Dos radares para Allende el Río y el Sector 8

Carlos H. Sanz
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La ciudad contará a finales de mes o principios de noviembre con seis puntos de control del tráfico

Dos radares para Allende el Río y el Sector 8 - Foto: Á“scar Navarro

Será durante la última quincena de este mes o a principios de noviembre cuando el Ayuntamiento ponga en funcionamiento los seis puntos fijos de control de velocidad que servirán a la Policía Local para luchar contra los conductores que circulan por encima del límite permitido.
El equipo de Gobierno de Ciudadanos y el Partido Popular ultima estos días la reorganización del sistema de control y disciplina de tráfico, tras la incorporación de dos nuevos radares láser que se sumarán al equipo del que ya disponía la Policía Local.
A los puntos ya conocidos de la avenida de Madrid y la calle Jardines, se sumarán los de la avenida de Cataluña y el paseo de la Julia -ya instalados- y dos nuevos en el barrio de la Nueva Balastera -posiblemente en la calle de Marta Domínguez- y en en la carretera de León, en el barrio de Allende El Río.
«Todas las ubicaciones han sido elegidas con el objetivo de garantizar la seguridad y nunca pensando en recaudar, atendiendo, sobre todo, aquellas quejas vecinales sobre carreras ilegales de vehículos», asevera la responsable de Tráfico, Carolina N. Gómez, que desvela que los nuevos equipos están siendo calibrados por el Centro Español de Metrología. 
Tres de esas cajas, las de la Nueva Balastera y las avenidas de Cataluña y Madrid, serán las que ya dispone la ciudad, las de color beige; y las otras tres serán nuevas y tendrán color gris, ya que son las adecuadas para los nuevos radares láser de los que dispondrá . 
Una de ellas ya está instalada en el paseo de la Julia, a la altura del parque Ribera Sur, y las otras dos irán a parar a la carretera de León, concretamente antes de la glorieta y apuntando a la avenida de Viñalta; y a la calle Jardines.
En este punto se sustituirá la caja actual por una adecuada para el control de la velocidad por láser, de forma que se terminarán los problemas de vibraciones que su cercanía a las vías del tren causaba en las mediciones. «Además, se girará 180 grados, para que controle el tráfico mirando hacia la escuela infantil de Casilda Ordóñez, ya que en esta zona hay menos pasos de cebra y algunos conductores aprovechan para acelerar y circular por encima de los permitido», detalla Carolina Gómez. 
A diferencia del que ya posee el Ayuntamiento, los dos nuevos cinemómetros serán capaces de captar hasta dos carriles de circulación en el mismo sentido simultáneamente. Y, lo más importante, son portables, por lo que además de en cualquiera de las tres cajas grises que habrá en la ciudad, se pueden instalar sobre trípodes o en los coches patrulla.
A esto hay que sumar que el Ayuntamiento controlará dos puntos semafóricos por el sistema de foto-rojo, los que multan cuando un vehículo se salta un semáforo.. Uno seguirá siendo el cruce de la avenida de Castilla y el Puente Mayor, y el otro, ya instalado, está en la avenida de Brasilia, a la altura de la calle Caracas, junto al parque comercial Arambol. Los dos, advierte el Ayuntamiento, están homologados, por lo que sus sanciones serán difícilmente recurribles.

 

La elevación de los pasos de cebra peligrosos se retrasa al próximo año

El Ayuntamiento quiere que estos elementos cumplan la normativa y que no generen molestias a los vecinos de las zonas donde se instalen

Los planes del Ayuntamiento para dar solución a los 11 pasos de cebra de la capital que, según la Policía Local, «están generando situaciones de mucho peligro» y para los que recomienda la aplicación de algún elemento disuasorio, como su elevación, así como la mejora del campo de visión tanto para el conductor como para el peatón, tendrán que esperar a 2020.
La intención de la concejalía de Tráfico que preside Carolina Gómez era acabar con estos puntos negros durante el último trimestre del año, pero la propia edil reconoce que se han encontrado con problemas a la hora de plantear las obras.
«La ley nos dice que no se pueden poner en lugares en donde haya mucho tránsito de vehículos, sobre todo de autobuses urbanos. Unos de los motivos es el ruido que generan y otro es que, en función del tipo de badén que se elija, pueden causar daños materiales. Estamos valorando en cuáles de los puntos negros detectados por la Policía Local se pueden instalar, pero creemos que allí por donde pase una línea de autobús va a ser complicado», sostiene la edil.
Además, el Consistorio quiere estudiar bien qué sistema instalar. De todos los posibles, ya ha descartado el de las bandas plásticas, que ya se ensayaron sin éxito en el paseo de Faustino Calvo, por ejemplo. Elevar los pasos con hormigón es la opción que más adeptos tiene en la concejalía de Tráfico, pero siempre que se construyan de una forma que no causen problemas a los vehículos. 
También se está estudiando la posibilidad de pintar líneas con relieve que obligue a los conductores a reducir la velocidad en las inmediaciones de un paso de cebra.

 

El sistema de videovigilancia de la calle Mayor, a la espera de una ordenanza 
Las 15 cámaras instaladas para controlar el acceso de vehículso a las zonas peatonales de la calle Mayor y la plaza de San Pablo no entrarán en funcionamiento hasta que el Ayuntamiento apruebe una ordenanza que regule su utilización.
La concejalía de Tráfico ha solicitado a la empresa instaladora que le facilite documentación de cómo está regulado el sistema en otras capitales cercanas. El Ayuntamiento quiere asegurarse de que el sistema no complica al sector comercial.