Lírica defensa del «sentido religioso» de la Pasión

Carlos H. Sanz
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El pregonero Miguel de Santiago aboga por vivir esta semana grande desde la austeridad, acorde a la «desnuda y trágica belleza» de Palencia

Lírica defensa del «sentido religioso» de la Pasión - Foto: Á“scar Navarro

El sacerdote, escritor, periodista y académico de la Institución Tello Téllez de Meneses, Miguel de Santiago Rodríguez, pregonó ayer en una abarrotada iglesia de San Lázaro la Semana Santa de Palencia «declarada en 2012 de Interés Turístico Internacional y de interés religioso ya desde el siglo xv», apelando a ese matiz, el espiritural, que debe conservar la Pasión.
Un pregón lírico en el que, tras un detallado repaso, día a día, de cómo los palentinos viven, sienten y comparten la muerte y resurrección de Cristo, De Santiago ahondó en esta «manifestación religiosa austera, silenciosa, sobria como el carácter de sus gentes y profunda como la fe que profesan». 
«Así es el alma de Castilla. Hombres y mujeres que viven su fe en un silencio meditativo y, de este modo, alimentan su esperanza, una esperanza que nunca defrauda, porque la ponen en un Dios que se encarnó en el seno de una Madre Virgen, que padeció y murió para salvarnos y que resucitó para prepararnos un lugar definitivo en la casa del Padre compasivo y misericordioso…», aseveró.
Un sentimiento que, según pregonó Miguel de Santiago, «debe permanecer». «Eso es lo sustancial de esta semana grande: su religiosidad. Lo demás –las bandas de cornetas y tambores, la indumentaria de cofrades, y un largo etcétera– es accesorio, si bien coopera a acentuar el auténtico sentido religioso. Los miembros de las cofradías penitenciales deben aunar espíritu y vida». 
«La Semana Santa no es, ni ha de ser, una romería, ni un desfile de carrozas como los que tienen carácter preferente en tantas fiestas patronales o como los que protagonizan los días de Carnaval, ni siquiera como la visita que se hace a un museo de escultura con el solo interés artístico… La vestimenta, que favorece el anonimato de los cofrades que participan en los desfiles procesionales, ayuda a crear el adecuado clima de religiosidad», añadió.
De Santiago aseveró que los Cristos y Vírgenes castellanos «están hechos a imagen y semejanza del hombre que vive y muere en estas tierras duras, austeras y familiarizadas con el dolor y el sufrimiento», e hizo hincapié en la relación entre el «paisaje adusto que le inunda la visión de cada día» y Dios.
En un texto cargado de gran dramatismo, el pregonero de esta Semana Santa citó a Victorio Macho para explicar la «desnuda y trágica belleza de las tierras palentinas, idéntica a la de los Cristos y las Dolorosas»; y a Miguel de Unamuno, para recalcar que su «Dios es el amor que salva» y por eso es tan valioso el sacrificio y resurrección de Cristo por y para los cristianos. 
Y tras ello volvió a insistir «la participación de los cofrades y del público en general en las procesiones y la ostentación de las maravillosas piezas artísticas que son nuestras imágenes de Cristo y de su Madre la Virgen María no deben hacernos olvidar que lo importante es la participación intensa en la sagrada liturgia del triduo pascual». 
«Lo que otorga el sentido más auténtico y verdadero a los desfiles procesionales de la Semana Santa palentina no debe ser la promoción turística o el reconocimiento de diverso interés, sino la motivación religiosa, la condición sagrada de las imágenes que el pueblo venera, más allá de su significado estético», insistió el pregonero, que finalizó su intervención con una poesía de su creación, Caminos del dolor, perteneciente a su poemario Parábolas del sueño.
La actuación del cuarteto de viento Lefevre puso punto y final a este acto cultura que sirve para calentar motores de cara a la Pasión.