LAS TRADICIONES VENCEN A LA LLUVIA

Laura Burón
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LAS TRADICIONES VENCEN A LA LLUVIA - Foto: Sara Muniosguren

En la ermita de Valdesalce, en Torquemada, se repartieron 2.500 raciones de pan y de queso, mientras que en la capital ocho participantes se dieron cita en el concurso de caracoles

Muchos miraban ayer al cielo esperando que el mal tiempo no arruinará las celebraciones que tienen lugar en Torquemada y Palencia en honor al apóstol San Marcos, pero la lluvia hizo acto de presencia en los momentos más inoportunos en ambos lugares.
Por la mañana, los vecinos de Torquemada y de varios pueblos de la comarca se encaminaron hacia la ermita de Nuestra Señora de Valdesalce a tres kilómetros de la localidad, donde cada 25 de abril se celebra un encuentro fraternal y una eucaristía en la que se pide la bendición para el campo, los trabajos y las tareas y tras la que se celebra el tradicional reparto de pan y queso. Durante la celebración eucarística y con buen parte de los presentes en el interior del templo el tiempo, aunque frío y ventoso respetó la celebración, pero fue precisamente cuando algunos ya comenzaban a hacer la cola para hacerse con una de las 2.500 raciones de pan y queso cuando la lluvia hizo acto de aparición. Aún así, los fieles aguantaron estoicamente su turno y recogieron de manos de las autoridades, entre las que se encontraba la candidata al Congreso por el Partido Popular, Milagros Marcos y la presidenta de la Diputación, María Ángeles Armisén, su ración, y aunque el cielo se abrió momentáneamente muchos optaron por retirarse a casa a disfrutar del tradicional obsequio. De esta forma, la pradera en la que en esta jornada suelen reunirse las familias para compartir una comida de hermandad quedó desierta e incluso los puestos de venta de almendras garrapiñadas tuvieron claro que no iba a ser un día de buen negocio. De hecho, muchos de los presentes aseguraban no recordar un día de San Marcos tan frío y desapacible.
Algo similar ocurrió por la tarde en la capital. La climatología no invitaba a acercarse al parque del Sotillo a participar en los actos en honor al evangelista, pero algunos, pocos en comparación con años anteriores. se resistían a faltar a esta tradición. Así, mientras unos daban un paseo y curioseaban entre los pocos puestos que se atrevieron a instalarse en el parque del Sotillo otros no renunciaban a disfrutar de una buena ración de caracoles al precio de 6,50 euros. Los que menos frío parecían pasar eran los niños que saltaban y se montaban en las camas elásticas y en las distintas atracciones.
Ocho recetas diferentes. A resguardo, en el interior de las casetas, ocho participantes, bien en solitario o como equipo, se afanaban en preparar un plato de caracoles con el que ganarse al jurado y fue precisamente cuando estaban ultimando en sus cazuelas los últimos detalles cuando las fuertes rachas de viento y la lluvia hicieron que todo quedará paralizado de forma temporal. Finalmente los ocho participantes (se habían inscrito nueve pero uno de ellos no acudió a la cita) pudieron presentar sus platos para que los miembros del jurado los probaran y eligieran a los tres mejores, que se iban a llevar 250, 150 y 100 euros.
Tras algunas deliberaciones y el intercambio de pareceres el jurado eligió como el mejor plato el que prepararon María Jesús Casares, Mari Mar Campos, Marian Fernández y Mayte Arino. El segundo premio fue para Sabina de Frutos Pindado y el tercero para la Asociación de Vecinos de la Avenida de Madrid. Fue justo cuando se procedía a la entrega de premios cuando el cielo volvía amenazar con descargar de nuevo y justo cuando las ganadoras recogían su trofeo y el dinero el agua hizo acto de aparición, lo que no impidió a las felices ganadoras que lo celebraran por todo lo alto sobre el escenario, mientras el público buscaba refugio.

 

A la quinta fue la vencida
Realmente contentas. Hasta tal punto que lo celebraron descorchando una botella de champán. Así de felices estaban ayer María Jesús Casares, Mari Mar Campos, Marian Fernández y Mayte Arino al saber que su receta había sido la que más había gustado a los siete miembros del jurado. «¡Por fin! Este es el quinto año que nos presentábamos al concurso y ya era hora de que lo ganáramos», aseguró ayer María Jesús Casares.
Este cuarteto de amigas y compañeras de trabajo optó por una receta clásica castellana en la que cada una aportó su granito de arena, en base a la intuición y en la que, curiosamente, usaron poco caldo. «Quizá el secreto esté en el chorrito de ron que le hemos echado», afirmó María Jesús.

LAS TRADICIONES VENCEN A LA LLUVIA Sara Muniosguren
LAS TRADICIONES VENCEN A LA LLUVIA - Foto: Sara Muniosguren