Entierros con poco duelo y compañía

J. Benito Iglesias
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Óscar Poza, oficial de primera del cementerio de la capital, alude a la «carga emocional» que supone el hecho de que solo tres familiares puedan despedir a un ser querido

Entierros con poco duelo y compañía - Foto: Juan Mellado

Con casi 21 años de oficio desde que obtuviera su plaza municipal, el palentino Óscar Poza ha pasado por todos los servicios que presta un cementerio, desde el mantenimiento y la limpieza y cuidado del recinto a las labores de sepultura. En todo este tiempo, con la tristeza que acompaña a cualquier sepelio, nunca había vivido nada parecido a lo que ha provocado la pandemia del coronavirus y las distintas medidas de seguridad  reflejadas durante el estado de alarma y que -aunque bajando las restricciones en unos días- pretenden evitar aglomeraciones y contagios entre los ciudadanos.
«Todo se hace muy cuesta arriba porque ya a la gente no se le ha dejado estar antes en un velatorio y recibir el apoyo de allegados por la muerte de un ser querido», expone, para aludir a la «carga emocional» que conlleva tener que acudir solamente tres familiares al entierro de alguien fallecido.
Para este operario municipal, lo más duro es que haya familias que acuden al campo santo en grupo y luego no puedan entrar todos. «La normativa es muy estricta y no debieran haber acudido.  Resulta desgarrador contemplar escenas de dolor y llantos a la entrada. Intentamos entre todos los compañeros separarnos y hacer nuestro trabajo pero cada día se hace más difícil esta situación», indica.
Óscar Poza reconoce que solo hubo algún problema «en muy contadas ocasiones» en estos días de confinamiento y «alguien, al estar el candado quitado, intentó acceder al cementerio» y se tuvo que avisar a la Policía Local. «Vinieron  al momento y se limitaron a apercibir a quien trataba de incumplir las normas y se le comentó que debía abandonar el cementerio», expone.
Instalación cerraDA.  Además, añade que otras personas han llamado para preguntar si podían visitar la tumba de un fallecido y se les ha explicado que no es posible ahora y que tendrán que posponerlo. 
El cementerio permanece totalmente cerrado y solo se llevan a cabo los servicios de sepultura y, últimamente, aunque la capilla estaba clausurada, se habló con el obispado y, después de tres semanas sin servicio religioso, ya hay capellanes que acompañan a los familiares en el sepelio y rezan un responso por las personas que van a recibir sepultura.
Por otra parte, el oficial del cementerio hace referencia, como se puede comprobar en las esquelas, a que las incineraciones han aumentado considerablemente desde mediados de marzo. «Luego, cuando se pueda llevar a cabo, muchas familias que poseen sepulturas querrán venir a enterrar las cenizas y celebrar una ceremonia en condiciones. Por decirlo de alguna forma, en cuanto se reabran los cementerios habrá como una especie de segundo Día de los Santos como el que se lleva a cabo cada primero de noviembre», asevera.
Evitar riesgos para quien está en primera línea como un servicio ciudadano esencial es una prioridad también para los sepultureros. «Los servicios funerarios no van a dar información ya que es privada, pero muchas de las personas que hay que enterrar son fallecidos por Covid-19. Siempre existe ese miedo a tener un contagio como en cualquier otro desempeño laboral  cerca de alguien que ha padecido la enfermedad. En ese caso, como dicen algunos medios de comunicación, los enterradores somos los últimos en el eslabón de la cadena que genera la pandemia y aquí acuden familiares de fallecidos que en su día han estado infectados, aunque parezca algo difícil de entender pero nos consta que ha sido así». 
protección ante todo.  Para garantizar su protección y seguridad y también las de sus familias en el retorno a casa tras su tarea diaria en el cementerio, los operarios que trabajan a diario en la instalación van provistos de guantes mascarillas de tipo FPP2 y pantallas protectoras que dan una mayor seguridad y, después de cada servicio funerario, se procede a la completa desinfección. «Estamos como todos los servicios públicos con los equipos de protección individual (EPIS) limitados todavía y, como no es material de usar y tirar, intentamos que dure el máximo tiempo posible», finaliza.