos países que les faltó del Sudesta Asiático y en el cual creen que encontrarán grandes tesoros culturales y naturales. 
MUY RECOMENDABLE. Finalmente, esta intrépida pareja a la que se puede seguir en redes sociales como Instagram (@telocuento.viajando), Facebook (@TelocuentoViajandoblog) y Twitter (@cuentoviajando) o en la página web www.telocuentoviajando.com, anima a la gente a vivir una aventura como la suya. "Nos parece una experiencia alucinante, así que a quien se le haya pasado por la cabeza algo similar, le decimos sí y mil veces sí. Quizá un año es mucho tiempo para algunas personas, pero aunque sea un mes, lo recomendamos muchísimo. No solo es viajar y visitar sitios nuevos, también aprendes mucho sobre el mundo en general, otras culturas y sobre ti mismo", aseguran Unai y Carmela.