Cae una red especializada en la falsificación de cheques

DP
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En la operación han sido detenidas 33 personas pertenecientes a la organización y se ha investigado a otras tres. Les atribuyen 1.640 infracciones penales, algunas de ellas en Palencia

Cae una red especializada en la falsificación de cheques

La Guardia Civil y la Policía Nacional han desarticulado una red especializada en la sustracción, falsificación y posterior cobro de pagarés y cheques falsos en España. En la operación se ha detenido un total de 33 personas pertenecientes a la organización y se ha investigado a otras tres a las que, junto a los detenidos, se les atribuyen 1.640 infracciones penales, algunas de ellas cometidas en Palencia.
En concreto, la operación Brain-Ceci se ha desarrollado en Madrid, Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha, donde se ha arrestado a 33 integrantes de la banda y a las que se les acusa de un delito de estafa por el que han conseguido un beneficio estimado de más de 760.000 euros. 
Los detenidos, con edades comprendidas entre los 23 y  55 años, fueron  acusados de los delitos de estafa, falsificación de documentos oficiales y mercantiles, usurpación de estado civil, robos con fuerza y descubrimiento y revelación de secretos. 
Los 33 detenidos formaban parte de un grupo perfectamente organizado y jerarquizado del que la parte superior de la pirámide estaba compuesta por tres miembros que ejercían las funciones de dirección y coordinación. Por debajo de ellos, estaban los llamados falsificadores, con una amplia formación y especialización en la manipulación, adulteración y falsificación de documentos identificativos y medios de pago bancarios.  En niveles inferiores de la banda estaban los denominados buzoneadores, es decir, los encargados de sustraer la correspondencia de los buzones de sociedades mercantiles, casi siempre en polígonos industriales o directamente de vehículos del servicio de Correos en busca de pagarés o cheques originales. Los documentos encontrados eran entregados a los jefes de los falsificadores que modificaban el importe, la fecha de vencimiento y los datos del beneficiario. 
  En los últimos eslabones de la cadena estaban los conductores y los paseadores. Los primeros eran los encargados de reclutar y transportar hasta las sucursales bancarias elegidas para perpetrar las estafas a los pasadores que eran los autores materiales de los cobros. A estos últimos se les suministraban documentos de identidad falsa con una fotografía y una firma que fuesen capaces de reproducir a la hora de realizarla en la entidad bancaria. 
Estas falsificaciones se habían hecho previamente y con precisión en los laboratorios de la organización, acreditándose la existencia de, al menos, tres inmuebles dedicados a ello y cuya ubicación sólo era conocida por los jefes de la organización. 
  Para conseguir una mayor sensación de validez de los documentos falsos que se entregaban al banco, se respetaba la información básica como es la sociedad mercantil que emite el documento, su número de IBAN de cuenta bancaria, la firma del representante que consta en el documentos original y el número de serie de este.