La patata de calidad pide sitio en el mercado

J. Benito Iglesias
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Unos cincuenta productores de Aguilar, La Valdivia y La Ojeda reclaman a los intermediarios apoyo para vender en supermercados frente al tubérculo que llega de Francia y otras zonas

La patata de calidad pide sitio en el mercado

En unas 750 hectáreas de la zona Norte de Palencia -ubicadas en Aguilar de Campoo y las comarcas de La Valdivia y La Ojeda- se cultiva cada campaña una patata reconocida por su gran calidad que,  una vez que se produjo el cierre de bares y restaurantes tras decretarse el Estado de Alarma, se ha quedado sin mercado. Un 60 por ciento de la producción se destina a la patata de siembra, que se vende sobre todo a Galicia, y el 40 por ciento restante al consumo. Con este tubérculo, que se siembra en mayo y se recoge en octubre, los guisos saben mejor, pero el medio centenar de productores teme no poder darlo salida en el final de campaña y se pone en peligro una parte importante de la economía familiar.
 Por ello, piden a los intermediarios que apoyen su venta en los supermercados, ya que estas patatas van en bolsas de 25 kilos preparadas para bares y restaurantes -ahora cerrados- y están en desventaja con la patata francesa que está copando el 95 por ciento de las ventas para consumo familiar en los supermercados, denuncia Asaja.
«Unos 300 camiones con 25.000 kilos de nuestra patata se  venden a colegios, restaurantes, bares y tiendas de alimentación cada año. Al cerrarse nos hemos quedado con ellas en el almacén. Si una semana los almacenistas e intermediarios de Castilla y León, en lugar de traer patata francesa la adquieren aquí, se podría solucionar el problema», tal y como señala Ignacio Peña, productor de Helecha de Valdivia.
El temor de los cultivadores del  norte de la provincia de Palencia  en estos momentos es que la situación se agrave en breve cuando empiece a llegar la patata nueva del sur de España y falte aún de dar salida a un tercio de lo producido. Por ello piden medidas de apoyo al sector que compensen las importantes pérdidas económicas que ya están sufriendo.
Ignacio Peña reclama que exista sensibilidad por parte de los almacenistas de la comunidad autónoma. «Los cultivadores de patata de Francia tendrán sus convenios y acuerdos para vender aquí, pero nosotros somos de la tierra y los almacenistas e intermediarios debieran solidarizarse. Cuando hacen naves e inversiones piden ayudas a la Junta de Castilla y León que salen de los impuestos de todos y ahora deben mostrar patriotismo y ayudar al sector de la patata de aquí».
precios bajos. El agricultor palentino sostiene que ya de por sí la patata tiene un precio en origen bajo, ya que se produce con un coste de 0,17 céntimos el kilo y se vende a 0,23 céntimos, con el problema añadido que supone que el tubérculo que llega ahora de la zona sur de España tiene una producción grande y costará mucho que la patata palentina se pueda vender.
«La patata nueva que procede de Cartagena o Sevilla, con una producción bastante buena parece ser, además de la que llega de Francia, en unos 20 días saturará un mercado que ahora es menor y esa aglomeración nos perjudica aún más por el exceso de oferta. Así, no habrá salida para nadie», concluyó.