El 70% de la alubia de Saldaña se vende fuera de Palencia

Rubén Abad
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Madrid, País Vasco, Cataluña, Andalucía, Castilla y León y Castilla La Mancha son los principales mercados del cultivo. Esta campaña se han contabilizado del orden de 10.000 kilos por hectárea

El 70% de la alubia de Saldaña se vende fuera de Palencia - Foto: Sara Muniosguren

Su microclima, las características de la tierra y la altitud (unos 900 metros sobre el nivel del mar) hacen de la comarca de Saldaña un lugar propicio para la alubia, el cultivo estrella de este rincón de la provincia, tanto en su variedad pinta como en la blanca de riñón, que se ha ganado por méritos propios el sobrenombre de perla de La Vega.
Esta exquisita leguminosa ha pasado de ser un cultivo exclusivamente local a traspasar las fronteras de la provincia convertida en un producto gourmet a la altura de los paladares más exigentes. Como muestra, tan solo el 30 por ciento de la producción se consume en Palencia, mientras que el 70 por ciento restante se comercializa en el resto de España, principalmente en Madrid, País Vasco, Cataluña, Andalucía y Castilla La Mancha.
«No podemos competir en cantidad y en precio, nosotros vamos a por otra línea de mercado: su excelente calidad», afirma el gerente de Leguminor, la empresa líder del sector en La Vega, Sabas Calvo, quien define este caviar del campo como «un alimento exquisito, muy fino y de una textura muy suave, lo que la convierten en un auténtico manjar».
producción. Con los campos ya recolectados y el almacén lleno, los responsables de la firma hacen balance de una campaña que califican como «algo mejor que la de 2018». En total, se han cosechado del orden de 40.000 kilos de producto en una extensión aproximada de 400.000 metros de terreno, a razón de una tonelada por hectárea. De este total, el 80 por ciento son blancas y el 20 por ciento restante pintas.
A modo de curiosidad, «este año, en la comarca de Saldaña se han sembrado más alubias que remolacha», concreta Calvo. Detrás de estos buenos datos, se esconde la cantidad justa de agua y sol, frente a la sequía de campañas anteriores.
En cuanto al número de productores, en Leguminor han detectado un ligero repunte frente a la tendecía descendente de los últimos años. «Cada vez hay más gente que va probando a ver qué tal se le da el cultivo», precisa Calvo, quien cree urgente y necesaria la incorporación de más gente joven al campo.
No obstante, reconoce que las explotaciones son cada vez mayores y el número de profesionales, menor. «Di seguimos así, acabaremos con un solo agricultor en cada pueblo. Ocurrió primero con las vacas y pasará con el campo, antes o después», se lamenta.

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